LA
BIENAL HA MUERTO, VIVA LA BIENAL
De
nuevo me enfrento a la paz que me brinda mi cuarto-estudio
para leer, escuchar música y, sobre todo,
para escribir. Lógicamente en torno al flamenco;
no entiendo mi vida sin flamenco –y digo flamenco,
no flamencos-.
Comprendo
que ya han pasado muchos días desde que el
pasado 30 de septiembre asistiéramos al cierre
de la II Bienal de Málaga en Flamenco con
la puesta en escena del espectáculo “Memoriales”.
Una fiesta pensada para y por los malagueños;
pero como quien esto escribe también tiene
derecho a tomarse unas vacaciones –obligadas
en este caso-, he aquí el por qué
no he publicado, aún, mi balance de lo que
yo considero ha dado de sí esta bienal.
Cuando
fuimos informados de la elección de José
Luis Ortiz Nuevo para el cargo de director de la
bienal malagueña pensé: espero que
no sea un calco de lo que ha aportado, este señor,
al flamenco sevillano con sus varios años
al frente de la bienal sevillana (no sólo
lo pensé, sino que así lo publiqué).
Pues
bien, no sólo ha diferido muy poco del trabajo
desarrollado en la capital hispalense, sino que
en esta otra capital, la malacitana, tampoco ha
aportado grandes y novedosos eventos; anunciados
a bombo y platillos. Más bien espectáculos
repetitivos de artistas venidos a menos y otros
de mucho nombre que tan sólo han modificado
algunas escenas de trabajos anteriores.
Una
bienal demasiada larga y con abundantes espectáculos
y poco público: “no está preparada
la afición malagueña para tanto flamenco”.
Esto fue lo que me contestó Salvador Pendón;
y no le falta razones, pero con matices. Efectivamente,
esta castigada, engañada, maltratada y muy
benévola afición malacitana, no está
preparada para asistir a un maratoniano evento como
ha sido esta recién terminada bienal. Pero
no lo está, ni lo estará, si todo
el protagonismo: planificación, realización,
puestas en escenas, etc., recae nuevamente en el
Señor Ortiz Nuevo. Desde luego, mucho ha
de cambiar –no creo que lo haga- su forma
de pensar de cómo se debe tratar el flamenco
malagueño, para que la verdadera afición
asista a los espectáculos y no le de la espalda
como así ha ocurrido. Aunque si sigue pensando:
“mientras los que vayan aplaudan, para mi
será un éxito”. Bueno puede
ser que para él sí lo sea; pero ¿y
para los flamencos de esta tierra?
Según
he podido constatar, en esta bienal los más
beneficiados, económicamente, han sido los
artistas foráneos y alguno que otro malagueño.
Dado que, la masiva representación en el
festival “Memoriales” no satisfizo ni
a los propios participantes. Y, no sólo me
guío por mis apreciaciones, sino, también,
por los comentarios de los flamencos en general.
Sigo
pensando, y así lo he hecho público,
que “Málaga la cantaora” necesita
un buen mecenas que devuelva a esta tierra lo que
antaño fue. Y, éste, ya lo tenemos:
Salvador Pendón Muñoz, Presidente
de la Diputación de Málaga. Y, los
flamencos malagueños, pueden y deben sentirse
orgullosos con él; pero le falta algo muy
importante a este benefactor: saber rodearse de
gente que pueda llevar a buen puerto un barco que
ha estado muchísimos años a la deriva.
De momento, el capitán elegido en esta segunda
bienal, no ha despertado la expectación deseada.
Por lo tanto, o cambiamos de capitán o si
seguimos con el mismo que se ajuste a lo demandado
por los malagueños. Alguno se lo premiará.
¡yo el primero!
José
Ramón Zapata
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El
Pele en Pele Ando, ni Caracol ni Morente
Cuando leí el programa de mano (una vez más,
el artista se lo saltó) pensé: con
este elenco de artistas el éxito está
asegurado. Qué iluso, pobre de mí.
¿Cuándo aprenderé que todo,
o casi todo, lo que se mueve alrededor del mundillo
flamenco es una falacia?.
¿Qué
vio Málaga en Flamenco, en esta propuesta-concurso,
como para otorgarle el visto bueno?. ¿No
hubo más oferta, o funcionó el dedo
mágico de la democracia?. Eso nunca lo sabremos.
Y
dio comienzo el espectáculo: una escenografía
sobria, una buena sonorización y una iluminación
acorde con el decorado era más que suficiente
como para disfrutar de una auténtica velada.
Pero el Pele no se encontró a si mismo. Deambuló
entre los giros guturales de Enrique Morente y los
ecos raciales de Manolo Caracol. Pues, ni uno ni
otro encontraron aprendiz.
Se
presuponía que el espectáculo Pele
Ando, perteneciente a “siete producciones
nuevas” sería eso, una nueva producción.
Pues resultó, al igual que ha venido ocurriendo
con la mayoría de ellas, ser una de tantas
actuaciones que viene repitiendo el cantaor. ¿Dónde
está la novedad?. Porque, si la memoria no
me falla, hubo momentos en que me parecía
estar escuchando el CD “Avante Claro”
grabado en el año 1995.
Los
amantes del cante modulado, sin gritos desmesurados,
que buscan un bálsamo por sus oídos,
no eligieron un día propicio. El cante del
Pele fue un continuo devenir por los tonos altos
con una vociferación impropia de un cantaor
de su talla. Porque, al Cesar lo que es del Cesar…..,
este cordobés sabe cantar; y bien. Por lo
tanto, no entiendo a que juega. ¿Qué
Busca?. ¿A quién quiere imitar?
Unas
malagueñas anodinas. Unos cuerpos de soleá
que no transmitió. Unas alegrías que
pasaron desapercibidas seguidas de una guajira y
un remate por colombiana para que se luciera (¿?)
Anabel Moreno, fue su tarjeta de presentación.
Antonio
de Patrocinio nos deslumbró con su toque
por taranta, ¡sonó a taranta!. Al igual
que el primer guitarrista que mandaba en el grupo
musical, Niño de Pura (qué bien suena
esa guitarra). Un cuarteto de cuerdas (Manolo Nieto
al bajo y Luisa Domingo al arpa) que dejó
a años luz al protagonista de la noche.
Llegó
el turno de las seguiriyas. Aquí tampoco
estuvo afortunado El Pele. Y eso que en este estilo
siempre ha brillado con luz propia (no sería
su noche) Ni acordándose del maestro de los
Alcores, ni al hacerlo con José el de La
Paula estuvo acertado.
En
los cantes de las minas: taranta marchenera y cartagenera,
más de los mismo. Gritos y más gritos.
En
los cantes de compás, como fueron unos tangos-rumbas
junto a unas bulerías, se vio a un cantaor
perdido.
Y
Para terminar, el tema Alfonsina y el mar. ¡Qué
decir!
En
cuanto al aforo, conté hasta 115 persona.
Una platea totalmente desangelada. Pero esto no
nos debe preocupar; al menos al director de la bienal
no le preocupa. Pues eso fue lo que me contestó
en la rueda de prensa en la presentación
del espectáculo “entre dos luces”.
“Mientras el público que asista, al
término del espectáculo se ponga de
pié aplaudiendo, me da igual”. Perfecto
Señor Ortiz, no esperaba menos de usted.
Menos mal que la respuesta del Señor Pendón
fue mucho más coherente: “Málaga
no está preparada para este tipo de eventos”.
Tenemos una ardua labor por delante para devolver
a esta región lo que antaño fue”.
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Qué
engaño
Acabo
de llegar del Teatro Las Lagunas de Mijas. Estoy
delante de la pantalla de mi ordenador, el teclado
esperando que lo machaque, pero mi mente no sabe
qué expresar. Porque lo vivido, visto y oído
en ese ciclo “Sólo apto para menores”,
no me da para escribir un buen artículo.
Cuando
digo una y mil veces que la juventud, con las lógicas
excepciones (muy pocas), no está preparada
para tomar el relevo de los grandes maestros, suelo
ser tachado de pesimista. Pues bien, ¿qué
me dicen del elenco de artistas que nos ofrecieron
“Ocho territorios”?. ¿Están
a la altura o no?. Pues va a ser que no.
Exceptuando
el baile que sí fue de mi agrado, lo demás
no merece la pena ni comentar. Qué pena de
tiempo perdido, qué pena de dinero invertido,
que pena de flamenco. Sí señores,
sí: es una pena ver como día a día
se está atropellando el cante flamenco. Pero
¿quién les habrá dicho a estos
niños/as que saben cantar?. Pero si no conocen
el cante, cómo van a saber cantar. ¡Qué
pena!
En
fin, estimados lectores, permítanme que no
haga ni un solo comentario de las actuaciones de
Gema Jiménez, Pitingo, María José
Pérez, etc. Porque cualquier aficionado de
cualquier peña malacitana, lo hubiese hecho
mejor; al menos saben lo que cantan.
Así
las cosas. O mejoran los recitales, o mucho me temo
que esta bienal terminará siendo una tomadura
de pelo, en cuanto a flamenco se refiere. Por el
bien de Salvador Pendón, responsable de todo
este lío, de los aficionados y, sobre todo,
y por encima de todo, de Málaga, espero y
deseo que esto vaya a mejor. Y lo digo de todo corazón.
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Foto
cedida por Málaga en Flamenco
Estrella
Morente, más de lo mismo
Algún
día, cuando exista una asociación
de críticos seria y coherente, los “artistas”
dejarán de engañar al respetable.
Por que eso es lo que viene sucediendo en este arte
cada vez menos flamenco.
Por
lo visto, estos vividores del arte (aquí
incluyo a músicos, coreógrafos, directores
escénicos, organizadores, etc.) no tienen
escrúpulos a la hora de cobrar sus emolumentos;
máxime cuando no se lo han merecido. Pero,
¿quién tiene la culpa?. Ellos desde
luego no.
¿Habrá
alguien, con la cabeza bien amueblada, que vea justo
que se pague 45.000 € + IVA (noticia aportada
por el crítico de “El Mundo”
Manuel Martín Martín) por el espectáculo
“Una estrella” perteneciente al ciclo
“Sólo apto para menores”?. Pues
sí amigos en el flamenco, así están
las cosas. Pero es que, además, Estrella
Morente estuvo en su línea habitual: sigue
sin cantar flamenco.
El
espectáculo, una copia con muy pocas novedades
del que representara el pasado año en el
Festival de la Luna Mora de Guaro, no sorprendió
a nadie. Y mucho menos a los flamencos. A Estrella
Morente habría que aplicarle aquel refrán:
dime de qué presumes y te diré de
que careces. Porque a ver como le explica al respetable
–al que entiende de cante, claro- que es la
“heredera de Pastora Pavón”.
Algo
más de media hora tuvimos que esperar para
ver la estampa artística –eso no hay
quien se lo quite; a Dios lo que es de Dios, y a
Estrella………- de la granaína.
Eso, por lo visto, en España da categoría
al artista.
Después
de escuchar las cantiñas y los tangos: medio
afónica, sin rematar los cantes, obviando
los altos y refugiándose en los coros, tuve
una premonición: ¡más de lo
mismo!..
En
las soleares no acertó, y en la taranta de
Linares demostró un total desconocimiento.
¿Y qué decir de la malagueña
(en tono de granaína) y media granaína?.
Pues eso, ¡más de lo mismo!.
Tras
el socorrido descanso; para los artistas claro.
Llego el turno para la cantante Estrella Morente.
Aquí si se mueve como pez en el agua, sobre
todo por la forma de moverse por el escenario y
desplantes cartujanos. Porque en lo relativo a las
canciones: Nostalgia, La estrella, Oye y Volver,
le damos un aprobado.
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AL
FINAL, APARECIÓ EL MAESTRO
Los
aficionados al flamenco, al menos quien esto firma,
pensaba que para la inauguración de la II
Bienal de Málaga, Enrique Morente pondría
en escena un espectáculo cuanto menos original.
Pues no fue así, todo lo contrario: presenciamos
un escaparate publicitario de “Morente sueña
la Alambra” (2005).
Pero es que, además, el marco tampoco fue
el más adecuado para dar el pistoletazo de
salida: pequeño (unas 300 personas) con una
muy mala acústica y muy apropiado para que
los borrachos se dejaran notar.
El evento se inició con la Panda de Verdiales
“Los Romanes”. No sé si interpretaron
bien su papel folklórico, más que
nada porque el sonido, más propio de discotecas,
no me dejó disfrutar de ese grupo que me
consta, es uno de los mejores de toda la provincia
de Málaga.
Ya
predije, y así lo anuncié hace unos
meses, que los títulos de los espectáculos
no se ajustarían, en su mayoría, a
lo desarrollado en los escenarios. Y la primera
en la frente: de “Juan Breva a María
Zambrano” lo mínimo.
En
cuanto a la intervención de Enri que Morente
decirles que sabe lo que hace. Aunque, en algunos
momentos, la voz le llegue a jugar alguna mala pasada.
Este contratiempo, nada censurable (la edad no perdona)
no fue óbice para demostrar cuanto de sabiduría
hay en el granadino. Ahora bien, el albaicinero
debería saber rodearse de mejores músicos:
los palmeros no estuvieron a la altura, y el guitarrista
le perjudicó de principio a fin.
Una
decepcionante bandolá de Juan Breva seguido
del fandango lucentino, fue su carta de presentación.
Le siguió una tanda de malagueñas
de las que nos quedamos con la de la Trini: ¡chapó
Enrique¡.
Antes
de entrar en escena, pisando a lo maestro, Morente
dio toda una lección de cómo no se
debe cantar las cantiñas. Y ahora sí:
apareció el maestro con una cabal del Planeta
y dos de Silverio.
Cuando
el borracho de turno le dejo, se arrancó
por el palo por excelencia como es la soleá;
recordando a Mojama, Illanda, Frijones y Andonda.
¡Soberbio!, sí señor.
Los
estilos de Paco la Luz, Cagancho y Frasco el Colorao
hicieron recordar, por su magistral forma de interpretarlos,
que a Morente no se le ha olvidado cantar flamenco
al más puro estilo tradicional. Pero, es
que, además, ya con casi sin fuerzas (lógico)
terminó acordándose de Manuel Torre.
¿Se puede cantar mejor por seguiriya?. Desde
luego, los niños y niñas que deambulan
hoy día por el espectro flamenco no serían
capaces.
Y
terminó a lo grande, por toná. Aquí,
si bien es cierto que no estuvo a la altura de las
soleares y seguiriyas, cumplió con la debla:
con poca fuerza, pero cumplió.
Lo
dicho amigos en el flamenco. Un buen principio en
cuanto a cante se refiere, pero un mal comienzo
para las etiquetas; es decir, los títulos.
ESPECIAL
BIENAL MÁLAGA EN FLAMENCO'07

AL
DOLMEN DE MENGA DE ANTEQUERA VIVE UNA NOCHE MÁGICA
EN LA APERTURA DE LA BIENAL MÁLAGA EN FLAMENCO’07
La bienal malagueña, tuvo su puesta de largo
en Antequera, en el Dolmen de Menga, con el espectáculo,
‘En la Puerta de la Cueva’, de siete
horas de duración,(desde las 24 horas a las
7 horas) donde se combinaron armónicamente
rítmos africanos, cine, teatro, violín
clásico o danza junto con el flamenco más
tradicional y de vanguardia. Unas 500 personas llenaron
el recien estrenado auditorio de La Cueva de Menga
de Antequera donde el momento más mágico
llegó con la bajada al son de verdiales desde
la colina de la Cueva de la Panda de Santo Pita
hasta el escenario donde retomaron la música
y se fundieron con la música de Los Montes,
las guitarras de Morón del grupo Son de la
Frontera, cuando clareaba ya el día.

El
espectáculo que abrío ayer la bienal
a modo de prólogo, para posteriormente celebrarse
entre el 25 de agosto y el 30 de septiembre, fue
todo un éxito desde que puntualmente sobre
la medianoche se empezaron a escuchar los rítmos
africanos de Borom Tamba. Tras esta descarga de
percusión, la actriz Inma La Bruja encandiló
con su monólogo ‘Que los muertos no
se han ido’, estrenado recientemente en el
Festival de Teatro de Palma del Río.
Tomó
después el escenario la danza flamenca de
Marcos Vargas y Cloe Brulé-Dauphin con la
voz inmensa de Juan José Amador que regaló
unos cuantos cantes sin guitarra para el recuerdo.
A renglón seguido, se proyectó en
otra zona del auditorio el documental ‘Fiesta
de Verdiales’, de finales de los años
70, de Juan María Calvo que sorprendió
a muchos de los seguidores de la fiesta que se acercaron
a verlo.
Tras
un descanso, llegó la armonía, el
buen gusto y la exquisitez del violín virtuoso
del armenio Ara Malikian junto a la guitarra flamenca
de José Luis Montón. Fernando Terremoto
y Gema Caballero pusieron la nota más tradicional
y honda del espectáculo con un repertorio
de muy buen gusto.
Cuando
la noche se hacía más fría,
el flamenco eléctrico de Tomasito calentó
el ambiente y puso a todos los espectadores a bailar
para luego dar paso a un momento estéticamente
maravilloso con la Panda de Santo Pita bajando desde
la Cueva de Menga hasta el escenario, alumbrados
por un gran foco de luz mientras en lontananza ya
se veían las primeras luces entre la Peña
de los Enamorados.
El
soniquete de Morón y de Diego del Gastor,
tomó forma en el relevo fundido con los verdiales
en el grupo de moda del flamenco actual, Son de
la Frontera, que cerraron brillantemente una singular
y exquisita noche de iniciación a la bienal
Málaga en Flamenco’07.

VENTA DE ENTRADAS
Las entradas de este gran espectáculo son
de 32 euros y ya pueden adquirirse en los centros
de venta de El Corte Inglés, a través
de su venta telefónica en el 902 40 02 22,
de su web el www.corteingles.es, en la taquilla
del Teatro Cánovas de Málaga (951
30 89 02) y en otra taquilla habilitada para tal
efecto en el edificio de la Diputación Provincial
en la plaza de la Marina (952 21 70 44) y desde
mañana en la Oficina Municipal de Turismo
de Antequera.