Cabecera Colmao

MAESTRÍA FRENTE A JUVENTUD
EN EL AULA DE EL CORTE INGLÉS

AULA MUNCIPAL DE FLAMENCO 2010 (15/03/10)
Conferenciante: Gonzalo Rojo
CANTAORES: Antonio de Canillas y Bonela, hijo
GUITARRISTA: Gabriel Cabrera

Ante un público, mayoritariamente mayor, Gonzalo Rojo –presentado como el presidente de no sé cuántas entidades- centró su charla en el origen de la saeta. Unos treinta minutos empleó el conferenciante para intentar desvelarnos los posibles umbrales de ese canto semanasantero por excelencia. Muchas citas de libros, con sus correspondientes autores, nos refirió el disertante para decirnos lo que ya todos sabemos; al menos los que hemos leído algo sobre la historia del flamenco en general. Pero, sinceramente, esperaba alguna que otra aportación personal.


BONELA HIJO
Este joven cantaor es ya todo un referente del mundo flamenco malacitano. Buena escuela ha tenido, facultades no le faltan y conocimientos, lo justo para su edad. Abrió su actuación por tientos-tangos viéndose un Bonela muy frío; esto es lo que ocurre cuando el guitarrista, Gabriel Cabrera, llega tarde (estando ya el cantaor en el escenario) sin posibilidad de probar la voz. Y esto, lógicamente, no sólo lo paga el músico de las seis cuerdas que acomete su trabajo totalmente insensible (no le dio tiempo a ejercitarse), sino el cantaor también.

Las cantiñas las llevó a tu terreno con un buen alarde de compás. Estuvo perfecto en el macho de las alegrías y muy bien de afinación. ¡Ya se iba calentando la voz!
Siguió por bulerías haciendo un recorrido por Jerez, los Puertos y Cádiz. Cumplió sin más.
Me gustó la tanda de fandangos: Palanca, Cepero, Niño Gloria (uno de ellos, el segundo, con acompañamiento a ritmo de Huelva) y terminó con el fandango valiente de Alosno.


ANTONIO DE CANILLAS
El de Canillas de Aceituno, es el cantaor barroco por excelencia de toda la provincia malacitana. Su cante no se ajusta a su edad (nació en el año 1929); pues a pesar de sus ochenta y un años aún perdura frescura en sus cuerdas vocales. Cierto es que el poder se va perdiendo con el paso de los años, pero no es menos cierto que éste se suple con sabiduría y recursos, sólo al alcance de los grandes maestros.

Una malagueña al estilo de Trinidad Navarro, “La Trini”, rematada con Cantes de Juan Breva fue su tarjeta de presentación. Siguió por milonga y terminó con unas letras del singular Rafael Flores Nieto, “El Piyayo”.

Pero la genialidad de ambos, lo apoteósico, la culminación de una más que decente actuación, vino en las saetas que interpretaron. El medidor de aplausos registró las cotas más altas del contador; y es que aquí, en Málaga, se entiende mucho de saetas. Por eso, los cumplidos y vítores refrendaron una magistral interpretación final.


José Ramón Zapata