
Foto:
Curro Vázquez
NOCHE
HELADA EN EL AMBITO CULTURAL DE EL CORTE INGLÉS
Como cada año, el Ayuntamiento de Málaga,
a través de su área de Cultura, Educación
y Fiesta, organiza en el Ámbito Cultural
de El Corte Inglés unas jornadas flamencas.
El Aula Municipal de Flamenco, coordinada por Manuel
Fernández Maldonado se inauguró el
pasado día 24 de febrero con una conferencia
a cargo de Antonio Gómez Alarcón.
Tras la disertación del señor Gómez;
alocución, por cierto, que no me aportó
nada nuevo a mis conocimientos flamencos, llegó
el cante. Bueno, eso es al menos lo que pensaba
más de uno, porque la realidad fue bien distinta:
“noche helada en El Ámbito Cultural
de el Corte Inglés”. Este título
no es mío, sino la sugerencia de un gran
artista (y mejor amigo) que se aburría como
una ostra con mar en calma. Ni que decir tiene,
no desvelaré el nombre de este creador flamenco
por razones obvias.
Y tomó posesión de sus dominios la
cantaora Sonia Fernández, junto a su guitarrista
Pedro Escalona. Su recital fue de lo más
aburrido, carente de expresividad y falto de jondura
salpicado con algunas gotas flamencas dignas de
mención, como fue la seguiriya. Este último
cante hubiese sido perfecto de no haber sido por
la confusión, o despiste, (vaya usted a saber)
en los tercios de Cagancho en los que sólo
asimiló el temple brusco de su voz. En cuanto
a su guitarrista, decir que no ayudó en nada
en todos y cada uno de los estilos que interpretó:
su toque anodino, falto de fuerza en la digitalización
y con pocos recursos en las falsetas, fue la tónica
general de este guitarrista venido a menos; sin
descartar los cruces inoportunos que ambos protagonizaron.
En la segunda mitad, saltó al ruedo flamenco
otra mujer, en este caso Paqui Ríos. No me
desagradó el cante de esta aficionada destacada.
Estuvo discreta en todo su recital, pero se equivocó
al homenajear a las hermanas “de Utrera”.
Y es que para hacer las soleares de Fernanda y bulerías
de Bernarda, hace falta mucha enjundia para no llegar
a desvirtuar el sabor añejo de las utreranas.
A. Moya, sí estuvo a la altura que se espera
de un guitarrista de acompañamiento. Me gustó
su toque, muy flamenco y moderno sin llegar a la
pedantería juvenil que nos tienen acostumbrados
toda esa legión de jóvenes velocistas
de la digitalización, donde la armonía
y pellizco brillan por su ausencia. Tuvo mucho gusto
en las falsetas alzapúa que popularizara
el “gran papa de la guitarra” como fue
Ramón Montoya; manteniéndose, muchas
veces, en un segundo plano arropando a su compañera.
Y poco más dio de sí este acto inaugural,
al que le seguirán un total de siete más.
Artistas ya consagrados como Francisco Bonela, Andrés
Lozano, Rocío Bazán, Cancanilla de
Marbella, La Lupi y el maestro de los artistas malagueños,
Antonio de Canilla, serán los encargados
de dar un poco de luz flamenca en esta aula municipal
de flamenco que ha empezado “MUY HELADA”.
José
Ramón Zapata