Mariana
y Argentina garantizan el papel de la mujer en el
cante
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / Sevilla
El relevante papel de la mujer en el flamenco se traslada
de cara a la Navidad desde Cádiz a Huelva,
donde Mariana Cornejo y Argentina ponen de manifiesto
sus inquietudes a través de dos nuevos trabajos
discográficos que a nadie va a dejar indiferente.
‘De Cái a Belén’, de Mariana
Cornejo, y ‘Las minas de Egipto’, de Argentina,
son las nuevas propuestas de estas dos cantaoras que,
aunque desde estéticas distintas, van más
allá de las intenciones geográficas
que encierra sus respectivos enunciados, ya que si
la gaditana evoca aquellos villancicos de su tierra
que no debieran caer en olvido, la onubense reclama
el derecho a ser escuchada con detenimiento desde
el momento en que pone a Rosalía de Triana
en el propósito de su fijación.
Así las cosas, Mariana Cornejo ha contado con
la producción del joven cantaor David Palomar
para hacer la travesía ‘De Cái
a Belén’ con unos villancicos rescatados
de sus vivencias familiares y ejecutados con la enjuncia
que se puede esperar de tan ilustre gaditana.
Como refleja el interior de la obra, la cantaora da
rienda suelta a sus recuerdos a fin de recatar a su
tío Canalejas, del que lo mismo evoca la impronta
de su ingenio -‘Una pastor en su casita’,
‘Al Divino San José’, ‘En
un portalito oscuro’ y ‘Sueño de
faraón’-, que lo hace convivir con La
Paquera (‘Compare mío Juan Antonio’)
o Niño Gloria (‘Con la turuntela’).
Pero Mariana, además poner en valor lo que
siempre se recuerda –‘Los campanilleros’,
de Manuel Torre-, con lo que no debemos olvidar, tal
que la singularidad de Manolo Vargas en el ‘Pregón
gaditano’ y ‘La Virgen lleva una rosa’,
la balada de David Palomar (‘La Samaritana’)
y la variante de Ignacio Ezpeleta (‘Todos le
llevan al Niño’), a más de aquel
primer villancico que ella grabó en 1998 al
aire de Canalejas y El Gloria (‘Una estrella
muy hermosa’).
Argentina, por su parte, crece en extensión
y en profundidad desde ‘Las minas de Egipto’
y de la mano de El Bolita, con quien elabora esta
segunda obra discográfica en la que armoniza
la demanda de los cabales con el entreguismo de hueras
canciones que la asocian a su coetáneo más
cercano.
En ese sentido, en la obra destaca la soleá,
en la que Argentina encuentra en los yacimientos de
Triana y Lebrija un filón que debiera explotar
más, así como la nana y algunos pasajes
de las alegrías, sin olvidar los fandangos
o el modo de extraer sones imperecederos de Utrera
y Jerez por bulerías.
(publicado
en el diario El Mundo el día 14 de diciembre
de 2009)
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