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El escritor y flamencólogo Agustín Gómez repasa,
en este libro, la historia del Concurso
Nacional de Arte Flamenco de Córdoba

El precio del libro (35 €, más 5,22 € por gastos de envío), publicado por Ediciones La Posada del Área de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba con motivo de Córdoba 2006, me parece excesivo. No porque el libro no lo valga, sino porque éste ha sido editado por el ayuntamiento cordobés. Y, por tanto, al menos para quién esto firma, debería tener un precio más asequible.

En diecinueve capítulos, Agustín Gómez, hace un análisis del concurso desde su creación en 1956 hasta nuestros días. Desde luego, 50 años de historia dan para mucho. Y eso es lo que ofrece Agustín: un amplio dossier, no sólo para los aficionados flamencos, sino también a los estudiosos. Sin duda, datos no les van a faltar.

Por razones obvias –acabo de recibirlo-, aún no he podido desgranar todo el contenido de este libro. Pero conociendo al autor, como creo conocerlo, su seriedad y el buen archivo que posee (lleva desde el año 1966 en la comisión organizadora), hará de este libro un documento único.

 

“Alcalá de la soleá, un museo abierto”
nuevo libro de Manuel Martín Martín

Acaba de ver la luz un nuevo trabajo literario del periodista y crítico de flamenco Manuel Martín Martín. Este libro, aún si haberlo leído en su totalidad –consta de 614 páginas-, se me antoja como una joya literaria poco vista en el mundo del flamenco. Algo que, por otra parte, no me extraña en absoluto; dado que, su autor, ya nos tiene acostumbrados -muy mal acostumbrados- al rigor que exhibe en todos y cada uno de sus trabajos publicados.
Conocí a Manuel Martín Martín hace ya algunos años, concretamente en junio de 1988 al coincidir en la I Conferencia Internacional “Dos Siglos de Flamenco” celebrada en Jerez (Cádiz). Debo reconocer, que algunas de las cosas que me dijo –sobre las mentiras que anidan en el flamenco- me dejaron, cuanto menos, pensativo. Cierto es que, quién esto firma, siempre ha sido muy escéptico a la hora de enjuiciar todo lo que se ha publicado sobre el arte flamenco; pero, la convicción que mostraba Martín -fruto de sus investigaciones-, al hablar sobre el pasado del arte flamenco, no dejaba duda alguna: estábamos ante un hombre serio, honrado, entendido, estudioso y, sobre todo y por encima de todo, valiente a la hora de exponer sus teorías.
No quisiera caer en los halagos desmesurados a los que nos tienen acostumbrados los flamencos. Porque, a pesar de la sincera amistad que nos une, el autor de esta Web. flamenca no tiene por costumbre venderse al mejor postor; por muy amigo que éste sea. Y, sí, ser coherente, con sus críticas y comentarios.
Soy consciente que, al igual que ocurriera con el libro “Antonio Mairena en el mundo de la siguiriya y la soleá” de Luis Soler Guevara y Ramón Soler Díaz, y que tanto ha aportado a los estudiosos, este otro libro que hoy presentamos también tendrá sus detractores. Sobre todo, de boca de tantos vividores del flamenco que viven –perdón por la redundancia- de un arte falto de investigadores comprometidos por una causa común: buscar la auténtica verdad del flamenco.
Lo dicho, “Alcalá de la soleá, un museo abierto” publicado por Ediciones Giralda, nos hará disfrutar de una lectura fresca y amena con un claro sabor de autenticidad.
Enhorabuena amigo Manuel por seguir, a pesar de tantos inconvenientes, defendiendo nuestro arte. Los flamencos de buena voluntad te lo agradecerán.


José Beltrán Ortega
“Niño de Vélez”

El primer volumen de la colección “Caleta y el Limonar”, editado por la Diputación de Málaga, está dedicado al cantaor veleño José Beltrán Ortega apodado Niño de Vélez.
Este cantaor nació el día 9 de abril de 1906, en el distrito de Triana, añejo de Vélez-Málaga. Y ya de muy temprana edad compaginaría el trabajo de aprendiz de carpintero con su afición por el cante.
Su biógrafo, José Fernández Olmo, trata la figura de José Beltrán Ortega de una forma muy humanitaria; alternando las vivencias propias del cantaor.
Es un libro que todo aficionado debería tener, sobre todo aquellos que gustan conocer las penas y alegrías de los artistas de épocas pasadas. Es, por tanto, una buena referencia de cara a conocer más y mejor el cante flamenco malagueño.

 

Antonio de Canillas,
un maestro nunca reconocido como tal

La Diputación de Málaga no deja de sorprendernos un día si y otro también. En su apuesta por el flamenco malagueño no escatima esfuerzo, ni dinero tampoco. Está empeñada en poner en el sitio que, por derecho le corresponde, a una Málaga jamás reconocida como madre de muchos estilos flamencos. Y esto, créanme, para un nostálgico como es quien esto escribe, es algo de agradecer. Y que nadie vea el clásico, desmesurado y poco afortunado chovinismo tan del agrado de la mayoría de los flamencos. Todo lo contrario, hay que verlo como una reivindicación lógica. Es, a mi modo de ver, un decir ¡basta!; los malagueños también tenemos mucho que decir en la mal tratada historia del flamenco.
“Caleta y El Limonar” es el nuevo objetivo que se ha marcado la Diputación de Málaga. Esta colección no tiene otro fin que dar testimonio a los artistas malagueños que tanto han aportado al flamenco. Y así nos encontramos con la biografía de Antonio Jiménez González “Antonio de Canillas”.
Su biógrafo, Gonzalo Rojo, recoge en este libro no sólo la vida artística de Antonio, sino también la nobleza y humildad que recorre todas y cada una de sus venas. Pues, como bien dice el prologuista, Salvador Pendón Muñoz, “conocer a Antonio de Canillas es tener la oportunidad de disfrutar de quién aúna la doble condición de artista y buena persona. Dualidad imprescindible para que un actuante no aparezca ante el público como mero histrión. El artista que carece de bonhomía es incapaz de transmitir sensaciones auténticas porque se verá siempre imposibilitado de mostrarse tal cual”.
Les recomiendo la lectura de esta biografía de Antonio de Canillas. Les aseguro que no les dejará indiferente.


La historia de la fotografía flamenca

El libro “Historia de la fotografía flamenca” que lleva por epígrafe “Historia de la sistematización de la fotografía de artistas flamencos, apuntes para una antropología y etnografía visual” de la que es autor el periodista y fotógrafo Carlos Arbelos acaba de ser presentado.
El autor quien realizó un minucioso estudio, desde el primer libro publicado con fotografías flamencas en 1912, hasta obras editadas en 2006, tomando como eje las obras más significativas de ese período y leyendo el significado de más de cerca de 2.000 fotografías publicadas durante ese tiempo.
Del trabajo surgen conclusiones que sin duda serán importantes para el trabajo de disciplinas académicas como son la historia, la antropología, la etnografía, la musicología, la sociología y la psicología, lo que dota a la obra de un valor multidisciplinar hasta ahora bastante descuidado.
Como valor añadido hay que señalar que es la primera vez en la historia de la fotografía flamenca que se encara una obra de estas características.
De las conclusiones que se obtienen de él –que el autor llama ‘En letra minúscula’- cabe destacar que los matices que van del blanco al negro son considerados por los fotógrafos entrevistados los tonos que mejor reflejan al arte flamenco.
Por otra parte se descubren dos escuelas distintas en el desarrollo de la fotografía flamenca. Una puesta en pie por la pionera “Colita” en este tipo de trabajos que es considera como la fotografía del duende del artista en un instante –la instantánea- y otra llevada adelante por Pepe Lamarca, quien busca el alma del artista en el estudio fotográfico. Ha partir de estas dos fórmulas generadas en la década de 1960 y 1970, los continuadores no han hallado una tercera vía de retratar el flamenco, salvo algunos apuntes que incorporan el color al mismo pero que aún no ha alcanzado su pleno desarrollo.
La misma ha sido editada por el Centro de Documentación Musical de Andalucía con la colaboración de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, ambos organismos dependientes de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.
Datos:
Título: Historia de la Fotografía Flamenca. Autor: Carlos Arbelos. Edición: Centro de Documentación Musical de Andalucía. Granada, 2006. Colaboración: Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco. Precio: Edición no venal.
Pedidos: www.cdmandalucia.com


El Día Internacional del Libro es una conmemoración a los libros y los derechos de autor (copyright), promulgado por la UNESCO que se celebra cada 23 de abril.

Haciendo un poco de historia, recordaremos que un 23 de abril concretamente del año 1661, fallecieron tres grandes escritores de la literatura universal: Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega. Por tanto se eligió este día para conmemorar a los libros, fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor.
La propuesta fue presentada por la Unión Internacional de Editores a la UNESCO. En París en 1995 la Conferencia general de UNESCO aprobó el 23 de abril como el "Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor".
En España, el Día del Libro se celebra por primera vez el 7 de octubre de 1926 para conmemorar el nacimiento de Cervantes. Poco después, en 1930, se instaura definitivamente la fecha del 23 de abril como Día del Libro por su coincidencia con la muerte de Cervantes y el nacimiento o muerte de otros ilustres escritores internacionales.
En España, en esta fecha, además de esta celebración también coincide con la entrega anual de los Premios Cervantes, el mayor galardón realizado a los autores hispanos.
Aprovechando esta efeméride, y reivindicando –desde esta Web- esta conmemoración y los derechos de autor, les voy a recomendar un libro publicado en enero de 1977 por Ediciones Demófilo, S.A.
Se trata “Los payos también cantan flamenco” cuyo autor no es otro que el valiente Pedro Camacho Galindo. Y digo valiente, porque para ironizar sobre la paternidad del cante flamenco como él lo hace en la década de los setenta, hay que serlo.
Este libro, poco conocido en el mundo del flamenco por razones obvias, pone al descubierto muchas de las mentiras que inundan este arte. Tal vez por ello, no ha interesado su divulgación por tantos vividores de la pluma que solo han mirado el flamenco como campo de abono para ganar dinero.
Quiero decirles a mis fieles lectores, que este libro me marcó profundamente. Me puso en guardia sobre las falsedades escritas hasta ese momento. Y, sobre todo, me sirvió para marcarme unas pautas de investigación en este bello mundo del flamenco.
Por todo lo dicho, creo conveniente hacer –y gustoso lo hago- una reivindicación de este libro para que, aprovechando la celebración del “día del libro”, su autor tenga a bien sacar una nueva edición. ¡Es el mejor momento, créanme!


El flamenco, un modelo de comunicación existencial

El tercer y último libro de la colección “Caleta y el Limoná”, cuyo autor es Francisco Perujo, nos habla del flamenco como “un modelo de comunicación existencial”. Este tercer volumen está editado, al igual que los dos anteriores, por la Diputación Provincial de Málaga con el patrocinio de “Cajamar”.
Para quien esto firma, no deja de reconocer que este libro está bien hecho. Tiene un claro y enriquecedor mensaje. Está escrito con una pluma metódica, donde abusa en demasía de un lenguaje muy académico. Claro que, viendo el currículo de Perujo, a nadie debe extrañar. No obstante, y sin que mi comentario se tilde como reproche hacia el estilo literario que, este profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, nos muestra en su libro, debo decir que los flamencos no estamos acostumbrados a este tipo de lectura.
Uno, quien esto escribe, sin llegar a ser un “Miguel de Cervantes” –que más quisiera yo-, pero con conocimientos más que suficientes de la filología hispánica, he tenido que recurrir en ocasiones, bastantes, a la Real Academia de la Lengua para descifrar algunas palabras y párrafos.
Espero que nadie, sobre todo el autor de este libro, piense que estoy en contra de esta culta y depurada forma de escribir; nada más lejos de la realidad. Solo que, desgraciadamente, la gran mayoría de los aficionados al arte flamenco, sobre todo los amantes del flamenco tradicional, no estamos preparados para ello. Por lo tanto, al señor Perujo y posibles escritores de nuevo cuño que decidan enriquecer con su pluma el mundo del flamenco, les sugiero que bajen un peldaño –o dos- a la hora de escribir. Sin duda, el colectivo flamenco se lo agradecerá.
Resumiendo, un importante libro que no deja indiferente a nadie. Se lo recomiendo, sobre todo, a tantos escritores de tres al cuarto que deambulan por el mundillo flamenco sin saberse a qué juegan; bueno ellos sí, como no.

Peña Flamenca "La Unión del Cante"
Memoria Histórica
(1982 - 2007)

Los flamencos mijeños y fuengiroleños o fuengiroleños y mijeños –monta tanto, tanto monta-, andaban juntos pero no revueltos. Cada afición se reunía por separado: en el Bar “Los Verdiales” (mijeños) situado en Las Lagunas propiedad de Juan Valenzuela Moreno conocido por el remoquete de “Juan de los Ríos” y en el Bar “Los Gallegos” (fuengiroleños) ubicado en el popular barrio “Los Boliches” y que tan acertadamente dirigía Juan Ramón Navarro Quirós apodado “El Peluquero”.
Ni unos ni otros: laguneros y bolicheros sintieron la necesidad –tal vez por ignorancia o falta de decisión- de agruparse en torno a una peña flamenca; hasta que, una noche-madrugada de la primavera del año 1979, y tras presenciar una final de cante, en la que ni artistas ni público quedaron satisfechos, debido al veredicto del jurado, los aficionados Salvador Meléndez Sánchez y Sebastián Fuentes Galván, a la salida del concurso comentaban, indignados, lo acontecido en el certamen.
Fue tal la decepción que les produjo lo presenciado en la final de aquel concurso de cante, organizado por el Ayuntamiento de Fuengirola que, aún días después de lo acontecido, seguían sin dar crédito a lo vivido en aquella reunión flamenca. Fue entonces, y sólo entonces, cuando se vio la urgente necesidad que tenían de fundar una peña flamenca.
A partir de estos momentos, esporádicas e informales conversaciones fueron surgiendo en cuantas reuniones había lugar en los distintos ambientes flamencos de aquellos años. En los círculos flamencos laguneros, ya se empezaba a oler, cada vez más cerca, el futuro asociacionismo flamenco: se hablaba, cada vez con más fuerza, de la necesidad de crear una peña flamenca. Se ansiaba formar un grupo compacto. Pero, ¿quién daba el primer paso?
Las conversaciones siempre giraban en un solo sentido: fundar una peña flamenca. Pero tanto éstas, como aquellas primeras pláticas, y buenas intenciones, se quedaban sólo en eso: en “buenas intenciones”.
El punto de partida, donde se forjaron los primeros y débiles cimientos de la primera peña flamenca mijeña, hay que situarlo en el Bar “La Paloma”, propiedad de José Moreno Redondo. Y así, entre reuniones y fiestas flamencas, se iba perfilando el modelo de peña que se quería fundar; tarea nada fácil, por cierto. Hasta que, el gobernador civil de la provincia, tuvo a bien firmar, con fecha 19 de julio de 1982, el visto bueno a los estatutos que oficializaría la Peña Flamenca “LA UNIÓN DEL CANTE”. Nombre muy apropiado; primero por nacer de la unión de ambos grupos flamencos -mijeños y fuengiroleños-. Y, segundo, por su punto de encuentro: Bar “La Unión” que, además, estaba ubicado en la calle Unión.
Desgraciadamente, no he podido hallar documentación suficiente como para garantizar, a todas las personas que han formado parte de esta entidad flamenca, el reconocimiento que, sin duda, se merecen. Soy consciente que habré dejado por el camino algún que otro socio sin mencionar. Y pueda –con todo el derecho- sentirse molesto por el olvido. ¡Vayan mis más sinceras disculpas por adelantado!.
Traslados de sedes, olvidos inconscientes de documentación, falta de coordinación, etc., han hecho muy ardua esta tarea. He tenido, ante la carencia de datos fehacientes, fiarme –dar por bueno- de testimonios orales de algunos fundadores que, muchas veces, obviamente, se perdían en el tiempo.
Ante tales adversidades lo fácil hubiese sido “tirar la toalla”. Pero, cómo negarme –aún guardo en mi recuerdo mis años peñísticos- a la petición que, en su día, me hiciera José Pérez López. Por tanto, por él, por su junta directiva y, también, como no, por los socios que componen la peña flamenca “La Unión del Cante”, acepté muy gustosamente solidarizarme con todos ellos; en el deseo de no defraudarles con esta memoria. Y, juntos, disfrutar de cuantas actividades se programen para conmemorar este XXV Aniversario.


"REZOS ENTRE AZAHARES"
DE GLORIA DE MÁLAGA

Gloria de Málaga, embajadora de toda la provincia malacitana en el Universo, ha publicado recientemente un libro dedicado a la Saeta:
“Rezos entre Azahares”.
Este título, muy expresivo cuanto menos, viene a ser como un homenaje a la saeta malagueña; saeta que, dicho sea de paso, es una de las más bellas y difíciles de cuantas existen. Tal vez por eso, no todos los saeteros se atreven a “jincarle el diente”.
En este libro, Gloria acomete la siempre aventura de publicar un buen ramillete de letras personales. Fuente, sin duda, donde los niños y niñas que van apareciendo tienen donde beber; pero no una fuente cualquiera, sino un manantial que emana agua cristalina y pura como su mismo cante hecho rezo en su barrio del Perchel.

Mi Chiquito de mi alma
de mi barrio del Perchel,
es mi guía y me acompaña,
noche y día estoy con Él.

Yo no voy a descubrir a Gloria de Málaga, pues ella es de sobra bien conocida por estos lares, y su larga trayectoria la define como una saetera de primera línea. Pero sí me voy a permitir recordar a mis lectores, a esos fieles aficionados, que a Gloria los flamencos no la han tratado bien; pero que nada bien. Se ha tenido que ganar el sitio, que por derecho le pertenece, sin mendigar ni suplicar un “cachito de pan”.
Y por eso, tal vez por eso, esta saetera malagueña es requerida en todos y cada uno de esos rincones del mundo donde se reza cantando. Ya lo dijo San Agustín: “Reza dos veces quien bien canta”.
En este libro se puede recoger un total de 150 letras de saetas dedicadas a todas y cada de las imágenes que procesionan en Málaga. Todas, absolutamente todas, son muy lindas y expresivas; como ésta dedicada al Cautivo Malagueño.

SEGURIRYA
De la calle la amargura
una piedra han arrancado
JERUSALEN va contigo
delante de tí la llevas
Divino CRISTO CAUTIVO
AAY… delante de tí la llevas
Divino CRISTO CAUTIVO

MARTINETE
Tus pies van casi tocando
lo que hace dos mil años
con Sangre fuiste regando
piedra a piedra, hasta el Calvario

“Flamencos de gañanía”
de Estela Zatania

La infatigable Estela Zatania acaba de editar un trabajo, cuanto menos novedoso y necesario para el conocimiento de la transformación que, el flamenco, ha experimentado a lo largo de dos siglos.

Este trabajo, que ha sido posible gracias a la inestimable aportación de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, está basado en la experiencia y madurez flamenca que, su autora, ha ido adquiriendo en los muchos años de contacto permanente con el mundo íntimo del flamenco.

Este proyecto, que hoy se hace realidad al ver la luz, tuvo –y tiene- su origen en uno de los núcleos poco investigados por flamencólogos y eruditos de nuestro arte: “los cortijos”. Y, bajo el título “Flamenco de Gañanía”, Estela Zatania hace un largo recorrido por los cortijos de la Baja Andalucía aportando datos, testimonios y entrevistas de personas que aún viven y vivieron aquellos días de esplendor y gloria para nuestro flamenco.

El libro ha sido publicado por Ediciones Giralda, cuya presentación es algo a lo que no estamos acostumbrados los flamencos: muy cuidada. En este tratado, la autora aporta un sin fin de fotografías inéditas y de su propia cosecha; dando así un marchamo de autenticidad y veracidad a sus investigaciones.

Por tanto, esun libro que no debe faltar en nuestra biblioteca si queremos ir puliendo y descartando las muchas mentiras que se han vertido a lo largo de la historia. Y por ello, y por lo ameno, instructivo, coherente y serio del trabajo realizado por Estela, recomendamos este libro a todos los aficionados al flamenco.

La autora
Estela Zatania nace en Nueva York y con once años se aficiona a la guitarra, estudiando varios años con el maestro Mario Escudero. Paralelamente se inicia en el cante con una discípula del Chaqueta, y a los dieciocho años José Greco la contrata como cantaora de su compañía, realizando giras por Estados Unidos, Canadá Y América del Sur. En 1970 se traslada definitivamente a España donde sigue trabajando como cantaora para baile en grupos y tablaos de la época.
En 1980 forma cuadro propio con el que sigue trabajando ininterrumpidamente hasta 2001 cuando el director de una revista on-line, tras leer algunos de sus mensajes en un foro de discusión, le pide que colabore como responsable de contenidos de la revista electrónica Deflamenco, donde sigue actualmente y tiene publicados cientos de artículos.
En 2003 recibe una beca de investigación de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía para estudiar el flamenco en los cortijos históricos del Bajo Guadalquivir.
Recibe en 2004 el Premio Periodismo Flamenco, “Ciudad de la Unión”. En 2005, el mismo se otorga a Deflamenco, que también recibe el Premio de la Crítica “Flamenco Hoy” al mejor medio de difusión de flamenco. Estela Zatania vive en Jerez de la Frontera y colabora regularmente con las revistas Acordes de Flamenco, Sevilla Flamenca, Alma 100, El Olivo, A Compás y la Flamenca, y es miembro fundadora del Foro Cultural Flamenco “Morón”. Participa desde el 2004 en la tertulia radiofónica de Ondajerez “Los Caminos del Cante”
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