Notas
que unen al autor
‘FLAMENCO
VIENE DEL SUR’
Concierto: ‘Córdoba… en el tiempo’,
de José Antonio Rodríguez / Guitarra
solista: José Antonio Rodríguez /
Segunda guitarra: Chico Gallardo / Cante: Sebastián
Cruz / Percusión: Agustín Diassera
/ Baile: Rosario Toledo / Lugar y fecha: Teatro
Central. 02 de marzo de 2010
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / Sevilla
La poca asistencia a un concierto de José
Antonio Rodríguez, sólo tiene explicación
en que la afición sevillana ya lo disfrutó
tanto en la Bienal de 2006 como en los Jueves de
Cajasol de 2008, de lo que se infiere que o bien
la Agencia de Flamenco sólo programa para
los amigos, o lo que es peor aún, sus asesores
están tan cerca del flamenco como Zapatero
de arreglar la crisis.
Y fue una pena, porque si como compositor, Rodríguez
nos detiene la respiración con la grandeza
sonora de sus composiciones, es porque, aparte de
su calidad como ejecutor, aplica todo el intimismo
de su guitarra para transmitir el inmenso lirismo
de su Córdoba natal.
Sensaciones de temor por el sonido palpitaron en
la ternura del ‘Guad El Kebir’, que
acaba vertiendo por bulerías confusas resonancias
ante el conflicto interior del taranto ‘A
Cobitos’, que descubre el valor de la sensibilidad
de aquel jerezano que se enamoró de Granada.
La noche es propicia para determinar los estados
de ánimo y para dedicar un zapateado ‘A
Soler’, el amigo en el recuerdo, axioma que
se confirma con jaleos ‘Por la rivera del
tiempo’ pero que crece en matices en ‘Guadalcázar’,
acogedor pueblo donde por soleá se evidencia
que si lo sublime emociona, lo bello encanta, sobre
todo cuando se evoca a Fernando Terremoto.
El concierto intriga cuando la cartagenera antecede
a la bulería (‘Arcano’), en tanto
que se traza un ‘Paisaje’ con los pinceles
de los tangos y la rumba, mientras en el ambiente
quedaba ‘Manhattan de la Frontera’,
que evidenciaba por qué existen creadores
que deslumbran por su exuberancia y otros por la
genialidad de su lenguaje.
‘Córdoba en el tiempo’ nos convencía,
pues, de que la belleza de las composiciones no
depende de su frivolidad, sino del sentimiento que
genera en quienes las contemplan, lo que acaso explique
por qué de la guitarra de Rodríguez
surge la hondura de un pensamiento que ilumina la
emoción y el sentimiento.
Ítem más. Mientras en la Agencia de
Flamenco los asesores andan peor que de rodillas,
en el flamenco conviven los que reivindican la identidad
con los maestros del intimismo, aquellos que, como
Rodríguez, cuando transfieren experiencias
personales te provocan una inquietud que te unen
fuertemente al autor.
(Publicado
en El Diario El Mundo el jueves días 4 de
marzo de 2010)