Cabecera Colmao

HOMENAJE A ARTURO PAVON

Carcelero del llanto

‘SUITE FLAMENCA’
Concierto: ‘Suite Flamenca’, de Arturo Pavón / Orquesta: Orquesta de Córdoba, dirigida por Max Bragado / Piano: Pedro Ricardo Miño / Guitarra: Paco Cepero / Voz: Luisa Ortega / Lugar: Teatro Lope de Vega. 17 de marzo de 2009
(Cuatro estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Tras la porfía de los arreglos y cuando es la propia consejera de Cultura, Rosa Torres, la que anuncia a bombo y platillo “el estreno de su obra”, resulta que la ‘Suite Flamenca’, de Arturo Pavón, se ha repuesto incompleta. De sus ocho movimientos, sólo cinco hemos podido disfrutar, con lo que se confirma de nuevo que debajo de cada propuesta de la Agencia de Flamenco hay un cadáver olvidado.
Con todo, esta obra del irrepetible Arturo Pavón me electriza, hace que mis poros se alboroten y sus fraseos me entran por los ojos, por los oídos y hasta por el tacto, porque se apoderó de los presentes no más apoyarse en la caña de El Fillo para describir cómo es una ‘Noche en Triana’, con lo que ya se confirmaba por qué los ecos de sus notas soplan con otra intensidad.
De forma entusiasmada fuimos seducidos por la granaína de don Antonio Chacón, con la que traspasamos el ‘Arco de Elvira’, en tanto que nos topamos con un enfoque muy concentrado de los tientos de El Mellizo, movimiento muy aplaudido que concilió ‘El limón con la canela’ pero fijados desde la pluralidad de sus posiciones geográficas.
Las composiciones desplegaban sus vuelos de visión por entre un Pedro Ricardo magnífico en el piano, y un Paco Cepero al que le huele la guitarra a matita de alhucema quemada, hasta desembocar en un ‘Amanecer en Cádiz’ por alegrías donde los paseíllos y la escobilla invitaban a ver hasta a la mismísima Pastora Imperio en Los Canasteros.
La obra también lanzó sus flechas en la diana del taranto de su tía, la Niña de los Peines, que evidenció cómo ‘Cantan los mineros’, dejando así el camino abierto a la emoción de aquella seguiriya, ‘El remedio’, que el maestro compuso para su mujer, Luisa Ortega, quien arrancó jirones de lamentos que el espectador recibió como una inyección inoculada por sorpresa.
Para colmo, si un video de Arturo, Caracol y Melchor provocaba lo indescriptible por malagueña, Paco Cepero y Miño lograban la apoteosis dialogando con la zambra del ‘Carcelero’. El público, frenético, lloraba a lágrimas vivas mientras un aletear de aplausos llegaba al cielo donde habita Arturo Pavón, que, cual Cid del piano, había triunfado con un recurso del que no todos pueden presumir: construir la memoria colectiva desde el duende de los Pavones.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(19 de marzo de 2009)

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El regreso de un maestro

‘Jueves Flamencos’
Ciclo: Jueves Flamencos / Espectáculo: Recital de cante / Al cante: Luis de Córdoba / Al toque: Manuel Silveria / Lugar y fecha: Centro Cultural Cajasol. 19 de marzo de 2009
(Tres estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Por mucho que se empeñen los divos que hoy viven del sudor del de enfrente con la muleta de la Agencia del Flamenco, o por más que la nueva crítica, esa que tiene el conocimiento donde el gusto, haga sólo noticia del cante de los amigos, lo jondo no puede hoy prescindir de referentes como Luis de Córdoba, indispensable para entender por qué la voz es la herramienta principal del flamenco, el medio con el que la música evoca imágenes, emociones, lugares, sentimientos y hasta personajes.
El de Posadas sabe más que Briján y en sus registros el cante toma vida, transmite sentimientos y hasta experiencias diversas, lo que explica que entre los elementos que intervienen en su proceso de transmisión y recepción, eligiera de escolta a Manuel Silveria, con quien puso de manifiesto que si la poética del cante se refleja en la música de la guitarra y la música es la poesía del sonido, nada más natural que unirlas.
En efecto. Luis de Córdoba se arrancó por vidalita, en la que tuvo el don de expresar las más secretas nostalgias del alma, para luego infundir a las alegrías y cantiñas del sentido más profundo, con lo que deambuló entre dos compases que, aunque distintos, constituyen una parte indisoluble de las escalas flamencas.
Silveria lo dejó en suerte a fin de que el maestro maleno, que así se llaman los de Posadas, provocara el conocimiento en la malagueña del Niño de Cabra con la verdial cordobesa, y en los tientos-tangos, cantes en los que, aparte de aflorar sus méritos en el diálogo con la guitarra, permitió que ésta se convirtiera en amante de la sabiduría.
La relación se estrechaba en la liviana con la cabal del Planeta y se dulcificaba en la colombiana, pero crecía con el espeluzno de las tonás y la cabal de Manuel Molina según Paca Aguilera, rematando la noche por bulerías, en la que nos enseñó los pasillos donde el estilo guarda experiencias traumáticas sin resolución.
“¡Que tengan que venir de fuera para decirle a Sevilla cómo es el cante!”, gritó un aficionado. Palmas, pues, para él, porque en tiempos de sequía y de caraduras que hasta creen no en lo que cantan, sino saber lo que cantan, el flamenco necesita de Luis de Córdoba, un maestro con propuestas tan intencionales que no hay que explicar ni lo que ha dicho ni lo que ha querido decir, virtud ésta que añade a su trayectoria un plus de grandeza.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(21 de marzo de 2009)

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Escultor de melodías

‘FLAMENCO VIENE DEL SUR’
Ciclo: Flamenco viene del Sur / Concierto: ‘Recital’ de Pansequito y Antonio Reyes / Guitarras: Diego Amaya y Manuel Herrera / Palmas: Diego Montoya y Pedro de Chana / Lugar y fecha: Teatro Central. 24 de marzo de 2009
(Tres estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Si para mirar es necesario acercarse, para distinguir lo muy jondo es indispensable escuchar y gozar de las propiedades mágicas de la música, porque en un recital de Pansequito todo es arte. Solo hay que mirar y escuchar.
Enhorabuena, de entrada, al maestro porque es el artista de la transmisión, el que provoca tal acercamiento a los cantes que calienta sus contenidos, un recurso natural del que no todos pueden presumir y con el que construye su propia memoria colectiva.
Apareció con la voz abatida pero junto a la pócima balsámica de Diego Amaya, y no más abrirse a las alegrías y la soleá, ya marcó distancias, tanto en la identificación con la tradición como en la elaboración de variantes modernas y agradecidas. Y si eso ocurre es porque bastan sólo dos cantes para convertir el estilo en un lenguaje que es suma y síntesis del lenguaje y los sistemas de sus predecesores.
Pero habría más motivos para el goce, tal que por taranto, bulerías y fandangos, con vaivenes entre la angustia que provoca la queja y la tristeza que produce el recuerdo, el martirio del presente y la desazón del futuro.
Pansequito había encontrado en el ritmo y en el desarrollo melódico el modo idóneo de poner su propio corazón en los labios de las coplas, la forma de gritar los sentimientos del alma a los cuatro vientos para que el viento los acariciara hasta convertirlos en notas de armonía, llevándonos al convencimiento de que si no hay dos voces que canten de la misma forma, para hacer poesía cantando lo imprescindible es que el lenguaje sea rítmico y que las palabras tengan musicalidad.
Pero como el productor, Antonio Benítez, quería dejar patente en Sevilla por qué hay que exclamar ¡Viva Cádiz!, sacó por delante a Antonio Reyes, quien, pese a no acoplarse con la guitarra de un Manuel Herrera desconocido, no resultaría difícil imaginarlo el lector. Sólo debe cerrar un poco los ojos, aspirar profundamente y concentrarse en cómo una música suave pero muy gitana fue entrando y llenando cada recoveco de su mente.
Bien, por tanto, por el chiclanero, que de la soleá a los fandangos, pasando por los tangos, seguiriyas y bulerías, no sólo testimonió un discurso relampagueante y mágico, sino que se ofreció como un cantaor sobrio que conserva en su música las líneas esenciales de lo bien hecho.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(26 de marzo de 2009)

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La luz de la protección

‘JUEVES FLAMENCOS’
Espectáculo: ‘Lo mejor de Antonio’, por la Compañía de Antonio Márquez / Baile: Antonio Márquez, Trinidad Artíguez, Daniel Fernández y Javier Sánchez / Cante: David Fernández / Guitarra: David Durán / Percusión: Rafael Hermoso ‘Poti’ / Colaboración: Paco Romero / Lugar y fecha: Centro Cultural Cajasol. 26 de marzo de 2009
(Cuatro estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Para el lego, el modo más superficial de la danza es una sucesión de formas. El estudioso, en cambio, ve en el movimiento todo aquello que ha producido la danza durante años, esto es, el resultante del desarrollo de todo lo precedente, corolario que se hace más visible en Antonio Márquez, quien, a más de alcanzar la heroicidad de meter a la compañía en la caja del proscenio, ha recreado sobre la obra de Antonio hasta evidenciar que todo él condicionado por toda una trama de necesidades estéticas que surgen de la conciencia más profunda de su maestría.
Márquez ha mostrado lo más granado del gran maestro Antonio Ruiz Soler, desde la romanza del concertino hasta ‘La leyenda del beso’, pasando por ‘El Puerto’, un magnífico paso a dos con Trinidad Artíguez, la seguiriya de Antonio el Camborio o su incomparable ‘zapateado’, pero lo ha hecho con la peculiaridad de que el conjunto de estéticas sea solamente una y en todas exista la misma verdad.
Así fue como aunó con perfección y armonía posturas y movimientos plásticos que, al combinarlos de forma coherente y dinámica, dibujaron un conjunto ordenado que lo mismo expresó una inspiración superior en las coreografías que la exaltación de potencias espirituales como la tristeza, el entusiasmo o la alegría.
Su verticalidad, como la de su compañía, es perfecta e implica resistencia a la gravedad. Su torso y todas las partes de su cuerpo están permanentemente sostenidos y alongados. Y la posición de los brazos es siempre impecable, con lo que a nadie debe extrañar por qué es nuestro más cualificado embajador en el mundo de la danza clásica española: porque todas las partes del cuerpo están tan correctamente centradas que le permite el máximo de estabilidad y facilidad en el movimiento.
La idea de desafiar al pretérito la vio culminada con el ‘Hello Dolly’ y su potencial para conseguir un efecto poético lo alcanzó con el manejo de la capa en ‘caña’, con lo que Antonio Márquez permitió reconocernos en su propia experiencia afirmando una verdad no deseable: En la danza no todo es flamenco y el baile español está en vías de desaparecer. Empero, habrá ausencia de luz, pero con maestros como Márquez nunca habrá ocaso.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(28 de marzo de 2009)

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LOS CONTRASTES DE SEVILLA

‘JUEVES FLAMENCOS’
Ciclo: Jueves Flamencos / Al cante: Aurora Vargas / Al toque: Diego Amaya / Palmas y jaleos: El Eléctrico y Rafael Junquera / Lugar y fecha: Centro Cultural Cajasol. 2 de abril de 2009
(Tres estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Llevaba seis meses sin cantar por la muerte del padre y el cante la ha devuelto a la vida, pues la hemos apreciado en la propensión al patetismo expresivo y en la naturalidad del timbre y el llanto de su voz, lo que contrasta con ese modo interpretativo actual que roza lo puramente lírico.
Ítem más. Si a menudo es la inexpresividad la que deja desnuda la actividad del alma cantaora, cuando nos situamos, en cambio, ante una expresión verbal viva y ardorosa, es el cante el único medio por el que puede comunicar los sentimientos quien, como Aurora Vargas, conjuga ética y estética, talento y gracia, buen gusto musical y estilo personal.
Salió toda vestida de negro y en su propuesta se dieron los primeros acentos sugeridores por alegrías, para luego mantener un difícil equilibrio entre la contención y la pasión que demanda la soleá, articulando un fraseo elegante y rico en matices en la transiciones, mas el faltó el aire de la guitarra de Amaya.
Al compás de los tientos, en cambio, la expresión de los afectos fue sobrecogedora y la línea melódica nítida y profunda, con dramatismos que se agradecen y con una conclusión por tangos donde entrelazó la sequedad expresiva con la carga de un refrescante aliento poético, lo que explica que levantara al público de sus asientos.
Había que colocar la voz en el plano que exige la taranta y el taranto, en la que los agudos acusan algunas asperezas pero sin acercarse con peligro a la estridencia, en contraste con el relieve que concedió a las bulerías, en las que logró que el color de la voz y la expresión noble de los sentimientos fueran sus cualidades más destacadas.
La sevillana, que había dedicado el cante a su padre, formó el acabóse en este palo, y no sólo por la acentuación del factor rítmico o su marcado baile trianero, sino porque la bulería resume la valía de quien provoca lágrimas de felicidad hasta en el rostro hierático de Curro Romero.
Con la bulería nos envolvió Aurora Vargas. A medida que nos la acercaba sentíamos incluso la respiración de los fandangos, romances y tonás, variantes que nos enloquecieron mientras algunos perdían la cordura calle abajo… La Campana sevillana había quedado extasiada con la reina gitana de la Macarena. Horas después, el Viernes de Dolores anunciaba el sonido cuproso de la Semana Santa. Son los contrastes de Sevilla.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(4 de abril de 2009)

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Experiencia compartida

‘FLAMENCO VIENE DEL SUR’
Ciclo: Flamenco viene del Sur / Concierto: ‘Flamenco Session’, de Dorantes / Voz: Juan San Juan / Bajo: Manolo Nieto / Percusión: Tete Peña / Colaboración especial: Pastora Galván / Lugar y fecha: Teatro Central. 14 de abril de 2009
(Tres estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Dorantes no ha aportado nada nuevo en esta propuesta, pero cuando se sale de sus conciertos, uno piensa en la cantidad de músicos que levantan sus composiciones con columnas frágiles, en los sin propósitos estructurales y hasta en las notas que les sobran, por más que sean muy diestros en levantar fachadas de un acabado aparentemente perfecto.
La solidez del lebrijano, aun cuando no todo lo que toque sea flamenco, es axiomática. Si tocas su música con el cincel del observador, nunca se escucha por dentro la oquedad ni asoma el artificio, porque toda está lleva de vida, de alma, de aliento interior en definitiva.
Todos los temas eran conocidos, pero el pianista es Peña y en su sangre arde el fuego del deseo, de ahí que construya sólidas torres musicales con destellos luminosos y que desde el inicio hasta ‘Orobroy’, su pieza más popular, o las ‘Semblanzas de un río’, mantuviera la calidad y la ejecución como un ente orgánico y no como una colección de retazos mostrados por antojadiza conveniencia.
La idea era vivenciar y hacer experiencia en grupo, en comunidad, y compartirla. Y Dorantes señaló el camino hacia la madurez y la armonía desde el sentimiento y la acción rítmica, de ahí que temas como ‘Atardecer’ y ‘Como niños’ por bulerías, contrastaran con los tanguillos ‘Regazos’ y ‘La danza de las sombras’, en las que el baile de Pastora Galván, magistral, contribuyó a que se corporizara la fluida convergencia de melodías redondas y armonías refinadas del pianista.
Salvo en ‘Barrio latino’, donde el flamenco queda tan oculto que ni se ve, o la canción atangada ‘Relieve’, los compases binarios y ternarios de fuerte carácter rítmico pusieron de manifiesto que se puede reconstruir la continuidad del tiempo, de la experiencia, y que se puede también postular una identidad que se mantenga a lo largo de todo lo que acontece en el escenario, como si se buscara el desarrollar conceptos no tangibles pero que se comunicaran directamente con los sentimientos.
Así es ‘Flamenco Session’, un concierto que parece esconder en sus adentros la máxima de que sólo vale la pena vivir las cosas por las que uno puede morir, ya que todo en él resulta compartido, una mezcla dulce y refrescante de ritmo y armonía, ideal para quienes no gustan del flamenco muy jondo.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(16 de abril de 2009)

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Rituales en el baile

‘JUEVES FLAMENCOS’
Espectáculo: Estreno de ‘Mandala’, por la Compañía de Amador Rojas / Baile: Amador Rojas / Cante: Encarna Anillo y José Anillo / Guitarra: Jesús de Rosario / Percusión: Lucky Losada / Violonchelo: Batio / Lugar y fecha: Centro Cultural Cajasol. 16 de abril de 2009
(Dos estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Aunque los mandalas son utilizados en la India desde tiempos remotos, nunca habían sido fuente de inspiración para el baile flamenco, género que utiliza unas coordenadas espaciales muy concretas y que, paradójicamente, también utiliza un sistema ideográfico que es, por demás, contenedor de un espacio sagrado, el del rito que reflexiona ayudado por la música.
Esta última peculiaridad es la que anima a Amador Rojas, que concilia el baile con la música a modo de ceremonia para la meditación, donde cada melodía tiene un significado, lo mismo que las líneas del dibujo corporal y las simetrías de las coreografías, con lo que el montaje relaja las mentes pero no las estimula, ya que su misticismo permanente y su falta de rodaje se lo impiden.
Amador se ensimisma desde la presentación, donde alude a Chivá, diosa hindú que le permite convocar a iconos de otras culturas y sorprender ‘Buscando el amor’ en una farruca de magnífica factura, para luego dejar que sea José Anillo quien aborde ‘Traigo’, un tango argentino de difícil encaje.
Encarna Anillo se abre a las alegrías, en las que Rojas se recrea con el buen gusto que no buscar remate para el aplauso fácil, en tanto que el himno de los gitanos, el ‘Gelem, gelem’, resuena en toda su pureza original en la voz de la cantaora de La Viña, que lo afronta como lo haría la rumana Penka Karacheva, poniendo el cierre a la noche la soleá, ‘En mí, en la que Rojas se sale de su laberinto para situarse en su propio centro.
Aún falto de aclimatación, lo atrayente del montaje es que con Rojas el baile ya no es ruido y exhibición atlética, sino que el artista comienza un viaje hacia su esencia, se mira a sus adentros a fin de que brote su sabiduría interior, de lo que se deduce tanto la búsqueda personal hacia el sí mismo cuanto que el cuerpo es un todo junto a la mente y al espíritu, partes que no han de tratarse aisladas.
Para ello utiliza dos estrategias opuestas. Una, la de abordar el baile desde el exterior hacia adentro, y la otra, desde el centro hacia fuera, con lo que muestra dos rituales, el que interioriza sus emociones, profundiza en sí mismo y busca su centro, la estabilidad, el equilibrio interior en definitiva, y el que descubre lo que siente, el desahogo más placentero.

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(18 de abril de 2009)

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Poveda está que se sale

XIX SEMANA CULTURAL
Concierto: Clausura XIX Semana Cultural. Homenaje a Curro Malena / Artista invitado: Miguel Poveda / Guitarras: Alfredo Lagos y Antonio Malena / Palmas: Carlos Grilo y Luis Cantarote / Artista sorpresa: Kiko Peña con Antonio García / Lugar: La Comarcal, de Paradas. 18 de abril de 2009
(Cuatro estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / Paradas
La Peña Miguel Vargas puede mostrarse ufana por colocar su semana cultural en la cima de la actividad peñística. Paradas se siente orgullosa por abrazar el éxito artístico, por rendir pleitesía a Curro Malena con la categoría que su maestría demanda y por llenar hasta la bandera el local de La Comarcal. Pero la afición está aún babeando con el triunfo insultante de Miguel Poveda, dispuesto a poner firmes a todos aquellos que vienen de vuelta sin haber llegado.
Extraordinaria la actuación, pues, de Poveda, que vive días de gloria y que, a más de rozar la perfección de lo imperfecto, permitió que su propuesta operara como la huella de un pensamiento provocador, el de evidenciar que no tiene quien le iguale, al tiempo de lograr que su discurso, tan cargado de significados, se ofreciera al respetable como espacio para un intensa reflexión flamenca.
Sí, queridos lectores, Poveda arrolló en Paradas como la noche anterior en Jerez o días antes en Murcia, porque es auténtico; porque sabe lo que canta mientras otros cantan lo que saben; porque somete a su antojo las estructuras clásicas; porque apabulla con su puesta en escena; porque domina los tiempos musicales; porque avasalla con los silencios y porque, en definitiva, es el verdadero asombro ante lo cotidiano. Y al que le pique que se arrasque.
Brilló por cantiñas con cierre de bulerías; sorprendió por malagueñas con jaberas; dio una visión más actual a la soleá de Charamusco; asombró con el taranto del Niño de Barbate; hizo de la seguiriya, los tangos y el cuplé lo que le vino en gana, y, para rizar el rizo, hasta presentó a su “cantaor preferido”, Kiko Peña, un niño de 13 años que provocó la apoteosis en un auditorio que no daba crédito no ya de cómo se podía cantar tan en maestro con esa edad, sino cómo tocó la guitarra para secundar el cante por bulerías de Poveda.
Escribo estas líneas y se me ponen los vellos como escarpias, porque no es habitual tanta maravilla en una misma noche. Y todo por mor de Curro Malena, que agradeció el merecido homenaje de Paradas poniendo una pica en Flandes por cantiñas, seguiriyas y bulerías, con lo que dejó el terreno expedito para el nuevo perfume de Poveda, ese que muda hasta la fragancia de los cantes.

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(20 de abril de 2009)

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Serranito y Pepa Montes en el homenaje al Perlo de Triana

MANUEL MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Cartel de arte mayor el que el Teatro Central acoge esta noche para rendir honores al Perlo de Triana, personaje del mundo flamenco y literario que, a instancias de la Federación Provincial de Entidades Flamencas de Sevilla, va a ser correspondido como su trayectoria merece.
En tal sentido, por el módico precio de 15 euros, los aficionados podrán disfrutar en el foro de La Cartuja de un cartel que, presentado por el periodista Rafael Cremades, contará con dos grandes de este tiempo, Serranito y Pepa Montes, así como Ricardo Miño, Gualberto, José de la Tomasa, Paco Taranto, Arcángel, La Tobala y Argentina.
A los que anteceden se sumarán flamencos de la talla de Manuel Molina, el pianista Pedro Ricardo Miño y las guitarras de Pedro Sierra y Manolo Montes, con lo que se garantiza el disfrute y la variedad de una noche cuyo objetivo es complacer al homenajeado, El Perlo de Triana, de ahí que se haya creado una fila 0 para que los interesados puedan hacer su ingreso en la cuenta 0030-41-19-6503890302, abierta en la sucursal que Banesto tiene en la Gran Plaza.
Ha sido inestimable la colaboración del Teatro Central, la Diputación de Sevilla y la Agencia de Flamenco, a fin de ofrecer este homenaje al Perlo de Triana, ahijado de La Niña de los Peines, nieto de Encarnación la Perla, gitana a la que le dolía la cara de guapa, e hijo de la cantaora en el recuerdo La Perla de Triana.
A nadie podía extrañar, pues, que Eugenio Carrasco Morales, que así es su nombre, se apodara artísticamente El Perlo de Triana, arrabal al que llegó con un año de edad -nació en Málaga, en la Navidad de 1925-, y del que se exilió en 1958 al declararse su casa en ruina, lo que le impulsó a descubrir su vena poética.
Eugenio fue limpiabotas, lotero ambulante, frutero y fundidor con Robles, para iniciarse como bailaor en las compañías de Juanita Reina, Estrellita Castro, Roberto Font, María Rosa, Lola Flores o La Marucha, y luego pasarse al cante en los elencos de Vicente Escudero y María Márquez, donde destacaba con los boleros por bulerías.
Debutó en la discografía en 1956 junto a Niño Ricardo hasta disponer de cuatro discos en su haber, siendo además escritor y letrista, con versos hoy universales en los labios de artistas tan importantes, como El Chocolate, Juan Valderrama, Enrique Montoya, que le bordó ‘El mundo en mis mano’, o El Turronero, que lo lanzó a la popularidad con el ‘Me tocó el perder’.

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(22 de abril de 2009)

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El ovillo del enredo

JUEVES FLAMENCOS
Ciclo: Jueves Flamencos / Concierto: ‘Girvanando’, de José Valencia / Guitarra: Miguel Iglesias y Juan Requena / Baile: El Torombo / Invitada: Anabel Valencia / Palmas: Bobote, Manuel Valencia y Juan Diego / Lugar y fecha: Centro Cultural Cajasol. 23 de abril de 2009
(Dos estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / Sevilla
A qué negarlo: José Valencia me aburrió. Le conozco desde niño y no hay premio relevante que tenga este chico por el que el firmante no haya apostado con firmeza y pudor, pero me resultó tedioso. Incluso desafié al jurado de la Bienal de 2006 ante la rivalidad con “el catalán”. Y miren dónde está Poveda y dónde el otrora Joselito de Lebrija.
El caso es que no cantó mal Valencia, sino que no transmitió emoción. Salió encorsetado y sin ganas de traspasarnos la piel por mor de una puesta en escena que ni su peor enemigo la mejora. Y desde la luna de su propio apellido, con una secuenciación ligada sin respiro para un jaleo o un aplauso, el chico se enredó en la red que le colocaron en la retaguardia, de la que quiso salir con discreción apelando a la trilla y a la canción por bulería.
Como hay asesores que ahogan más que oxigenan, a Valencia lo metieron en el laberinto de las tarantas de Vallejo y Emilia Benito, sucumbió en el verdial de Juan Breva y la jabera, y destapó su laconismo melódico en la malagueña de Chacón y La Peñaranda, con lo que consiguió lo que hasta los palmeros de babero saben: ¡pedazo de guitarrista que es Miguel Iglesias!
Anabel Valencia, por su parte, se presentó por alegrías pero poniendo el tono más allá de lo admisible para sus condiciones, aparte de que salió embutida en un traje sin posibilidad de movimiento. Menos mal que cuando le echó mano a la bulería, concretamente ‘A tu vera’, versión de Lola Flores, salió El Torombo y nos encandiló a todos marcando distancias con sus quiebros y replantes.
Tocaba el turno al protagonista, José Valencia, que sabiendo la que le estaba cayendo, templó las cuerdas de su garganta por tonás para luego enmarcar a Bastian Bacán por soleá y acreditar por bulerías por qué su tío, Manuel de Paula, es un maestro de los cantes de Lebrija.
Valencia evidenció, por tanto, que es ahí donde une a sus sabias alforjas la capacidad de emitir en toda la extensión de su registro la magia de los llamados cantes fundamentales. Lo contrario es olvidar que ni el dibujo queda definido por la línea, ni la pintura por el color. Uno y otra han de ser asimilados a través de la emoción, que es lo que le faltó transmitir en Sevilla… ¡Qué pena, que tenga materia prima y no sepa hilar fino!

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(25 de abril de 2009)

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Juncal tiene vida interior

‘DESTEMPLAO’
Ciclo: Jueves Flamencos / Espectáculo: ‘Destemplao’, de María Juncal / Cante: David de Jacobo y Manuel Tañé / Guitarras: Carlos Maldonado y Cristóbal Fernández / Colaboración: Eduardo Leal / Invitado: Juan Parrilla / Lugar y fecha: Centro Cultural Cajasol. 7 de mayo de 2009
(Dos estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / Sevilla
María Juncal ha debutado en Sevilla como quien hace una introspección para determinar si su presencia en lo jondo va o no por el camino correcto, según se desprende de ‘Destemplao’, montaje en el que la canaria, en aras de intentar superarse a sí misma frente al atrás, lo que consigue es someterse a una autoconfesión, la de mirarse hacia adentro.
En ese viaje ha sido determinante la aptitud de los compañeros de viaje, con lo que no fue del todo posible reflexionar en plenitud sobre los propios actos, y menos aún la sensación de captar estímulos o de tener la percepción de un movimiento, paseo y/o gesto concreto para reconocerlo y darle sentido.
Su entrada se anuncia desde la ralentización de la guitarra por farruca, que languidece mientras introduce falsetas por granaína, con lo que Juncal, que salió vestida de hombre y apelando al detalle tauromáquico, se nos antojó como la risa de la tristeza, siempre acompañada pero al final, a la hora de la verdad, siempre sola.
El martinete de Eduardo Leal bajo el cenital resultó más atlético que verdadero, en tanto que las bulerías del grupo fueron como avivar la agonía de la muerte. Y cuando ya creíamos apagada la luz de la vida interior de la protagonista, salió de nuevo María para ofrecernos la vida de la soleá de Ciro y Merche. Toda de rojo, toda fuego, mientras que el frío de la muerte del cante recorría su cuerpo. ¿Cómo le iba a importar dejar de vivir quien al momento estuvo muriendo? Pues eso, que ahí caló tan profundamente como el temperamento en los huesos del grupo acompañante, al que impidió que hasta la sangre se le congelara.
Mismamente, María se guardó para sí un rayo de esperanza a fin de continuar iluminando su vida interior. Y a eso que salió Juan Parrilla, que aparte de dejar su magisterio rindiendo homenaje a Huelva, posibilitó que la Juncal nos sorprendiera por alegrías, y no por el abuso de la petaca del sonido, sino porque fue como situarnos ante la cascada de la vida, pero con una cascada de lágrimas buleaeras que se escurrió hasta el sudor del zapateado y la jota, que la percibimos como las hojas suaves que adulan a una piel desnuda ¡Que pena que se sintiera tan sola cuando el grupo estaba a su lado! En su ausencia se sintió viva, viva e iluminada.

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(9 de mayo de 2009)

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La Susi, esa voz de cristal

‘DE TRIANA’
Concierto: ‘De Triana’ / Cante: Chiquetete, con Eugenio Iglesias y Fran Cortés, y Doctor Kelly (palmas). La Susi, con Manuel de la Luz (guitarra); Bernardo Parrilla (violín), y Bobote, Samara y Carmen Amador (palmas) / Lugar y fecha: Teatro Central. 5 de mayo de 2009
(Tres estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / SEVILLA
Chiquetete y La Susi cuentan con un gusto expresivo y una dicción que embriaga a quienes gustan del cante fetén. Dan a los cantes la sensualidad y elegancia más apropiada para el ambiente en que se desarrollan. También son apasionantes porque en sus gargantas se mantiene vigente el encanto de los estilos, cargan la suerte de pasión y tienen un ligado en el desarrollo melódico tan inadvertido como el del maestro Chocolate en el recuerdo.
Por orden de antigüedad, Chiquetete buscó el fraseo perfecto por tonás, gratamente contenidas, para luego hacer que el sentimiento puro cristalizara en las soleares trianeras, mas sus versos no pudieron tejer pupilas para darle luz a los tientos-tangos, fandangos y bulerías por mor del sonido, tan impropio de un teatro público que se cargó la actuación de tan buen cantaor.
La Susi, por su parte, buscó con su voz de ángel el pecho tierno de las tonás y cantó con palabras de cristal de bohemia la seguiriya de Tomás Pavón con la toná-liviana, lo que explica que penetrara en el público sabedor, en ese sector al que no se le escapa por qué de los labios de la alicantina bajaron ríos de hondura hacia el secreto vidrioso del fruto de las malagueñas de Manuel Torre y Chacón para que la rondeña floreciera madura.
Magnificó, igualmente, la armonía de los tangos y sorprendió a todos con las soleares de Fernanda de Utrera y con una vidalita estremecedora, para luego decaer en la bulería. Con todo, La Susi goza de una voz con un timbre tan puro y un eco tan gitano, tan limpio y transparente, que parece que vaya a rompérsele en el momento más inoportuno. Y nada más lejos de la realidad, porque su técnica es excelente, tiene una pasmosa facilidad para jugar con el falsete y una enorme destreza para alcanzar la intensidad que demandan los cabales.
Pero si La Susi proyectó ternura y sabor a canela y clavo a la soleá, por seguiriyas supo a matita de alhucema quemada, ya que en ella dejó un río de nostalgia en los ojos de almendra de los asistentes, en tanto que la vidalita la sentimos como una nube que lloraba encima de nosotros, con unos quiebros de nostalgia que quedaron lejos de los ojos pero cerca del corazón. En definitiva, una voz que, como dijo Federico García Lorca, deja cristales en la herida.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(7 de mayo de 2009)

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Un congreso estudia el legado artístico de Manolo Caracol

MANUEL MARTÍN MARTÍN / SEVILLA
‘Manolo Caracol, un cantaor de leyenda’, es el lema del congreso que Sevilla acogerá en esta semana en torno al centenario del nacimiento del genial artista sevillano, con lo que la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, que es de quien parte la iniciativa, se adelanta a una efemérides que se producirá el próximo 7 de julio.
Este congreso queda bajo la dirección artística de Rafael Infantes, otrora rector de la Universidad de Sevilla, y si bien en la mañana de hoy por fin el Ayuntamiento procederá a devolver a la Alameda el monumento erigido a Manolo Caracol, se celebrará en el recinto universitario del Pabellón de México, sito en la Avenida de la Palmera, del 6 al 8 de mayo.
A tal fin, la conferencia inaugural estará a cargo del poeta y escritor jerezano Manuel Ríos Ruiz, que abordará ‘Manolo Caracol, todo el cante’, ponencia que algunos estudiosos consideran hartamente presuntuosa y que otros, en cambio, entienden desde la metáfora poética, lo que unido a las ausencias notables, han hecho que las voces disidentes cuestionen de antemano la validez de la cita.
La jornada matinal del miércoles proseguirá con ‘El centenario milenario’, ponencia propicia para la hinchazón lírica de Félix Grande, en tanto que la tarde principiará con una mesa redonda que, coordinada por Manuel Curao, cuenta con la presencia de Manuel Morao, Sebastián Santos Calero, Ana María Bueno, Manuela Carrasco y Manuel Loreto.
La sesión del miércoles se completa con la conferencia de Rafael Utrera Macías, ‘Presencia y actuación de Manolo Caracol en el cine español’, así como la proyección de la película ‘Embrujo’, y un recital de cante en la Peña Torres Macarena a cargo de Antonio Reyes con la guitarra de Manolo Herrera.
La sesión del jueves, día 7, arranca con la palabra de José María Velásquez Gaztelu, que hablará de una ‘Fiesta en Casaquemada’, para luego presentarse el CD-libro conmemorativo del centenario de Manolo Caracol, y la conferencia ‘Caracol y su mundo’, a cargo de Catalina León Benítez. La tarde, por su parte, acogerá para la proyección de la película ‘La niña de la Venta’, y el recital de Manuel Cuevas en la Tertulia Calixto Sánchez.
Lo más interesante del congreso se reserva para la clausura del viernes, día 8, en que será José Blas Vega el que aporte un estudio técnico a través de la conferencia ‘Manolo Caracol. Primera época: 1929-1943’, en tanto que Antonio Murciano pondrá el matiz poético a la conferencia ‘Caracol, genio y figura’.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(5 de mayo de 2009)

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PEPA DE UTRERA

La Pepa, la última de la fiesta

MANUEL MARTÍN MARTÍN
Los cantes festeros de la baja Andalucía quedan huérfanos de uno de sus referentes más determinantes. Ha muerto a los 83 años de edad Pepa de Utrera, la cantaora que mandó en el orden natural de un mundo donde el espacio y el tiempo eran invariables.
Josefa Loreto Peña, nieta por línea materna de Pinini, hija del bailaor jerezano José Loreto Reyes, alias El Feongo, y de María Peña Vargas, forjadora de cantes estremecedores, además de hermana de El Charrúa y de Juana la Feonga, una bailaora de las que ya no existen, y prima hermana de Fernanda y Bernarda de Utrera, se ha ido con su apostura seductora y la elegancia de su ritmo cuando ni tan siquiera tuvo tiempo de celebrar su cumpleaños como a ella le gustaba, entre amigos, con mucho ángel y cante y baile hasta que el cuerpo aguante.
Pepa de Utrera, conocida entre los amigos por La Pepa, nos dijo adiós el pasado domingo desde la Residencia Geriátrica de Utrera, en la que se encontraba ingresada por un maldito Alzheimer, después de haber pasado por sus homónimas de Alcalá de Guadaíra y Écija, donde la visitábamos desde su ingreso en septiembre de 2003.
En el caleidoscopio de su vida aparece el número 19 de la utrerana calle Nueva, donde vino al mundo para consuelo de la afición, ya que asumió en las fiestas familiares toda la carga de cante y baile tan abiertos que luego subyugarían a la afición.
A partir de ahí debutó en El Guajiro (1951), de Sevilla, y trabajó igualmente en la Venta de Antequera, a más de figurar en el espectáculo ‘Salero de España’ (1953), de doña Concha Piquer, hasta que en 1959 compartió con La Perla de Cádiz un segundo premio por bulerías y tangos en el II Concurso Nacional de Córdoba, galardón que le impulsó a trabajar en los tablaos madrileños, evidenciando desde entonces que en su arte no podía entrar la luz del analista porque su fin último era alegrar la vida a la gente.
Se erigió, por tanto, en abanderada del flamenco utrerano, protagonizó las fiestas más entrañables y fue esclavizó los tiempos del compás en los festivales y peñas flamencas, de ahí que mereciera el Mostachón de Plata (1987), que ese mismo año le rindiera honores la Peña Flamenca Curro de Utrera en su célebre III Festival del Mostachón, que la Peña Alegría 76 le ofreciera un homenaje grandioso el año 2001 o que el Ayuntamiento le aprobara el 28 de octubre de 2006 una calle de nueva creación, Pasaje de Pepa de Utrera, aparte de que dos meses después le descubriera un mosaico en la fachada donde estuvo su casa natal.
Figuró en series de TVE como ‘Flamenco (1964), ‘Rito y geografía del Cante’ (1971), ‘Caminos flamencos’ (1988) y ‘El Ángel’ (1992), y su voz quedó registrada en el LP ‘Pepa de Utrera’ (1990), al par de compartir otros discos como ‘Potaje Gitano de Utrera’ (1968), ‘Flamenco en Torres Bermejas’ (1968), ‘Juerga flamenca’ (1970), ‘9 estilos de flamenco’ (1968), ‘XV Potaje Gitano de Utrera’ (1971), el retablo 5 de la ‘Antología del Cante Flamenco’ (1978), ‘Utrera canta’ (1982), ‘Maestros del flamenco. Rumba flamenca’ (1988), ‘La bulería. Una gran fiesta’ (1988), ‘Rumba flamenca. Garbo y enjundia’ (1988) y ‘Utrera en directo‘ (1998).
Empero, a partir de la caída que sufrió en el domicilio familiar allá por enero de 1998 en la que se partió la cadera, a Pepa le crecieron los problemas, por lo que nos acostumbramos a admirarla desde el recuerdo: Su fin cantaor fue la belleza. Como mujer apasionada, no utilizaba las pasiones en sí mismas, sino como estímulos imaginativos. Empezaba por interesar a la comprensión buleaera del aficionado y terminaba apoderándose de ellos.
Así fue hasta las seis de la tarde del domingo 3 de mayo, en que la bulería, tangos, cantiñas, fandangos y rumbas, sobre todo, se resentían con el adiós de quien fue el poder de la razón del ritmo, Pepa de Utrera, poder sólo limitado por la razón divina del Cristo de los Gitanos.
Ayer tarde, tras el funeral celebrado en la Parroquia de Santiago el Mayor, Utrera descorrió de nuevo el velo de lo cotidiano, en tanto que los pinceles de la imaginación pintaban sobre la cúpula de Consolación el eco, el replante y el son de quien trascendió a su propia realidad social.

Josefa Loreto Peña, ‘Pepa de Utrera’, nació en Utrera el 1 de mayo de 1926 y falleció en su localidad natal el 3 de mayo de 2009

Jublicado en el Diario "El Mundo"

(5 de mayo de 2009)

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La austeridad de El Mistela

‘XIII GURUMELÁ FLAMENCA’
Festival: XIII Gurumelá Flamenca / Cante: Palodulce, con Cecilia y Rocío González (voces); Carmelo Picón (guitarra), y Gonzalo Castellanos e Inés Romero (palmas) / Baile: El Mistela, con Enrique Soto (cante); Salvador Gutiérrez (guitarra); Fina (palmas), y Mario Carmona y Sergio Toledo (percusión) / Lugar y fecha: Teatro Municipal de Valverde del Camino. 30 de abril de 2009
(Dos estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / VALVERDE DEL CAMINO
La crisis ha llegado a los festivales flamencos. Desde hace años, el pistoletazo de salida lo da la Gurumelá de Valverde desde la primavera de sus buenas intenciones, pero cuando los problemas económicos acucian, no es de recibo hacer gastos inútiles llenando aún más las arcas de los divos, de los de siempre, de aquellos que se llaman artistas y que no dejan de ser funcionarios subvencionados.
El público potencial de lo jondo, por su parte, bastante hace con lamentarse y buscar entre los pliegues de las conciencias malditas el motivo de la queja, con lo que la austeridad no sólo ha presidido este entrañable festival del Andévalo onubense, sino que ha congelado el ambiente festivo de años atrás.
Empero, la propuesta no estaba exenta de imaginación. Se incardinaba en el certamen la presentación de ‘Andevaleando’, la obra discográfica de José Pérez Sánchez, de Calañas, que fue presentada por Francisco Cuaresma, al par que se conmemoraba el centenario del nacimiento de Manolo Caracol y Antonio Mairena apostando por jóvenes como Palodulce, el grupo emergente de Moguer.
En este punto, a las hermanas Cecilia y Rocío, magníficamente secundadas por Carmelo Picón, les vino grande la noche, aparecieron como desubicadas, lo que no les resta méritos a su entrega y ganas de agradar por alegrías, fandangos personales, tientos-tangos y bulerías.
El dilema artístico era, por tanto, abrumador. Para colmo, la farruca de El Mistela resultó monótona, carente de vivacidad y más próxima al lucimiento de la guitarra, en contraste con el taranto de Enrique Soto, que fue el primero en anunciar medidas contra la crisis: dejar la farsa en el camerino y dar los veinte reales del duro en el escenario.
Pero la receta ideal llegaría con El Mistela, que puso de manifiesto que en tiempos de propaganda y despilfarro, el que tiene el duro es el que lo cambia. Y así lo hizo por soleá, regenerando los pasos y haciendo una constante invitación metafórica a la verdad del arte. Ahí, en el fuego de lo auténtico, donde sopla el viento a favor de cabales como Antonio Moreno, es donde los festivales tienen su tabla de salvación.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(2 de mayo de 2009)

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Jaén dedica su XXIV Semana de Estudios Flamencos a Diego Clavel

MANUEL MARTÍN MARTÍN / JAÉN
El mes de mayo en la capital del Santo Reino está protagonizado por la Semana de Estudios Flamencos, que, al tiempo de alcanzar la vigésimo cuarta edición, está dedicadas a Diego Clavel (La Puebla de Cazalla, 1946), que recibe este reconocimiento cuando ya viene de vuelta de estar en plena madurez, cuando su sabiduría es mayor que nunca, como bien avalan sus veinte trabajos discográficos.
Esta semana está organizada por la acreditada Peña Flamenca de Jaén y arrancará mañana noche, a las 21,30 horas, con la ponencia ‘La devoción insatisfecha de Diego Clavel’, a quien seguirá un recital de Raúl Montesinos con la guitarra de Antonio Carrión.
La sesión del martes, día 5, se reserva para Gerardo Fuentes, que abordará ‘El mundo de la seguiriya’, para el que cuenta con la ilustración del nuevo valor del territorio roteño, Manuela Cordero, y la guitarra de Manuel Herrera.
Tras el descanso habitual del miércoles, la noche del jueves será el periodista Juan Antonio Ibáñez quien se adentre en el ‘Contenido social en el verso flamenco’, encomiable tarea que encontrará su justa correspondencia en el recital de José Gersol con la guitarra de Antonio Rueda.
Para el viernes, día 8, se anuncia el homenaje al maestro Diego Clavel, quien agradecerá a los jienenses este reconocimiento con un recital apoyado en el instrumentista Ramón del Paso, con lo que se garantiza una jornada pletórica de emociones y duendes.
La clausura, por último, llegará el sábado, día 9, con la ya tradicional misa flamenca en la Iglesia de San Bartolomé, que, bajo la dirección de Rosario López, será cantada por el artista local Eduardo Martínez Redondo, alias Niño Jorge, con la guitarra de José Rojo, dándose así paso a la ulterior cena del XXXVIII aniversario de la fundación de la Peña Flamenca de Jaén, que contará, además, con la actuación del bailaor iliturgitano Antonio González.
Desde estas consideraciones, el flamenco adquiere un especial relieve en Jaén rindiendo honores a Diego Clavel, el único cantaor de la historia con seis antologías en su haber , tal que ‘31 malagueñas’ (1992); su ulterior ‘La malagueña a través de los tiempos’ (2001), con 47 malagueñas, todo un hito en la historia, además de ‘Por los rincones de Huelva’ (2004), ‘Por soleá’ (2006), ‘Por Levante’ (2007), y la más reciente ‘Por seguiriyas’ (2008), antologías con letras de cuño propio que albergan los palos más sugeridores de la baraja flamenca.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(3 de mayo de 2009)

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El camino del futuro

‘JUEVES FLAMENCOS’
Ciclo: Clausura de los Jueves Flamencos / Concierto: Estreno de ‘Sin muros ni cadenas’, de Dorantes / Contrabajo: José López / Bandoneón: Marcelo Merchante / Guitarra: Ricardo Moreno / Violín: Faiçal / Palmas: Tete Peña y Los Melli / Voz: Pedro Peña y Arcángel / Lugar y fecha: Centro Cultural Cajasol. 21 de mayo de 2009
(Dos estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Aunque en los prolegómenos se confirmó que el darwinismo existe y que la vida del detritus cantaor es la cloaca, lo que interesaba al arte era el estreno de ‘Sin muros ni cadenas’, la nueva obra discográfica de un Dorantes que pretendía avivar nuevas emociones.
La propuesta se incardinaba en la clausura de los Jueves Flamencos, pero Dorantes, en aras de evolucionar y aportar rarezas, pone las miras tan lejos que hasta se olvida de dónde viene. Más claro aún, que no todo lo que tocó fue flamenco, pues con sus elaborados esquemas armónicos y giros o cambios de ritmos bastante inesperados, nos condujo a otro tipo de música, ahora con cadencias más argentinas que andaluza, por lo que hasta resultaría imposible de adoquinar bajo un solo concepto.
En el anticipo de ‘Sin muros ni cadenas’, Dorantes presenta el todo como una realidad diferenciada y distinta del flamenco de siempre, de ahí que se anuncie con desarrollos indefinibles para la rondeña clásica o que, midiendo ritmos y consonando rimas musicales, busque por bulerías la justificación de imposibles metáforas, en contraposición a la seguiriya, en la que aquí sí mezcla conceptos muy sólidos.
Su calidad instrumental es, a fuer de sincero, magnífica y su virtuosismo prodigioso, al par de que persiste en remarcar la reutilización de la idea expuesta en el movimiento final de la composición, pero el personal demandaba flamenco y éste llegó con el romance del patriarca, Pedro Peña, cuya voz sonó como los silencios de Dios pese a ocupar la misma silla que quien se muestra hostil a los gitanos.
El compás alterno del piano se abrazaría más tarde al violín y al bandoneón, hasta llegar al cierre, en que las amaneradas cantiñas de Arcángel, de relleno en el grupo, no encajaron en las bulerías del piano por su vaciedad y ausencia de hondura.
A Dorantes, con todo, le falta cada vez más flamenquería. Como instrumentista no tiene rival, pero se equivoca al ver el camino futuro a través de la ventana de las variaciones rítmicas incorpóreas. Si quiere conquistar el mundo, que lo haga con sus armas, el flamenco, que, aparte de corredores secretos y puentes levadizos, tiene puertas hacia todos los horizontes del entendimiento
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Publicado en el Diario "El Mundo"

(24 de mayo de 2009)

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Por las cuerdas al cielo de lo jondo

MANUEL MARTÍN MARTÍN


El guitarrista Parrilla de Jerez murió la noche del pasado sábado en su localidad natal, tras una larga enfermedad que lo había imposibilitado desde aquel 12 de noviembre de 2004 en que, aquejado de una patología vascular, ingresara en el hospital jerezano del Servicio Andaluz de Salud.

Dice así adiós uno de los músicos flamencos con más olvidos a sus espaldas y probablemente el compositor que más falsetas ha creado en el complejo mundo de la bulería, un artista que quedó encarcelado en el sanatorio Beato Juan Grande, antaño conocido como de Santa Rosalía, y que a las seis de la tarde de ayer domingo, poco antes de ser incinerado en el Tanatorio de Jerez, se despidió del Cristo de La Expiración en la Ermita de San Telmo.

Manuel Fernández Molina, conocido por Parrilla de Jerez, nació el 21 de noviembre de 1945 y fue hijo de Tío Parrilla, de quien heredó el apodo, y de la algecireña Bernardita Molina Vega, sobrina por línea materna de Manuel Torre y cantaora no profesional que dio a conocer a su marido la bulería de ‘Policarpo se desespera’.

Discípulo de Rafael del Águila y legatario, por tanto, de la escuela de Javier Molina, hizo su debut en la Feria de Abril de Sevilla a los 13 años de edad, pasando más tarde a trabajar en los tablaos de Cádiz, Ibiza y Madrid, hasta dar en 1965 su primer concierto en solitario en la Academia San Dionisio de Jerez.

Su carrera como acompañante guitarrístico dejó entrever el más puro estilo jerezano, bien secundando las voces de La Paquera o la de su compadre Curro Malena, además de Agujetas, José Menese, Enrique Morente, Pansequito, Manuel de Paula, Tío Borrico, Manuel Moneo, Juanata, Diego Rubichi, Ana Peña o La Macanita, o incluso dando realce al baile de su hermana Ana Parrilla, cualidades a las que se han de sumar su faceta de bailaor, en la que confiaba su intimidad espontáneamente, siguiendo la escuela paterna y regalándonos la indiscutible calidad que brota del más auténtico personalismo.

Desde el apartado compositor, Parrilla propendía a una línea compositiva con gran abundancia de ideas e interesante colorido, como bien puede comprobarse en sus dos discos en solitario, ‘Jondura’ (1996) y ‘Nostalgia’ (1999), o en su concierto de 1976 para piano y guitarra, ‘Retablo flamenco’, aparte de en la adaptación de la Misa del Gallo Jerezana o en la marcha procesional dedicada a la Virgen de la Piedad.

Destacó, igualmente, en el apartado pedagógica con su ponencia en el XII Congreso de Flamenco (Cáceres, 1984), así como en la Escuela de Guitarra Flamenca que desde 1993 regentó con su hermano Juan, además de su ‘Breve paseo a través del arte flamenco’, su primera conferencia en Jerez en abril de 1994, o el impagable trabajo de divulgación que llevó a cabo con la colección ‘Así canta nuestra tierra en Navidad’.

Creador de melodías indescriptibles para el acervo jerezano junto a La Paquera y otras figuras locales, Parrilla de Jerez estaba en posesión de un accésit en el V Concurso de Córdoba (1968), del Premio Nacional de Guitarra de la Cátedra de Flamencología (Jerez, 1973) y del trofeo Cabal de Plata (RNE, 1989).

De él sentenció el actor y periodista Pepe Marín que "su guitarra es tan sabia que bucea en la historia, antes de nadar a cuerda partida en busca de un hipotético éxito multitudinario". Y en la IX Bienal de Sevilla de 1996 se escribió que “su guitarra suena con un toque sabio en falsetas como verdadera novia del cante, maestro y conservador de los sones antiguos, la sencilla grandeza de su conocimiento convierte a la guitarra en un arcón celestial”.

En efecto. Hasta el cielo azul de lo jondo, donde habita la pasión de los sueños de la guitarra y en el que reinan los destellos de Javier Molina, Antonio Sol, Rafael el Águila, Crévola, Currito de la Jeroma, Perico del Lunar, Sebastián Núñez y Juan Morao, ha llegado una estrella. A partir de ahora serán sus falsetas, alzapúas, rasgueos y arpegiados, los que iluminarán la vida nueva del instrumento según el soniquete de Jerez.

Manuel Fernández Molina, ‘Parrilla de Jerez’, nació el 21 de noviembre de 1945 y murió el 6 de junio de 2009.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(8 de junio de 2009)

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Poveda estrena las ‘Coplas del querer’ en el Lope de Vega

MANUEL MARTÍN MARTÍN / SEVILLA
Miguel Poveda, el cantaor que hoy polariza la atención de todos los flamencos sin distinción, vuelve por sus fueros regresando a sus raíces, la copla, a la que pretende devolver buena parte de la felicidad dada pero con aires nuevos, con todos aquellos ingredientes que el género venía demandando hace años.

‘Coplas del querer’, que así se llama el estreno, es la consumación de una demanda interior que tímidamente Poveda fue lanzando a cuentagotas, tal y como se constata en la zambra de su disco ‘Suena flamenco’ (1999), o en el popurrí ‘La radio de mi madre’ que incluyó en el disco ‘Tierra de calma’ (2006), además de en el espectáculo ‘Romance de valentía’ (2005) junto a Martirio, o la impronta que, de la mano de Amargós, dio en Peralada a ‘Te lo juro yo’ (2007), que versionaron tanto Miguel de Molina como Melchor de Marchena.

Este concierto, que se anuncia con el mismo título que el doble CD que Poveda sacó al mercado el pasado día 2, tendrá lugar esta noche y mañana en el Teatro Lope de Vega, y las coplas elegidas conforman el testimonio sonoro de las vivencias tempranas del artista, a excepción de ‘A ciegas’, la zambra de Concha Piquer que, arreglada por Alberto Iglesias, es el tema principal de la película ‘Los abrazos rotos’ (2009), de Pedro Almodóvar.

En tal sentido, Poveda recuerda que “no sé si lo primero que oí de pequeño fue una copla, el caso es que esta música ya estaba instalada en mi cada cuando llegué al mundo, la oía a través de la radio de mi madre. Fue esta música la que me llevó al flamenco, aunque pienso que siempre han ido de la mano a través de los cuplés que cantaban La Niña de los Peines, Fernanda y Bernarda o Manolo Caracol”.

Son en total 18 coplas de siempre pero adaptadas a los arreglos actuales de Joan Albert Amargós, por lo que, a más de rendir honores a autores como Quintero, Valverde, León o Quiroga, rescatará de la memoria los ecos de Concha Piquer a Isabel Pantoja, pasando por Juanita Reina, Miguel de Molina y Marifé de Triana, a más de poner notas de colores a la copla de flamenco como Manolo Caracol, Camarón, Bambino o Rafael Farina.

A tal fin, Miguel Poveda saldrá esta noche secundado por el piano de Joan Albert Amargós, la guitarra de Chicuelo, el violín de Olvido Lanza, el contrabajo de Horacio Fumero, la trompeta de Julián Sánchez, la batería de Antonio Coronel, las percusiones de Paquito González y las palmas de Luis Cantarote y Carlos Grilo.

 

Publicado en el Diario "El Mundo"

(9 de junio de 2009)

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Al alma con otros ojos

‘COPLAS DEL QUERER’
Concierto: Estreno de ‘Coplas del querer’, de Miguel Poveda / Piano: Joan Albert Amargós / Guitarra: Chicuelo / Violín: Olvido Lanza / Contrabajo: Horacio Fumero / Trompeta: Julián Sánchez / Batería: Antonio Coronel / Percusión: Paquito González / Palmas: Luis Cantarote y Carlos Grilo / Directora de escena: Pepa Gamboa / Lugar y fecha: Teatro Lope de Vega. Días 9 y 10 de junio de 2009
(Cuatro estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / SEVILLA
Poveda puso el cartel de no hay billetes y Sevilla lo despidió emocionada. El por qué de su triunfo ya nos lo dijo el maestro Quiroga, que, cuando le preguntamos en qué fallaban los noveles de la copla, sentenció: “en el gusto, tienen voz pero no tienen estilo”.
En efecto. Poveda tiene alma cantando y a lo que toca le quita la pátina del pasado hasta hacerlo atemporal, como hizo con ‘La bien pagá’ y ‘A ciegas’, que cantaba Concha Piquer, o en el modo con que, sin quitarles la medida, manejó desde la distancia histórica obras maestras de Miguel de Molina, tal que ‘Ojos verdes’ o ‘Me da miedo de la luna’.
Además sabe que la copla ocupa un espacio poético y que, aparte de una fuente de simbolismos, es un elemento cultural de una colectividad que se asocia a una época pretérita, de ahí que la haya arrancado de las garras que la encorsetan pero sin descuidar en su rastreo el significado literario e incluso estético.
Fue por eso que quitó los cojines que incomodan a coplas de Marifé de Triana (‘Mis tres puñales’), Imperio Argentina (‘Rocío’) y Juanita Reina (‘Ni un padre nuestro’ y ‘En el último minuto’), con las que se sentó para clavarle los ojos del cariño. O que forjara un puente de ternura entre la rumba de Camarón (‘Sere... serenito’) y ‘Los tientos del cariño’, de Rocío Jurado, disolviendo así la línea del ayer y el mañana.
Pero si la copla se cantaba con el corazón en la cabeza, ahora es ésta la que pone el corazón de la letra a merced de la música, y lo mismo bombea pasiones que desencuentros cuando evoca a Caracol (‘Compañera y soberana’), Bambino (‘Vamos a dejarlo así’) o Farina (‘Vente tú conmigo’, ‘¡Ay, mi hermanita!’, ‘Como las piedras’ y ‘La senda del viento’).
La tonadilla se depositaba a los pies de los poetas, aquellos que navegaron sordomudos en la bruma de la noche pero que en Sevilla se han reivindicado en la mar de Poveda, que hasta puso rumbo al rescate de las ‘Coplas del querer’, de aquellas que reposan ancladas en el aire y que habitan en su memoria, como ‘Dime que me quieres’, de Concha Piquer; ‘Y sin embargo te quiero’, de Juana Reina, y ‘Vino Amargo’, de Farina.
¡Qué maravilla!. Sin quitarle misterio a su piel poliédrica, sólo desnudando el alma de sus versos, Poveda evidenció que la copla no tiene límites ni bordes, aunque sí muchas aristas. La tenía guardada en un rincón de su niñez y ya no deseaba soñar con ella, sino descifrar su mirada. Ahí, con el vuelo propio de su garganta, concluyeron los vientos que ardieron en su infancia. Y si la voz se enreda en los ángeles de la copla, es porque la melodía borró la tristeza.

 

Publicado en el Diario "El Mundo"

(11 de junio de 2009)

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Viaje de ida y vuelta

Ciclo: Danza / Espectáculo: ‘SMS’, por el Ballet Nacional de España / Montajes: ‘Caprichos’, de Fernando Romero y música de Cañizares y Amador; ‘Dualia’, de Rojas y Rodríguez, y música de José Nieto, y ‘Cambalache’, de Canales, y música de Livio Gianola, Canales y Diego Losada / Bailarines principales: Miguel Ángel Corbacho, Elena Algado, Tamara López y Jesús Carmona / Dirección: José Antonio / Lugar y Fecha: Teatro de la Maestranza. 16 y 17 de junio de 2009
(Cuatro estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / SEVILLA
La dirección de José Antonio se nota, qué duda cabe, en el Ballet Nacional de España, pues, a lo ya conseguido desde 2004 hay que sumar esta propuesta cuyo título no sólo justifica el amor que siente por Sevilla y Madrid, sino que dice mucho a favor de quien apuesta por coreógrafos invitados, de la hermosura del vestuario y de quien, en definitiva, prefiere el valor de los jóvenes talentos a la monomanía de una compañía de autor.

En este caso planteaba un viaje de ida y vuelta, otro modo de ver las competencias de maestros como Fernando Romero, que con ‘Caprichos’ recela de la llama del arte. El ecijano es una de las cabezas mejor amuebladas de este tiempo y tiene una fragua en sus entrañas que transforma cuanto le viene en gana -farruca, milonga o rondeña-, de ahí que su modo de concebir la coreografía es su verdad, su manera de ser, tan compleja; de sentir, tan rococó, y de soñar tantas y tantas cosas tan bien elaboradas.

El resto de este montaje lo ponen Cañizares y Amador, dos artistas para que Romero nos muestre los caprichos de sus fantasías. Y es que su modo de diseñar la coreografía es una excelente herramienta para el bien decir de la música y un magnífico soporte para utilizar el baile al límite.

Con ‘Dualia’ nos interesamos por el portento de Rojas y Rodríguez pero disfrutamos con los refinamientos planteados por la coreografía, con sus sentidos aguzados y vibrantes del clásico español, y hasta con su espíritu dolorosamente sutil de la escuela estilizada.

Es esta coexistencia de tendencias diversas la que da un plus de calidad superior a Rojas y Rodríguez, hecho que se confirmó con ‘Cambalache’ la más convencional de la terna pero muy flamenca, en la que Canales se apoya en la farruca, tangos, seguiriyas y bamberas hasta buscar el momento cuando todo se congela y es la mirada de un espectador invisible la que hace ver al respetable cómo se transmutan los pasos y recursos del baile unos a otros. En definitiva, la historia del flamenco, un viaje de ida y vuelta lleno de colores e imágenes de distintas procedencias y elegantemente esculpidas.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(18 de junio de 2009)

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Poveda y Kiko, el néctar del placer

FESTIVAL DE FLAMENCO
Espectáculo: V Festival de Flamenco de Sevilla / Recital: Miguel Poveda, con Chicuelo (guitarra) y Luis Cantarote y Carlos Grilo (palmas) / Concierto: ‘Al aire de Morón’, con Paco del Gastor (guitarra), Miguel Funi (cante) y Merche de Morón (baile) / Artista sorpresa: Kiko Peña / Lugar y fecha: Paseo del Ombú del Monasterio de la Cartuja. 25 de junio de 2009
(Tres estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / SEVILLA
La noche se abrió ‘Al aire de Morón’, con lo que gozamos de la creatividad de Paco del Gastor, maestro que, junto a sus nietos, Gastor de Paco y Antonio del Gastor, nos llenó el corazón de duendes al tiempo que evidenciaba por qué la semilla es el rumor dentro del fruto.
Dentro del mismo, los atributos de un Miguel Funi que, aparte de soltar un exabrupto contra Poveda, permitió que Juan del Gastor nos emocionara por bulerías, en contraste con Merche de Morón, cuyo baile por soleá quedó en una invitación metafórica.
Y a esto que llegó Miguel Poveda, el esperado que puso el recinto hasta la bandera de público y el mandón de este tiempo que, pese al perjuicio de su propio técnico de sonido, evidenció en las cantiñas por qué para el viaje de sus propuestas solamente lleva un zurrón con brasas para alimentar en cada suspiro su propio corazón.
En consecuencia, Poveda enarboló como única luminaria posible la antorcha del cante verdad, encendida obviamente por la precisión sonora de un grupo de lujo, de que ahí clarificara los entresijos de la malagueña resuelta con verdial, abordara la soleá de manera irreprochable, echara el corazón por la boca en la seguiriya -sencillamente magistral-, o impulsara a las bulerías con una encomiable estética imaginativa.
Pero se guardó una sorpresa, la invitación a Kiko Peña, un niño de 13 años al que mandó traer desde su lugar de vacaciones, Chipiona, y que excitó el delirio en Sevilla. Kiko, junto a Antonio García, fue como el amor sin prisa, pues si sus cantiñas resultaron pasionales, sus bulerías simbolizaron el deseo cumplido de hacer del cante grande una meta por alcanzar.
El niño también acompañó con la guitarra a su protector, confirmando así el haber acariciado al respetable con la suavidad exquisita del mejor duende. Suave en el perfume de la piel de Jerez. Suave con las caricias a Los Puertos. Suave como la brisa de primavera en Utrera y Lebrija. Y tan suave como el goce que acarrean los aires de Triana. En definitiva, Miguel Poveda y Kiko Peña, el presente y el futuro, fueron como el néctar del placer, un milagro que aún le chorrea a Sevilla por todos sus costados.
Tan memorable momento lo enmarcó el objetivo de Beni de Paradas, que ratificó por qué el festival sevillano, gracias a Poveda y Kiko, fue como un diagrama en el que se conciliaron aquellos esquemas del presente que hoy recibimos como un ritual mágico, y también esos símbolos del mañana en los que las formas han de sugerir la más cabal idea de perfección.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(27 de junio de 2009)

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Jaén dedica su XXIV Semana de Estudios Flamencos a Diego Clavel

MANUEL MARTÍN MARTÍN / JAÉN
El mes de mayo en la capital del Santo Reino está protagonizado por la Semana de Estudios Flamencos, que, al tiempo de alcanzar la vigésimo cuarta edición, está dedicadas a Diego Clavel (La Puebla de Cazalla, 1946), que recibe este reconocimiento cuando ya viene de vuelta de estar en plena madurez, cuando su sabiduría es mayor que nunca, como bien avalan sus veinte trabajos discográficos.
Esta semana está organizada por la acreditada Peña Flamenca de Jaén y arrancará mañana noche, a las 21,30 horas, con la ponencia ‘La devoción insatisfecha de Diego Clavel’, a quien seguirá un recital de Raúl Montesinos con la guitarra de Antonio Carrión.
La sesión del martes, día 5, se reserva para Gerardo Fuentes, que abordará ‘El mundo de la seguiriya’, para el que cuenta con la ilustración del nuevo valor del territorio roteño, Manuela Cordero, y la guitarra de Manuel Herrera.
Tras el descanso habitual del miércoles, la noche del jueves será el periodista Juan Antonio Ibáñez quien se adentre en el ‘Contenido social en el verso flamenco’, encomiable tarea que encontrará su justa correspondencia en el recital de José Gersol con la guitarra de Antonio Rueda.
Para el viernes, día 8, se anuncia el homenaje al maestro Diego Clavel, quien agradecerá a los jienenses este reconocimiento con un recital apoyado en el instrumentista Ramón del Paso, con lo que se garantiza una jornada pletórica de emociones y duendes.
La clausura, por último, llegará el sábado, día 9, con la ya tradicional misa flamenca en la Iglesia de San Bartolomé, que, bajo la dirección de Rosario López, será cantada por el artista local Eduardo Martínez Redondo, alias Niño Jorge, con la guitarra de José Rojo, dándose así paso a la ulterior cena del XXXVIII aniversario de la fundación de la Peña Flamenca de Jaén, que contará, además, con la actuación del bailaor iliturgitano Antonio González.
Desde estas consideraciones, el flamenco adquiere un especial relieve en Jaén rindiendo honores a Diego Clavel, el único cantaor de la historia con seis antologías en su haber , tal que ‘31 malagueñas’ (1992); su ulterior ‘La malagueña a través de los tiempos’ (2001), con 47 malagueñas, todo un hito en la historia, además de ‘Por los rincones de Huelva’ (2004), ‘Por soleá’ (2006), ‘Por Levante’ (2007), y la más reciente ‘Por seguiriyas’ (2008), antologías con letras de cuño propio que albergan los palos más sugeridores de la baraja flamenca.

 

Publicado en el Diario "El Mundo"

(3 de mayo de 2009)

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Sentar cátedra sin la Cátedra

‘HOMENAJE A LA CÁTEDRA’
Festival: X Noche Flamenca Cerro de San Juan / Al cante: Calixto Sánchez y Manuela Cordero / Al toque: Manolo Franco y David Barrera / Al baile: Fernando Jiménez y Saray, con David Carpio y Juan y Carmen Cantarote (cante), y José Manuel Tudela y Rubén Romero (guitarras) / Guitarra de concierto: David Santos Marina y grupo / Lugar y fecha: Cerro de San Juan, de Coria del Río. 3 de julio de 2009
(Tres estrellas)

MANUEL MARTIN MARTIN / CORIA DEL RIO
Lleno hasta la bandera en la Noche Flamenca de Coria y en un encantador marco, el Cerro de San Juan, donde la organización había creado un entorno decorado como escenario de la habitabilidad, esto es, capaz de infundir la ética y el rigor que demandan quienes transitan con decencia por la vida flamenca.
Desde este altozano todo parece distinto. No se ve el flamenco, sino la poética del flamenco, y así advertimos a David Santos, del que resultó difícil evadir su seducción técnica pese a la insipiencia del grupo acompañante.
Pero en las variantes que tiene el flamenco para contagiar, figura en primer plano el cante, en el que la mujer cumple un papel vital, como la propuesta de Manuela Cordero, que si abordó los tangos como algo esencial, su posición frente a las alegrías, soleá y bulerías, fue tan primigenia como sugestiva.
Del mismo modo, resultó reconfortante asistir al homenaje que el Ayuntamiento hizo a la Cátedra de Flamencología de Jerez, que de ser la conciencia del pasado desde 1958 ha pasado a dar pena, ya que ni siquiera mandó a un “catedrático” a dar las gracias, y a la admirada Peña Flamenca Mazaco, que desde 1979 es quien determina en Coria el papel que tiene la memoria colectiva en la identidad local.
Otro ángulo de visión fue el baile por alegrías de Saray García, magnífica en la ejecución de pies y arraigada en la esfera de lo temperamental, y la presencia del también jerezano Fernando Jiménez, nieto de Tía Anica la Piriñana que por soleá se nos antojó radical, visceral, inapelable, telúrico.
Y como es imposible ser flamenco en un mundo sin memoria, el broche de oro lo enlazó Calixto Sánchez, quien, inspirado en la guitarra de Manolo Franco, sentó cátedra sometiendo a la malagueña a una matización más rica de la habitual, para luego abrirse a los espacios abiertos de la milonga, que junto a los tientos-tangos, las cantiñas y las bulerías, parecieron surgir de los orígenes de lo muy flamenco, como quien conocedor de sus posibilidades, asciende en profundidad para provocar el delirio irreprimible, que en realidad es el objetivo sensorial de todo artista.

(publicado en el Diario El Mundo el día 5 de julio de 2009)

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José Menese arremete contra la XLI Reunión de Cante Jondo

MANUEL MARTÍN MARTÍN / LA PUEBLA DE CAZALLA
Cuando esta noche principie la XLI Reunión de Cante Jondo, de La Puebla de Cazalla, habrá una ausencia notable, la de José Menese, uno de los creadores de tan célebre encuentro y el cantaor más relevante del lugar que, paradójicamente, se cae del cartel porque “vamos para atrás, si antes fuimos pioneros, ahora la organización no es ni capaz de adaptarse a los nuevos tiempos”.
A criterio del cantaor morisco, “falta imaginación, sobra amiguismo y arrastramos una lacra en el formato que nos remite a convertir un espectáculo serio en una verbenera insoportable, o sea, que hemos pasado de ser un festival de prestigio a ser el más rancio de Andalucía”.
“Hablé -refiere Menese- con uno de sus responsables, y le dije si el festival no cambia, no canto nunca más”. Pero no está por la labor, de ahí que el maestro señale al Ayuntamiento “como el único culpable de este retroceso, que pone en manos de pobres ignorantes este certamen que ya ni atiende a la ética del flamenco ni mucho menos defiende la estética que siempre nos distinguió”.
Menese propugna, por tanto, un festival cargado de rigor y donde impere la elegancia y el buen gusto, “que finalice a una hora prudencial, con sillas cómodas, sin neveras, y si al Ayuntamiento le sobra el dinero, pues que lo haga en dos días, pero me niego a cantar más a las cinco de la mañana”.
El cantaor de La Puebla, que en estas fechas está preparando su particular homenaje al centenario de Antonio Mairena a través de la reedición en su propia voz de la obra ‘Cantes de Antonio Mairena’, y para la que está a la espera del apoyo de la Agencia de Flamenco, confía “en que reine el sentido común y se imponga la sensatez en unos de los festivales que más ha hecho por la difusión de la pureza flamenca en Andalucía”.
Entre tanto llega esa cordura, señalar que el cartel de esta noche lo presenta Génesis García y lo conforman seis cantaores, Nene de Santa Fé, José Valencia, Encarna Anillo, Marga de Jerez, Raúl Montesinos y Diego Clavel, aparte del baile de Rosario Toledo y Luis de Luis.
En otro orden de cosas, días atrás se dio a conocer el número 4 de la revista Arte Jondo, publicación en la que destacan por encima de todos los escritos las aportaciones de Diego Clavel, que se erige en el mayor antólogo de la historia del cante, así como las contribuciones del investigador Antonio Barberán, que desde el rigor científico sitúa a Cádiz en el lugar que le corresponde.

 

Publicado en el Diario "El Mundo"

(11 de julio de 2009)

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VIATOR / FLAMENCO

Buen cante sin fronteras

‘V FESTIVAL FLAMENCO’
Espectáculo: V Festival Flamenco Ciudad de Viator / Cante: Marcelo Sousa, Antonio Reyes y Segundo Falcón / Guitarras: José Luis Postigo y Pascual de Lorca / Baile: Chelo Ruiz, con Niño de las Cuevas (cante); Rubén de Rosario (guitarra); Pedro Caro (flauta), y Salvador Martos (percusión) / Lugar y fecha: Colegio Público Joaquín Visiedo. 18 de julio de 2009
(Tres estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN
Nada mejor que la crisis económica para acabar con la falacia de quienes se tienen por encima de lo que valen, para que todo vuelva a la normalidad y cada cual cobre no en función de la subvención que el dedo caprichoso de la Agencia de Flamenco señala, sino de los valores que encarna y la demanda que provoca en la sociedad.
Hay, en tal sentido, cantaores que no se arrogan representación alguna pero que, en cambio, se reclaman a sí mismos como artistas auténticos, esto es, que si ponen verdadero amor y pasión en lo que hacen no es por una sobrecarga de trabajo oficialista, sino por obligación, porque saben y porque creen en lo que hacen.
Así lo testificaron José Luis Postigo, maestro pasado de experiencia, y Pascual de Lorca, que huele a Cádiz que embriaga, dos instrumentistas que impidieron cualquier atisbo de vulnerabilidad.
En el chiclanero Antonio Reyes, verbigracia, no sólo maduran los cantes por soleá y seguiriyas, sino que hasta restablece la comunicación con las generaciones precedentes, lo que explica ese toque de legitimidad tan de reconocer, aparte de ofrecer una recreación muy ajustada de los tangos al modo de Chiquetete y reconciliarse con unos fandangos y bulerías que ahondaron cargando la suerte en los juegos rítmicos de la copla.
Segundo Falcón, por su parte, derrochó ganas, profesionalidad y entrega, pero no logró llegar a la almendrilla de ningún cante, por más que siguiera las huellas de los grandes maestros o buceara en el interior de Morente para mejor construir su memoria.
De estimulante fue, en cambio, el reencuentro con Marcelo Sousa, uno de esos cantaores que no están en los circuitos oficiales pero con un conocimiento de los estilos que para sí quisieran los artistas funcionarios, como así entendió el público, que si quedó impresionado ante sus alegrías y tientos-tangos, le agradeció que arrojara luz sobre la penumbra de la petenera y los fandangos.
Resaltar, por último, el baile de Chelo Ruiz, del que destacamos la exploración que hizo del taranto y la soleá, a los que convirtió en arte sólo a medida que avanzaba por entre su propio yo, consiguiendo entonces transmitir en forma rica y positiva.

 

Publicado en el Diario "El Mundo"

(20 de julio de 2009)

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La madre que parió a Pansequito

‘DE TRIANA A CADIZ’
Ciclo: Jueves Flamencos / Espectáculo: ‘De Triana a Cádiz se pasa por el Puerto’ / Cante: Aurora Vargas, Pansequito y Raúl Gálvez / Guitarras: Diego Amaya y Niño la Leo / Palmas y jaleos: Rafael Junquera y Rafael el Eléctrico / / Lugar y fecha: Baluarte de la Candelaria. 16 de julio de 2009
(Tres estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / CÁDIZ
La tierra que instaló las bases del saber ha principiado los célebres Jueves Flamencos con un éxito aplastante, tanto porque el cartel inaugural satisfacía la innata necesidad de comprender cuanto porque esta edición rinde honores a Chano Lobato, el maestro que durante 60 años ejerció de vigía de los cantes de Cádiz, facilitando las orientaciones y modos distintos para el enriquecimiento de nuestro patrimonio sonoro.
Las tres visiones de la noche escondían muchas verdades. La primera es que Cádiz no ha tocado fondo, como evidenció Raúl Gálvez, un cantaor que si no olvida que la acción jonda es un proceso lento, puede proporcionar grandes satisfacciones, según concluimos de su soleá, malagueña, alegrías, tangos y bulerías, muy bien secundadas por Niño la Leo.
En el otro extremo, el magisterio de Pansequito, que pese al día desafortunado de Diego Amaya, fue capaz de invadir cualquier territorio para imponer su impronta, tal que por alegrías, a la que desentrañó todos sus misterios; por soleá, donde sentó cátedra; en el taranto, al que dotó de una hondura vibrante, y por bulerías, en las que la conjunción de ritmo y melodía pareció impulsada por una voluntad extrahumana.
Y tan divina. Como que el incienso que se ofrecía a la Virgen del Carmen en la Alameda Apodaca, se unió al perfume cantaor de un Pansequito que hasta rivalizó con la Banda de Salteras para añadir hermosura a la que habita en la iglesia del Carmen.
Al cierre, Aurora Vargas, magnífica de voz pero incapaz de romper los lazos que Diego Amaya le trenzaba en su garganta, lo que explica que diera un perfil menor en las alegrías y la soleá, mientras se crecía en los tangos e inducía al delirio por bulerías.
En cualquier caso, la memoria registra la apoteosis que provocó Pansequito. Hace falta fe para creer sin ver, pero hace falta valor para escucharlo cantar y no levantarse de la silla para aplaudirlo como un poseso. Su ralentización y sabor expresivo fueron razones suficientes para que los duendes asaltaran las murallas de Baluarte.
Pansequito no es, pues, un cantaor al uso. Tampoco una voz para reñirle al último de la fila. El portuense es un artista para quienes tienen ganas de volar a la búsqueda del espíritu incorpóreo y la emoción sonora, que en realidad son quienes nutren la acción flamenca. Ahí radica el por qué de su triunfo insultante. No basta con ser la teta del cante gitano. Hay que ser/tener algo más, porque no es la teta la que nos alimenta, sino la leche. ¡Viva, pues, la madre que lo parió!

Publicado en el Diario "El Mundo"

(18 de julio de 2009)

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El flamenco confía a Cádiz el liderazgo de la canícula andaluza

MANUEL MARTÍN MARTÍN / CÁDIZ
El Baluarte de la Candelaria hospeda a partir de esta noche al duende en sentido lato porque principian los célebres Jueves Flamencos de Cádiz, encuentros únicos en su género que convierten a la Tacita de Plata en la capital del flamenco en Andalucía.
Aparte de la calidad del largo centenar de artistas que conforman el programa, la originalidad del formato, la idoneidad de la puesta en escena y el acierto en el sistema de financiación, méritos imputables, sin duda, a la Peña Enrique el Mellizo que preside Antonio Benítez, la novedad de esta edición es rendir público reconocimiento a Chano Lobato, maestro de los cantes gaditanos que dijo su último adiós el último Domingo de Ramos en la capital sevillana.
Y de Sevilla, precisamente, arranca la primera muestra de agradecimiento a Chano, ya que esta noche, a las 22,30 horas, abre plaza en los Jueves Flamencos la popular Aurora Vargas, que junto a Pansequito y el joven Raúl Gálvez, justifican la denominación del concierto, ‘De Triana a Cádiz se pasa por el Puerto’, con lo que se van a poner en valor las variantes que conforman la identidad musical de la Andalucía la Baja.
La presentación se encomienda a José Cía, en tanto que los cantes llegarán con el perfume morado de Aurora Vargas (Sevilla, 1956), gitana de soberana belleza descontrolada que aúna el baile y el cante y que sabe recrear éste último examinando, previamente, donde admite mejora, tal y como evidencia en sus dos trabajos discográficos, ‘Acero frío’, editado en 1997, y ‘Orso romí’ (2001).
Pansequito, por su parte, vive días de gloria y ha logrado que el mundillo no cese de elogiar su próximo trabajo discográfico, ‘Un canto a la libertad’, obra que aún no ha salido al mercado pero de la que va a ofrecer sus primeros adelantos en una tierra, Cádiz, que goza con las propiedades mágicas de su música, ya que en un recital suyo todo es arte. Solo hay que mirar y escuchar.
Por lo que hace a Raúl Gálvez, la afición se sitúa ante un cantaor local de sólo 22 años de edad pero al que hay que tener en consideración, pues el año pasado se alzó con el Concurso Nacional de Cante por Alegrías, certamen en el que destacó por ser el menos malo, de ahí que hoy tenga la oportunidad de convencer a propios y extraños.
Completan el cartel dos guitarras eficaces para el papel que se les encomienda, Diego Amaya y el gaditano Niño la Leo, así como las palmas de Rafael Junquera y Rafael el Eléctrico.

 

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(16 de julio de 2009)

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CÁDIZ / FLAMENCO

Museos de Andalucía

‘VIVENCIAS FLAMENCAS’
Ciclo: Jueves Flamencos / Espectáculo: ‘Vivencias flamencas’ / Cante: Juana la del Revuelo, José Méndez, María Mezcle y Felipe Scapachini / Guitarras: Martín Chico, Antonio Higuero y Víctor Rosa / Baile: Estefanía Cuevas, con Juan el Sobrino y Churumbaque hijo (cante) y Jesús Majuelos (guitarra) / Palmas: Pedro de Chana y Diego Montoya / Lugar y fecha: Baluarte de la Candelaria. 23 de julio de 2009
(Tres estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN
Segunda jornada de los Jueves Flamencos y si el público acude en masa para el disfrute con lo jondo, es porque se ha conseguido el propósito: hacer del Baluarte de la Candelaria una muestra que alberga un día a la semana voces de interés artístico, instrumentos de utilidad histórica y pasos y movimientos que debieran delinear nuestros sueños pictóricos.
En efecto. La Peña Enrique el Mellizo propone cada jueves colecciones de arte conservadas y exhibidas para el entretenimiento del público, de ahí estas ‘Vivencias flamencas’, que permitieron una información actual de Sanlúcar, Jerez, Triana, Cádiz y Córdoba, cinco focos que iluminan la exuberante riqueza musical de Andalucía, por más que no todos cumplan los requisitos exigibles en materia de conservación, documentación, exhibición e investigación.
María Mezcle, verbigracia, salió escoltada por una guitarra a retener, la de Víctor Rosa, lo que no le resta mérito alguno a la sanluqueña. Antes bien, es joven y evidenció sobradas condiciones para las alegrías, bulerías y la seguiriya del Tuerto de la Peña, mas le faltó renacer la soleá por bulerías en su garganta, hacerla suya pero jugándoselo todo en cada tercio.
José Méndez es, en cambio, un cantaor curtido en mil batallas. Conoce todos los paisajes de su Jerez natal y sabe darle el matiz y la tonalidad que demanda el recuerdo por bujerías a su tía, La Paquera y la seguiriya de cierre de El Brujo, por más que le faltara entrega en la bulería de escuche o no encontrara al Niño de la Isla en la malagueña.
Felipe Scapachini, que fue el triunfador sin paliativos, simbolizó la sala dedicada a Cádiz, con lo que no sólo nos enseñó la riqueza de sus alegrías y las soleares de El Mellizo y Paquirri, sino que nos emocionó en la malagueña, extraordinaria, y las bulerías de Chano Lobato, de ahí que se erigiera en el mejor arqueólogo de la noche.
De Triana nos llegó Juana la del Revuelo con su peculiar selección de orfebrería, ya que además de echar el corazón por la boca grabando en la memoria del aire los tangos, fandangos y bulerías, permitió que su hijo, Martín Chico luciera la teoría del pulgar, y que su marido, Martín Revuelo, evidenciara como ‘burlarse’ de la bulería colando por los tercios filigranas de colores.
Y como Córdoba, como dijo el poeta, no podía quedar lejana y sola, de ahí la presencia de Estefanía Cuevas, bailaora que modeló con el taranto y los jaleos un pabellón de esculturas pero cinceladas de manera estática, endurecidas con el granito pulido de Pozoblanco.

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(25 de julio de 2009)

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Cádiz / CONCURSO NACIONAL DE CANTES POR ALEGRIAS

El baile calló al cante

‘FINAL DEL CONCURSO NACIONAL’
Espectáculo: Final del Concurso Nacional de Cantes por Alegrías de Cádiz / Finalistas: Antonio Ortega hijo, Niño de Gines, Laura Román, Juan Antonio Camino, Esteban Guerrero ‘Caracolillo’, Anabel Rivera y Pilar Villar / Guitarras: Niño la Leo, Javi de Puerto Real, Rafael Rodríguez Cabeza, Antonio Migueles y Miguel Salado / Invitados: María Moreno y Raúl Gálvez / Lugar y fecha: Baluarte de la Candelaria. 24 de julio de 2009
(Dos estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN
Si un concurso no es más que el registrador del momento que vive el cante, un certamen monotemático como el de las alegrías de Cádiz va más allá, y no porque tenga carácter nacional, sino porque además de cuestionar el proceso de formación de los cantaores, valora de dónde vienen y, lo que también es importante, adónde van.
Dura habrá sido, en tal sentido, la fase selectiva celebrada durante el mes de junio, pero los finalistas estuvieron por debajo de sus conocidas posibilidades, por más que Esteban Guerrero, alias Caracolillo, se alzara con el primer premio valorado en 3.500 euros más la estatuilla al constatar que estamos hechos de pasado y que ahí es donde reside el valor de la memoria, aunque se le fuera la malagueña.
Anabel Rivera salió demasiado excitada y mereció los 1.500 euros del segundo premio en base a la imagen poética que hizo de las alegrías, ya que por bulerías se pasó de velocidad, en tanto que Juan Antonio Camino quedó relegado al tercer premio, dotado con 1.000 euros, por evidenciar que su experiencia es quien lo define, quedando los accésit de 750 euros a manos de Laura Román, que ha de buscar medio tono menos, y Pilar Villar, que debe olvidar el taranto.
Por lo que hace al premio al cante libre, dotado con 1.500 euros y estatuilla como segundo cante que admitían las bases después de las obligadas alegrías, se le concedió a Antonio Ortega hijo por el modo con que impuso su ley por seguiriyas, sin olvidar la suficiencia que empleó en las alegrías, mientras que el premio al cantaor joven, cifrado en 750 euros, quedó a merced de Manuel Jesús García, aun en fase de formación.
Entretanto deliberaba el jurado, resaltar el cante de Raúl Gálvez, que gana por días y que actuó de invitado como triunfador del año pasado, y, sobre todo, el baile de María Moreno, una chica que ya nos impresionó en la clausura de los Jueves Flamencos de 2008 y que un año después nos ha hecho sentir paz bajo el cielo de sus brazos, nos ha ilusionado con los quiebros, levitado con su recogimiento y la hemos recibido, por tanto, como un sol valiente, como una lengua de fuego que nos quemó por alegrías, mientras que por tangos se metía en nuestra piel con todos los grados de satisfacción del mundo. El baile sin concesiones a la galería había sometido al cante.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(26 de julio de 2009)

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EL RUBIO / FLAMENCO

El delirante olor de la esperanza

Espectáculo: XXII Festival de la Campiña / Cante: José Galán, El Ecijano, Manuela Cordero, Regina, Vanesa Rodríguez, El Canario y Kiko Peña / Guitarras: Paco Cortés, Manuel Herrera y Antonio García hijo / Baile: María José León, con El Ecijano y Niño de Elche (cante); Manuel León y José Luis Medina ‘El Piru’ (guitarras), y Lucía la Piñona y Adolfo Vega (palmas) / Lugar y fecha: Caseta Municipal de El Rubio. 25 de julio de 2009
(Cuatro estrellas)

MANUEL MARTIN MARTIN
Le dijeron de todo, hasta que “canta como Dios”, como si el Todopoderoso tuviera descendencia. Guarda en el entrecejo del alma surcos de sones olvidados, esas formas que se asoman al mundo de lo jondo cada decena de años. Pero cuando abrimos los ojos del alma reparamos en un niño de sólo 13 años que hizo vibrar al público y que levantó pasiones hasta en quienes ya creían marchita la rosa del cante.
Hay lugar, pues, para la esperanza. Fuimos a El Rubio a encontrarnos con el brillo del arte y nos topamos con el sol de lo jondo, con Kiko Peña, cantaor que hizo que en el cielo de la campiña sevillana flotaran manantiales de gozo, porque por muchas caras resbalaron lágrimas de felicidad.
Al público de El Rubio, sabio y culto, solo lo inesperado le hace llorar porque están harto de voces que les mojan de sombras y perezas. Pero este Kiko, llevado en volandas por Antonio García, deslumbró cual destellos de diamante, pues si encerró a la cantiña en la cárcel de los sentidos, puso la fe en la herida del taranto, le dio un paisaje de armonías a la trágica seguiriya y hasta nos anunció la luz del alba con unas bulerías esparcidas con los mejores granos de simiente, como quien lleva siglos cantando, como si a su edad ya viera las melodías por la ventana de los ojos de la historia.
La noche, sin embargo, fue redonda pese a la extensa nómina del cartel o al inaceptable doblete de Manuela Cordero. Y es que disfrutamos de arte total, porque si El Canario bordó la taranta del Rojo y Vanesa Rodríguez es ya la primera cantaora a retener de Marinaleda, la onubense Regina dejó a todos perplejos por la sedosidad de su voz, en tanto que Cordero nos emocionó recordando a El Turronero.
Hay que resaltar también las guitarras de Cortés y Herrera, asombrosas, mientras que si El Ecijano superó el reto de alcanzar la frontera de la dermis por tonás a ritmo y soleá apolás, Galán se vació en el afán desmedido por abrazar la gloria en los fandangos, aparte de hacer que los versos de la bambera y la petenera se acomodaran al espíritu cantaor.
El baile, por último, quedó para María José León, artista de la que sugiero que nadie deje de disfrutarla. Es completa, elegante y hasta recurrente, pues si la vimos espléndida en la presentación, resultó flamenca hasta lastimar en la evocación a Caracol y sobrada de recursos en las transiciones
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(27 de julio de 2009)

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Flamenco / X FESTIVAL FLAMENCO JOVEN DE ANDALUCÍA

La miel de la abeja melífera

‘HOMENAJE A MARINA HEREDIA’
Espectáculo: X Festival Flamenco Joven de Andalucía ‘Memorial El Moreno de Paymogo’ / Primer día: Marina Heredia, con El Bola / Segundo día: Gema Jiménez, Rocío Belén Cuesta, Juan Fariña y Kiko Peña / Guitarras: Carmelo Picón y Antonio García hijo / Lugar y fechas: Castillo de Paymogo. Días 30 y 31 de julio de 2009
(Tres estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN
Granada, siempre más cercana al olvido que a la razón, centró el interés de este festival pero focalizado en la figura de Marina Heredia, quien a sus 29 años es sin duda la cantaora más fecunda de la historia del cante nazarí, la impulsora de una estética tan imaginativa como variada, pues aparte de buscar la música de sus gentes para encontrar las raíces, vuela con alas propias a la búsqueda de la libertad.
Marina buscó apoyo en el caudal de belleza de la guitarra de El Bola, que por cierto forjó una soleá asombrosa, y se convirtió en la abeja melífera, ya que absorbió el néctar de la flor del cante a fin de convertir en miel de Granada todo cuanto fluía de su garganta, de ahí que desbordara toda posibilidad de análisis.
Para ello indagó en el origen de las alegrías y la soleá como una exigencia para saber quien es, al tiempo que se vaciaba en la malagueña y la seguiriya hasta encadenar el agradecimiento a la explosión de los tangos y las bulerías, el reto acompasado en un mismo plano de dos modos gitanos que se unifican sólo cuando provocan el delirio.
Esa reivindicación de reconocerse en el lugar de procedencia primó, mismamente, en la segunda jornada, donde si bien Carmelo Picón nos dejó perplejos con el estreno del garrotín y luego escoltando el cante, Juan Fariña habrá de no imitar a la voz niña y ser él mismo, en tanto que Rocío Belén evidenció disponer de unos registros a considerar.
Pero quien puso cara la noche fue Kiko Peña, el niño que está agitando el flamenco, ya que, junto a un Antonio García en estado de gracia, puso de manifiesto que lo relevante no es sólo seguir las huellas de los maestros, sino bucear en su interior para mejor construir la memoria, y lo mismo nos sorprendió con la cantiña de María Peña que provocó la apoteosis arrojando luz a la penumbra de soleá de su abuela Teresa, sin olvidar el enfoque tan cabal que dio a la seguiriya, cómo abordó los fandangos de Huelva sin ser de Huelva -¡ojo a este dato!-, o la reconfortante lección de compás que ofreció de las bulerías.
Y para redondear el certamen, dejar constancia del compacto con centenar y medio de fandangos que el Ayuntamiento regaló a los asistentes, y destacar la madurez de Gema Jiménez, que aparte de sentar cátedra en la taranta de Linares, granaína de Vallejo o el fandango del Chiquito de Triana, dejó muestras de cómo custodiar la integridad del género y velar por la moral del arte.

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(2 de agosto de 2009)

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Flamenco / XXI NOCHE FLAMENCA PEDRO DE LA TIMOTEA

Efecto inmediato, placer duradero

Festival: XXI Noche Flamenca Pedro de la Timotea / Cante: Marina Heredia, Antonio Ortega hijo, Rocío Segura, Miguel de Tena y Kiko Peña / Guitarras: José Quevedo ‘El Bola’, Antonio Carrión y Antonio García hijo / Baile: Clara Gutiérrez, con Raúl Núñez (cante); Isaac Muñoz (guitarra), y Richard Gutiérrez y Virginia Muñoz (palmas) / Lugar y fecha: Caseta Municipal, de Herrera. 5 de agosto de 2009.
(Tres estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN
La crisis económica ha querido que esos triunfitos que falsean la expresión jonda y que fueron promovidos por el poder establecido con el dinero de todos, por fin cedan ante quienes tienen un fuerte componente de raza flamenca o se expresan de una manera espontánea porque la naturalidad es en ellos innata.
Partiendo de ahí, el festival de Herrera, sólo estrangulado por el sonido, tan impropio como inaceptable, ha presentado un cartel inteligente, ya que acogió, por un lado, a quienes encuentran en la melodía una importancia enorme y la convierten en el elemento básico de la música, y por otro, a los que buscan en lo jondo la sobriedad de su contenido y la rebeldía de su expresión.
Entre los que dieron con el efecto inmediato del cante, destacamos el modo de trazar los estilos Rocío Segura, que certificó los contornos de los tangos y los fandangos con una ternura embriagadora, así como el acentuado cromatismo de Miguel de Tena, un cantaor que, aborda las variantes con tanto refinamiento que hasta hace olvidar las dificultades de la vida diaria, como si reflejara seres armónicos en una sociedad perfecta y sin problemas, de ahí que, pese al sonido, se llevara todas las felicitaciones.
En la frontera situamos a Antonio Ortega hijo, un valor que no sólo tiende a expresar el ideal de lo bello, sino que da a su propuesta sentido de perfección y de tranquilidad futura, sobre todo cuando imparte lecciones por soleá o se convierte en ejemplo a seguir por seguiriyas.
La segunda opción la encarna Kiko Peña, que es una caja de sorpresas, y no por sus 13 años, sino porque luchó como un poseso contra el sonido para fijar con veracidad las conexiones sincrónicas de las cantiñas, buscó la tragedia tonal en la seguiriya de Paco la Luz como si fuera un viejo y mantuvo el carácter individual de la soleá de Fernanda, las bulerías de Jerez y Cádiz o el fandango de Manuel Torre, pero invitando al espectador a lo insólito, a que se pellizque, porque lo que estábamos escuchando era tan de verdad como los incontables minutos de aplausos que se granjeó.
Y de placer duradero, igualmente, fue Marina Heredia, la cantaora sin duda de este año, y no sólo porque posea una cualidad de volumen original, con una textura o densidad sonora sobrecogedora, sino porque si dio a la soleá de Cádiz y la malagueña de Gayarrito un importante grado de individualidad y diferenciación, cuando abordó las alegrías, las bulerías y los tangos, llegó incluso hasta a recrear el entorno humano de los creadores históricos.
Resaltar, por último, las guitarras de la noche, sencillamente extraordinarias, y el baile de Clara Gutiérrez, una joven cargada de simbolismos por tangos pero con el escollo de que no le pudimos escuchar la música de sus pies por mor del sonido, inexistente.
En cualquier caso, el sonido sucumbió ante la densidad de Kiko Peña, que cantó por seguiriyas como debieran hacerlos los milloneuristas de que dicen venir de vuelta sin haber llegado, y ante la textura expresiva de Marina Heredia, una cantaora que nos hace olvidar a cuantas viven del cuento de la tarta de la merienda.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(7 de agosto de 2009)

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CÁDIZ / FLAMENCO

Bajo la luz de los luceros

‘LA VERDAD DEL CANTE’
Ciclo: Jueves Flamencos / Espectáculo: ‘La verdad del cante’ / Cante: Juan Villar, Nano de Jerez, El Boquerón y Emilio Florido / Guitarras: Niño Jero, Pascual de Lorca y Eugenio Iglesias / Baile: María del Mar Berlanga / Lugar y fecha: Baluarte de la Candelaria. 6 de agosto de 2009
(Tres estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN
El analista repara, en primer lugar, en la gran foto que firma Joaquín Hernández y que preside el escenario. Es Chano Lobato, la luz del cante que parece decirnos que cuando contemplamos en la Cádiz flamenca cualquier escena real, observamos una iluminación determinada, afirmación axiomática porque si no, veríamos sólo oscuridad y negrura.
Claro que esta iluminación reviste en el flamenco formas diferenciadas que, forzosamente, condicionan el resultado final de la escena representada y, por tanto, nuestra percepción de la misma, tal que Emilio Florido, joven gaditano que se gustó y nos gustó por romance y alegrías, pero que tuvo efectos de claroscuro en la seguiriya y bulerías, destacando mucho lo deseado, y dejando en acusada penumbra la malagueña.
Diego el Boquerón, por su parte, iluminó dramáticamente sólo lo que le convenía a su propuesta, pues puso luz artificial a la soleá, velas a los tangos y luces de colores a la seguiriya y la bulería, cantes en los que impuso un sentimiento ascético muy marcado, como quien buscaba potenciar un sentimiento espiritual ascendente en el espectador.
El baile quedó para María del Mar Berlanga, en la que encontramos iluminación con contrastes, pues si a las alegrías no les pudo dar toda la luminosidad intrínseca por no hacer la prueba del sonido, la bulería la proyectó con irradiación extrínseca, como quien pretendía cegar por su calidad indiscutible.
Nano de Jerez, por su parte, reflejó con fidelidad las condiciones reales de la luz solar de los tangos y fandangos, pero fue en la soleá por bulerías y las bulerías de fiesta donde unió la intensidad del color expresivo a la perspectiva rítmica, ganándose a todos cuando rindió honores al ‘Bombero’ de Manuel de Jesulito.
Juan Villar, por último, es siempre un lujo para los sentidos, pues ofreció un momento único por tangos y bulerías, esos instantes gloriosos que sacuden al espectador porque los contrastes entre las luces y sombras son brutales, sin caer en el tenebrismo, pero con el olor preciso y la modulación exacta del grito, por más que al personal gustara por fandangos y soleá.
Con todo, las luces del entendimiento del directo las había dirigido Nano de Jerez, que hasta con la voz apagada inundó el cielo de estrellas, al punto que hasta con Luis, el de El Faro, el crítico salió cantando por tangos de Cádiz: ‘Estaba la noche oscura / y con la luz de los luceros, / yo me vine a emborrachar / en el bar del Burlaero.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(9 de agosto de 2009)

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CÁDIZ / FLAMENCO

Al goce por los sabores

‘JUEVES FLAMENCOS’
Ciclo: Jueves Flamencos / Espectáculo: El Compás / Cante: El Torta, María del Mar Fernández, Manuela Cordero y Rubito hijo / Guitarras: Manuel Herrera, Juan Manuel Moneo y Román Vicente / Baile: Espectáculo ‘Maera vieja’, con Lidia Cabello, El Cuqui y Yolanda Cabello (baile), y Paco Reyes, Raúl Gálvez, May Fernández, Samara Montañés y Pilar Villar (cante) / Lugar y fecha: Baluarte de la Candelaria. 13 de agosto de 2009
(Tres estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN
Cuando la hambruna arreciaba y el apetito gastronómico se asoció al apodo artístico y hasta a la denominación de los festivales, las posibilidades culinarias se relacionaron con el género. Ahora, en cambio, pocos conservan ese atributo como Cádiz. Asistir a sus Jueves Flamencos es disfrutar de la esencia del arte. Aquí no se confunden sabores y mezclas. Se trata de hacer de lo natural algo excepcional y único, lo que explica que del escenario vaya el producto directo al paladar, sin intermediarios.
El calor de la noche hizo que nuestro paladar ansiara, de entrada, platos más frescos con sabores dignos del verano, como la media granaína o las alegrías de María del Mar Fernández, una chica a la que le fallaron los componentes al utilizar una vajilla muy cara para su oferta, la guitarra de Vicenti.
La roteña Manuela Cordero, en cambio, triunfó junto a la mejor guitarra, la de Manolo Herrera, y realzó el sabor en detrimento de las propiedades del plato, ya que aparte de ofrecer una ensalada muy imaginativa por bulerías, dio una cierta frescura primitiva y refinada a la malagueña y las alegrías e intensa a la seguiriya, como expresión del menú que seduce con aromas y sabor.
Rubito hijo arrancó sin emboque por tangos, pero luego nos enganchó con una cabal portuense sazonada perfectamente y con una cocción exacta, midió los ingredientes que marcan las diferencias de la bulería en Utrera y se encumbró a lo grande con el punto salteado justo de los fandangos de Toronjo, Manuel Torre y El Gloria.
Cuando el paladar ya estaba dominado, qué mejor que un vino de color intenso como el que propuso El Torta, que si dio un aroma muy ácido a las alegrías, buscó el equilibrio en la soleá a ritmo, proporcionó taninos de tragedia a la seguiriya y nos regaló unos tangos y bulerías con el punto justo de rugosidad en su paso por la garganta de nuestros sentidos.
Palmas a compás, igualmente, para ‘Maera Vieja’, un espectáculo que es marisco puro, del mar de la bahía al paladar, porque si con Lidia Cabello y El Cuqui no hay que buscarle al baile sabores innovadores, sino reconocerse en el estilo, en las voces del atrás se registraron los estímulos que prefiere el gusto, de lo que se deduce que si la comida de lo jondo es placer para uno mismo, es porque no entra por los ojos, sino por los sabores.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(15 de agosto de 2009)

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CÁDIZ / FLAMENCO

¡Gloria a Cádiz en las alturas!

‘JUEVES FLAMENCOS’
Espectáculo: ‘Gaditanísimo’ / Cante: Antonio Reyes, Mariana Cornejo, Carmen de la Jara y Aguilar de Vejer / Toque: Antonio Higuero, Juani de la Isla y Pascual de Lorca / Baile: El Junco, con David Lagos y Manuel Tañé (cante), y Queco Baldomero (guitarra) / Lugar y fecha: Baluarte de la Candelaria. 20 de agosto de 2009
(Tres estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN
Los ateos no pueden probar que no hay dioses flamencos. Los panteístas no logran evidenciar que sus artistas son dioses. Y los creyentes tampoco alcanzan a probar la existencia del dios duende por medios empíricos porque lo espiritual no se puede limitar a lo material.
Todos creemos en algo. Nadie puede abordar lo jondo sin tener fe en algo que al final es imposible de evaluar. Pero como no existe efecto sin causa, la causa del arte en el Baluarte se llama Enrique el Mellizo, que era raro de feo pero que, al crear una escuela cantaora y proveer a las siguientes generaciones, permitió que Cádiz fuera para el flamenco el orgasmo de dios.
Con Aguilar de Vejer ya fueron apareciendo los eslabones perdidos que confirman lo que antecede, pues después de ‘amarchenar’ las tonás, serrana, milonga y fandangos, hasta las leyes de la probabilidad mostrarían la necesidad de un creador.
Y qué decir de Mariana Cornejo, que con la escolta extraordinaria de Pascual de Lorca trató las alegrías y la soleá como el oro y la plata, que se refinan con el fuego, en tanto abordaba los tanguillos y las bulerías con la entereza del carbón, que necesita tiempo y presión para convertirse en diamante.
Pero un ángel salido de la iglesia del Carmen le dijo a Cádiz que concebiría un hijo con planta de vara de nardo, El Junco, que con exactitud profética explicó nuestra sed de significación por seguiriyas, al tiempo que se despedía con la soleá por bulerías con la certeza de ver resueltas las inquietudes rítmicas del estilo.
Pero si la fe ofrece continuidad a nuestras más profundas raíces, ahora se debe a Carmen de la Jara, a la que ni la guitarra de Juani de la Isla impidió que por cantiñas nos llevara a la convicción que más que una seguidora es una mártir de la escuela gaditana, porque luego caminó sobre el agua de los tientos, sanó el desamparo en la seguiriya y los fandangos y, ya muda, hasta calmó la tormenta de la bulería.
La razón del triunfo, empero, tuvo origen chiclanero, Antonio Reyes, cuya soleá se relaciona con el hambre de felicidad y su seguiriya con las ganas de seguridad. Sus tangos los asociamos al rigor del sentido estético, en tanto que sus bulerías dieron respuestas a los agnósticos, que, tras ver bailar la zambra a su mujer, Patricia Valdés, salieron del recinto exclamando: ¡Gloria a Cádiz en las alturas y en el Baluarte paz y buen flamenco a los hombres de buena voluntad!

Publicado en el Diario "El Mundo"

(22 de agosto de 2009)

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CÁDIZ / FLAMENCO

Un rayo junto al astro rey

‘JUEVES FLAMENCOS’
Ciclo: Clausura de los ‘Jueves Flamencos’ / Concierto: Perfeccionismo flamenco / Cante: Miguel Poveda y Kiko Peña / Guitarras: Chicuelo y Antonio García hijo / Palmas: Luis Cantarote y Carlos Grilo / Baile: Pastora Galván, con José Valencia y David Lagos (cante), y Juan Campallo (guitarra) / Lugar y fecha: Baluarte de la Candelaria. 27 de agosto de 2009
(Tres estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN
Por su ejecución, es la estrella más cercana a los cabales. Por su interpretación, se nos antoja como el más caliente de su generación. Y por el mensaje, es sin duda el que más brilla, una fuente de luz y calor que nos lleva a pensar que estamos ante la figura más sobresaliente del sistema flamenco actual.
Se llama Miguel Poveda, el astro rey, tan intenso que a nadie deja indiferente, y provoca reacciones tan fantásticas que ha posibilitado el “síndrome Poveda”, esto es, ha puesto a sus coetáneos tan firmes que cuando creían que se le agotaba las ideas, ha empezado a fundir el helio que conserva en su interior y comenzado a crecer hasta hacerse más grande aún y merendárselos a todos.
El sol de este tiempo, Poveda, albergó en su corona las alegrías y la malagueña, a las que, pese al técnico de sonido, se les vieron hasta las prominencias territoriales. Luego reveló toda la energía de su cromosfera generada por las llamaradas de la soleá y la petenera, así como los filamentos de expresión caliente de la seguiriya, para seguir mostrando su interior hasta destapar lo que guardaba en la fotosfera: Kiko Peña, un niño de 13 años que está llamado a contribuir al calentamiento del planeta flamenco.
En efecto. Como en 1886 hiciera Enrique el Mellizo con don Antonio Chacón cuando éste contaba con 17 años, Poveda apadrinó a este niño, Kiko, que, si bien titubeó en las cantiñas, mostró la radiación ultravioleta de la soleá de Joaniquín, el envejecimiento cutáneo de la cabal portuense y hasta la piel fresca y tersa de los tanguillos y las bulerías de Jerez y Lebrija, con lo que consiguió el Trofeo Constitución 1812 ante un público que lo despidió con la misma pasión con que colocó el cartel de “agotadas las localidades”.
Miguel Poveda salió de nuevo y, estimulado por su grupo, excepcional, formó el acabóse. Los vientos de sus bulerías fueron tan sublimes e intensos que envolvieron a todos los presentes, al punto que fue correspondido con una heliosfera de palmas que más parecieron un aletear de agradecidas palomas blancas.
Hay que señalar, por último, que antes del memorable concierto de Poveda y el prodigio provocado por el rayo que fascina al astro rey, actuó Pastora Galván, que nos pareció más cargada de simbolismos que de arte, pues si su baile tomó forma desde la ambigüedad de las alegrías, retó al técnico de sonido -tan malo como el de Poveda- a hallar su sentido del tiempo en los tangos, pero no para ser dueña de sí misma, sino para conocerse a sí misma..

 

Publicado en el Diario "El Mundo"

(29 de agosto de 2009)

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XLVIII CONCURSO DE CANTE ANTONIO MAIRENA

La ‘pureza’ no tiene gustito

’CENTENARIO DE ANTONIO MAIRENA’
Espectáculo: XLVIII Concurso de Cante Jondo Antonio Mairena. Pureza Flamenca / Finalistas: Rocío Alcalá, Antonio Ortega hijo, Nazaret Cala y María José Carrasco / Guitarras: Niño Elías y Manuel Herrera / Artista invitado: Rafael Campallo / Lugar y fecha: Casa Palacio, de Mairena del Alcor. 4 de septiembre de 2009
(Dos estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / MAIRENA DEL ALCOR
En aras de atender las demandas de este tiempo, este concurso ha aprovechado el centenario de su promotor, Antonio Mairena, para crear un certamen extraordinario que, de manera quinquenal, obligue a los ganadores y/o invitados a la interpretación de todo el abanico estilístico.
Lo impreciso de su denominación, Pureza Flamenca, se aclara entendiéndolo como sinónimo de esencia flamenca, según recoge las bases, y admite tanto los estilos más tradicionales como la evolución a que están sometidos.
Pero en aras de dar nuestra opinión, hay que decir que los cuatro finalistas no estuvieron a la altura exigida, ora por la responsabilidad que conlleva el reto, ora porque en todos priman más las voces que los ecos, el efecto que la enjundia, pero sobre todo porque habían de abordar seis cantes -mayúsculo despropósito- y no podían repetir ni las letras de la fase clasificatoria ni los estilos libres ejecutados en la misma.
Las exigencias del concurso se asociaban, pues, a las de los primeros Giraldillo de la Bienal, como se advirtió en María José Carrasco, que no pudo ahuyentar de su garganta los fantasmas del miedo, en tanto que Rocío Alcalá se enredó en el grito por el grito y sólo destacó en la malagueña de Diego el Perote.
Antonio Ortega hijo, por su parte, salió con todo magníficamente combinado en su mente y nos gustó por malagueña de Pastora Pavón y la seguiriya de Curro Durse , pero a la hora de componer las alegrías, bulerías y las cartageneras de Chacón y El Rojo, no cautivó el pensamiento del receptor.
Con la portuense Nazaret Cala se demostró, igualmente, que aquí hay voz para espolear el vacío de la voz. Fue la más preparada, sin duda, y la más inteligente en la elección de los cantes, lo que no significa que fuera la más profunda. Aun así, sacó provecho a sus inmensas facultades en la segunda parte, en la que nos habituó a la sensación del saber a través de la seguiriya, bulerías y tonás, lo que explica que se erigiera en ganadora.
El aburrimiento fue, empero, excesivo. Menos mal que tras superar cinco horas y media en la silla, que se dice bien pronto, el gustito lo trajo el artista invitado, Rafael Campallo, bailaor que por seguiriyas y, sobre todo, por alegrías, invitó a que el espectador participara de su arte sin importarle si tenía conocimiento o no de lo que estaba viendo, lo que justifica que a todos convenciera por igual
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Publicado en el Diario "El Mundo"

(6 de septiembre de 2009)

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XLVIII FESTIVAL ANTONIO MAIRENA

La luz frente al oscurecimiento

‘CENTENARIO DE ANTONIO MAIRENA’
Espectáculo: XLVIII Festival de Cante Jondo Antonio Mairena. Homenaje a Antonio Mairena / Cante: José Menese, Calixto Sánchez, Carmen Linares, Aurora Vargas y Nazaret Cala / Toque: Manolo Franco, Antonio Carrión, Diego Amaya y Salvador Gutiérrez / Baile: Javier Barón / Fiesta: Fernando de la Morena, Manuela Méndez, Enrique el Zambo, Diego de la Margara, Tía Curra, Tía Yoya, El Quini, Moraíto Chico y Pepe del Morao / Lugar y fecha: Auditorio de la Casa Palacio. 5 de septiembre de 2009
(Tres estrellas)

MANUEL MARTÍN MARTÍN / MAIRENA DEL ALCOR
El centenario del nacimiento de Antonio Mairena era el aliciente esencial del festival, que no tuvo el anodino marcado carácter elegíaco pero que sí dejó que la fuerte presencia del maestro se colara desde la primera palabra al último quiebro cantaor, con todos los asistentes plenos de gratitud a quien nos legó una música tan indefinible con la misteriosa forma del tiempo.
Gracias, por tanto, a lo que se fue, pero también a lo que nace, a la vigencia de sus cantes a través de Nazaret Cala, que al ganar el premio Pureza Flamenca anunció la esperanza del presente, ilusión nada comparable con la que despertó José Menese, maestro que no simboliza el paso del tiempo, sino la memoria; no la fugacidad de la belleza, sino la eternidad de lo que permanece, como su petenera, la soleá de La Andonda o esa seguiriya del Loco Mateo cargada de coraje, lealtad y tragedia.
Menese puso, pues, cara la noche, mas la malagueña, la caña o las seguiriyas de Calixto Sánchez, fueron como un poema inagotable por su entrega, ternura y nobleza, en contraste con el homenaje, que deambuló entre la sugerencia y los racimos del reconocimiento que recogieron Manuel Mairena y Ángeles Cruz, su hermana, en tanto que Matilde Coral simbolizaba la imaginaría del tiempo que se fue.
Tras el descanso, Javier Barón, con su estampa de recia grandeza por seguiriyas y soleares a ritmo, mientras que la memoria colectiva se bifurcaba entre la gitanería apabullante de Aurora Vargas y el enciclopedismo agradecido de Carmen Linares, brisas que ventearon la ronda de tonás, donde si Menese fue acogido con el respeto y la admiración que algunos moriscos le niegan, Calixto le puso un marco al embrujo de Antonio Mairena.
Quedaba el grupo Jerez en Fiesta, con quien la ebriedad de la bulería embelesó a las más de dos mil personas que, como acostumbran, dieron una soberbia lección de saber estar y saber ser. Habíamos sobrepasado las cinco horas y media, pero las veredas del camino de vuelta estaban colmadas de ecos y tercios de quien fue -y sigue siendo- la guía del sentido artístico, el manual del cante. Los caminos están, pues, florecidos, y sólo el oscurecimiento impedirá alcanzar la luz del ser de otros tiempos.

Publicado en el Diario "El Mundo"

(7 de septiembre de 2009)

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Baile gitano sin artificios

‘PURO JONDO’
Espectáculo: ‘Puro y jondo’ / Baile: El Güito y Manolete / Cuerpo de baile: Judea Maya, Cecilia la Popi, Begoña Castro, Jesús Carmona y El Tachu / Cante: Juan José Amador, Juan José Amador hijo, José Jiménez y Jony Cortés / Guitarras: Basilio García, Juan Serrano y Juan Jiménez / Lugar y fecha: Teatro de la Maestranza. 15 de octubre de 2009
(Tres estrellas)

MANEUL MARTIN MARTIN / Sevilla
La imaginación de los programadores sevillanos es tan sólida -por las que gila, que diría Juan el Camas-, que han tardado nada más que diez años en presentar al público ‘Puro jondo’, una propuesta que El Güito y Manolete estrenaron en Madrid, en el Centro Cultural de la Villa para ser más exactos, y con la que el arte flamenco vuelve a las nociones de autenticidad, hondura, realismo y verosimilitud.
Ambos maestros bailan a cámara lenta, componen la figura en hombre, son gitanos en sus quiebros y pasos hasta lastimar, y huyen de la retórica. Por demás, buscan la claridad expresiva y la comunicación con el espectador, de ahí que sean referencias inexcusables, el azote de quienes atentan contra nuestra identidad y nuestra tradición más profundas.
Del cuerpo de baile sólo destacamos a Judea Maya, en tanto que Güito y Manolete hicieron la entrada de dos paso a dos, en la farruca y en la bulería por solea, bailes que fueron como sendas bofetadas a los enterradores oficiales, a esos Torquemadas que imaginan que la memoria es una propiedad del ordenador, sin entender que la computadora es sólo una simulación de la insustituible memoria humana.
Ya por separados, hay que señalar que el maestro Manolete está en forma, acaso por su trabajo como director del Centro La Chumbera, de Granada, y reivindicó la intimidad, lo individual, el sentimiento, incluso lo sentimental. El secreto de sus alegrías es que manifiestan el alma del estilo. Pese al sonido, infame, no busca tanto el conocimiento o la comunicación para el aplauso fácil, sino que va a la esencia a fin de comunicar los estados del alma gaditana con tanta sobriedad como tino.
De otra parte, fue imposible escapar a la magia de El Güito. El maestro está igual que en la Bienal de 1996, en la que le habló de tú al duende en este mismo escenario, de ahí que nos atrapara no más hacer la presentación de una soleá que hay que clarificar de gloriosa y única -porque nadie ha bailado así en la historia-, tanto por transformar en dibujos de vivos colores aquello que siente memorable, cuanto por propiciar el retorno a la raíz del baile, que no se sabe qué pero que dice, que no se sabe dónde pero está.
Al final, Güito y Manolete se despidieron por bulerías, evidenciando, en consecuencia, que no son el paso del tiempo, sino memoria, identidad. Cuentan y describen lo vivido con formas aéreas de imposible descripción, pero bailan haciendo que de los fuegos de sus pasos resuciten la llama del mejor baile gitano de este tiempo.

 

Publicado en el Diario "El Mundo"

(16 de octubre de 2009)

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El Mostachón de Utrera celebra sus bodas de plata con mucho arte

MANUEL MARTÍN MARTÍN / Utrera
El Festival del Mostachón de Utrera, el encuentro flamenco más prestigioso del otoño sevillano, celebra hoy sus bodas de plata no ya superando la crisis que estrangula a los modestos, sino que lo hace con un cartel de más enjundia que pomposidad.
Como señala la tradición, la cita es en el Teatro Enrique de la Cuadra, donde a las nueve y media de la noche se conciliará la hondura con la aportación de aquellos jóvenes que, por calidad y flamenquería, están reclamando un lugar de privilegio para la expansión de su ideario, argumentos que son los que justifican tanto la filosofía del festival como las intenciones de sus organizadores, la Peña Flamenca Curro de Utrera.
Para tan importante efemérides, el XXV Festival del Mostachón reúne a las voces de Antonio Reyes, Rocío Segura y Virginia Gámez, una terna que, aunque parten de presupuestos formativos distintos, confluyen en la reinterpretación del clasicismo que demandan los cabales, de ahí que sean acompañados por dos guitarras señeras, tal que el cordobés Antonio de Patrocinio hijo y el sevillano Manuel Herrera.
Significar, en tal sentido, que si Antonio Reyes (Chiclana, 1976), está en posesión de los premios nacionales Antonio Mairena y Manolo Caracol; Rocío Segura (Almería, 1979), logró la Lámpara Minera de la Unión en 2000, y Virginia Gámez (Málaga, 1978), sorprendió a sus paisanos cuando en 1999 interpretó 35 palos distintos del cante.
A los que antecede se sumará Fany, la joven artista local a la que en esta edición le ha correspondido debutar en tan célebre encuentro flamenco, en tanto que la faceta del baile queda a merced de María José León, que a sus 25 años, y desde que se confirmara en la Bienal de Málaga 2007, cuenta sus actuaciones por triunfos insultantes.
Especial mención merece, igualmente, el hecho de que todas las actuaciones se dediquen a la memoria de Bernarda de Utrera, la archiduquesa del compás que nos dejó el pasado 28 de octubre a los 83 años de edad y que en 2002, cuando el Mostachón rindió homenaje al Ayuntamiento de Utrera, dio una soberana lección de arte mayor.
Reseñar, por último, que la artista homenajeada este año y que, por tanto, recibirá de manos del maestro Curro de Utrera el máximo galardón del festival, será Rosa Marín (Utrera, 1976), el orgullo de Juan Manuel y Josefa y canzonetista de altos vuelos que, tras su paso por ‘Se llama copla’, de Canal Sur, ha conseguido acaparar el interés y la admiración de todos sus paisanos.

 

Publicado en el Diario "El Mundo"

(7 de noviembre de 2009)

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