HOMENAJE A ARTURO PAVON
Carcelero
del llanto
‘SUITE
FLAMENCA’
Concierto: ‘Suite Flamenca’, de Arturo
Pavón / Orquesta: Orquesta de Córdoba,
dirigida por Max Bragado / Piano: Pedro Ricardo
Miño / Guitarra: Paco Cepero / Voz: Luisa
Ortega / Lugar: Teatro Lope de Vega. 17 de marzo
de 2009
(Cuatro estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Tras la porfía de los arreglos y cuando es
la propia consejera de Cultura, Rosa Torres, la
que anuncia a bombo y platillo “el estreno
de su obra”, resulta que la ‘Suite Flamenca’,
de Arturo Pavón, se ha repuesto incompleta.
De sus ocho movimientos, sólo cinco hemos
podido disfrutar, con lo que se confirma de nuevo
que debajo de cada propuesta de la Agencia de Flamenco
hay un cadáver olvidado.
Con todo, esta obra del irrepetible Arturo Pavón
me electriza, hace que mis poros se alboroten y
sus fraseos me entran por los ojos, por los oídos
y hasta por el tacto, porque se apoderó de
los presentes no más apoyarse en la caña
de El Fillo para describir cómo es una ‘Noche
en Triana’, con lo que ya se confirmaba por
qué los ecos de sus notas soplan con otra
intensidad.
De forma entusiasmada fuimos seducidos por la granaína
de don Antonio Chacón, con la que traspasamos
el ‘Arco de Elvira’, en tanto que nos
topamos con un enfoque muy concentrado de los tientos
de El Mellizo, movimiento muy aplaudido que concilió
‘El limón con la canela’ pero
fijados desde la pluralidad de sus posiciones geográficas.
Las composiciones desplegaban sus vuelos de visión
por entre un Pedro Ricardo magnífico en el
piano, y un Paco Cepero al que le huele la guitarra
a matita de alhucema quemada, hasta desembocar en
un ‘Amanecer en Cádiz’ por alegrías
donde los paseíllos y la escobilla invitaban
a ver hasta a la mismísima Pastora Imperio
en Los Canasteros.
La obra también lanzó sus flechas
en la diana del taranto de su tía, la Niña
de los Peines, que evidenció cómo
‘Cantan los mineros’, dejando así
el camino abierto a la emoción de aquella
seguiriya, ‘El remedio’, que el maestro
compuso para su mujer, Luisa Ortega, quien arrancó
jirones de lamentos que el espectador recibió
como una inyección inoculada por sorpresa.
Para colmo, si un video de Arturo, Caracol y Melchor
provocaba lo indescriptible por malagueña,
Paco Cepero y Miño lograban la apoteosis
dialogando con la zambra del ‘Carcelero’.
El público, frenético, lloraba a lágrimas
vivas mientras un aletear de aplausos llegaba al
cielo donde habita Arturo Pavón, que, cual
Cid del piano, había triunfado con un recurso
del que no todos pueden presumir: construir la memoria
colectiva desde el duende de los Pavones.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(19
de marzo de 2009)
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El
regreso de un maestro
‘Jueves
Flamencos’
Ciclo: Jueves Flamencos / Espectáculo: Recital
de cante / Al cante: Luis de Córdoba / Al
toque: Manuel Silveria / Lugar y fecha: Centro Cultural
Cajasol. 19 de marzo de 2009
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Por mucho que se empeñen los divos que hoy
viven del sudor del de enfrente con la muleta de
la Agencia del Flamenco, o por más que la
nueva crítica, esa que tiene el conocimiento
donde el gusto, haga sólo noticia del cante
de los amigos, lo jondo no puede hoy prescindir
de referentes como Luis de Córdoba, indispensable
para entender por qué la voz es la herramienta
principal del flamenco, el medio con el que la música
evoca imágenes, emociones, lugares, sentimientos
y hasta personajes.
El de Posadas sabe más que Briján
y en sus registros el cante toma vida, transmite
sentimientos y hasta experiencias diversas, lo que
explica que entre los elementos que intervienen
en su proceso de transmisión y recepción,
eligiera de escolta a Manuel Silveria, con quien
puso de manifiesto que si la poética del
cante se refleja en la música de la guitarra
y la música es la poesía del sonido,
nada más natural que unirlas.
En efecto. Luis de Córdoba se arrancó
por vidalita, en la que tuvo el don de expresar
las más secretas nostalgias del alma, para
luego infundir a las alegrías y cantiñas
del sentido más profundo, con lo que deambuló
entre dos compases que, aunque distintos, constituyen
una parte indisoluble de las escalas flamencas.
Silveria lo dejó en suerte a fin de que el
maestro maleno, que así se llaman los de
Posadas, provocara el conocimiento en la malagueña
del Niño de Cabra con la verdial cordobesa,
y en los tientos-tangos, cantes en los que, aparte
de aflorar sus méritos en el diálogo
con la guitarra, permitió que ésta
se convirtiera en amante de la sabiduría.
La relación se estrechaba en la liviana con
la cabal del Planeta y se dulcificaba en la colombiana,
pero crecía con el espeluzno de las tonás
y la cabal de Manuel Molina según Paca Aguilera,
rematando la noche por bulerías, en la que
nos enseñó los pasillos donde el estilo
guarda experiencias traumáticas sin resolución.
“¡Que tengan que venir de fuera para
decirle a Sevilla cómo es el cante!”,
gritó un aficionado. Palmas, pues, para él,
porque en tiempos de sequía y de caraduras
que hasta creen no en lo que cantan, sino saber
lo que cantan, el flamenco necesita de Luis de Córdoba,
un maestro con propuestas tan intencionales que
no hay que explicar ni lo que ha dicho ni lo que
ha querido decir, virtud ésta que añade
a su trayectoria un plus de grandeza.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(21
de marzo de 2009)
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Escultor
de melodías
‘FLAMENCO
VIENE DEL SUR’
Ciclo: Flamenco viene del Sur / Concierto: ‘Recital’
de Pansequito y Antonio Reyes / Guitarras: Diego
Amaya y Manuel Herrera / Palmas: Diego Montoya y
Pedro de Chana / Lugar y fecha: Teatro Central.
24 de marzo de 2009
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Si para mirar es necesario acercarse, para distinguir
lo muy jondo es indispensable escuchar y gozar de
las propiedades mágicas de la música,
porque en un recital de Pansequito todo es arte.
Solo hay que mirar y escuchar.
Enhorabuena, de entrada, al maestro porque es el
artista de la transmisión, el que provoca
tal acercamiento a los cantes que calienta sus contenidos,
un recurso natural del que no todos pueden presumir
y con el que construye su propia memoria colectiva.
Apareció con la voz abatida pero junto a
la pócima balsámica de Diego Amaya,
y no más abrirse a las alegrías y
la soleá, ya marcó distancias, tanto
en la identificación con la tradición
como en la elaboración de variantes modernas
y agradecidas. Y si eso ocurre es porque bastan
sólo dos cantes para convertir el estilo
en un lenguaje que es suma y síntesis del
lenguaje y los sistemas de sus predecesores.
Pero habría más motivos para el goce,
tal que por taranto, bulerías y fandangos,
con vaivenes entre la angustia que provoca la queja
y la tristeza que produce el recuerdo, el martirio
del presente y la desazón del futuro.
Pansequito había encontrado en el ritmo y
en el desarrollo melódico el modo idóneo
de poner su propio corazón en los labios
de las coplas, la forma de gritar los sentimientos
del alma a los cuatro vientos para que el viento
los acariciara hasta convertirlos en notas de armonía,
llevándonos al convencimiento de que si no
hay dos voces que canten de la misma forma, para
hacer poesía cantando lo imprescindible es
que el lenguaje sea rítmico y que las palabras
tengan musicalidad.
Pero como el productor, Antonio Benítez,
quería dejar patente en Sevilla por qué
hay que exclamar ¡Viva Cádiz!, sacó
por delante a Antonio Reyes, quien, pese a no acoplarse
con la guitarra de un Manuel Herrera desconocido,
no resultaría difícil imaginarlo el
lector. Sólo debe cerrar un poco los ojos,
aspirar profundamente y concentrarse en cómo
una música suave pero muy gitana fue entrando
y llenando cada recoveco de su mente.
Bien, por tanto, por el chiclanero, que de la soleá
a los fandangos, pasando por los tangos, seguiriyas
y bulerías, no sólo testimonió
un discurso relampagueante y mágico, sino
que se ofreció como un cantaor sobrio que
conserva en su música las líneas esenciales
de lo bien hecho.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(26
de marzo de 2009)
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La
luz de la protección
‘JUEVES
FLAMENCOS’
Espectáculo: ‘Lo mejor de Antonio’,
por la Compañía de Antonio Márquez
/ Baile: Antonio Márquez, Trinidad Artíguez,
Daniel Fernández y Javier Sánchez
/ Cante: David Fernández / Guitarra: David
Durán / Percusión: Rafael Hermoso
‘Poti’ / Colaboración: Paco Romero
/ Lugar y fecha: Centro Cultural Cajasol. 26 de
marzo de 2009
(Cuatro estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Para el lego, el modo más superficial de
la danza es una sucesión de formas. El estudioso,
en cambio, ve en el movimiento todo aquello que
ha producido la danza durante años, esto
es, el resultante del desarrollo de todo lo precedente,
corolario que se hace más visible en Antonio
Márquez, quien, a más de alcanzar
la heroicidad de meter a la compañía
en la caja del proscenio, ha recreado sobre la obra
de Antonio hasta evidenciar que todo él condicionado
por toda una trama de necesidades estéticas
que surgen de la conciencia más profunda
de su maestría.
Márquez ha mostrado lo más granado
del gran maestro Antonio Ruiz Soler, desde la romanza
del concertino hasta ‘La leyenda del beso’,
pasando por ‘El Puerto’, un magnífico
paso a dos con Trinidad Artíguez, la seguiriya
de Antonio el Camborio o su incomparable ‘zapateado’,
pero lo ha hecho con la peculiaridad de que el conjunto
de estéticas sea solamente una y en todas
exista la misma verdad.
Así fue como aunó con perfección
y armonía posturas y movimientos plásticos
que, al combinarlos de forma coherente y dinámica,
dibujaron un conjunto ordenado que lo mismo expresó
una inspiración superior en las coreografías
que la exaltación de potencias espirituales
como la tristeza, el entusiasmo o la alegría.
Su verticalidad, como la de su compañía,
es perfecta e implica resistencia a la gravedad.
Su torso y todas las partes de su cuerpo están
permanentemente sostenidos y alongados. Y la posición
de los brazos es siempre impecable, con lo que a
nadie debe extrañar por qué es nuestro
más cualificado embajador en el mundo de
la danza clásica española: porque
todas las partes del cuerpo están tan correctamente
centradas que le permite el máximo de estabilidad
y facilidad en el movimiento.
La idea de desafiar al pretérito la vio culminada
con el ‘Hello Dolly’ y su potencial
para conseguir un efecto poético lo alcanzó
con el manejo de la capa en ‘caña’,
con lo que Antonio Márquez permitió
reconocernos en su propia experiencia afirmando
una verdad no deseable: En la danza no todo es flamenco
y el baile español está en vías
de desaparecer. Empero, habrá ausencia de
luz, pero con maestros como Márquez nunca
habrá ocaso.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(28
de marzo de 2009)
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LOS
CONTRASTES DE SEVILLA
‘JUEVES
FLAMENCOS’
Ciclo: Jueves Flamencos / Al cante: Aurora Vargas
/ Al toque: Diego Amaya / Palmas y jaleos: El Eléctrico
y Rafael Junquera / Lugar y fecha: Centro Cultural
Cajasol. 2 de abril de 2009
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Llevaba seis meses sin cantar por la muerte del
padre y el cante la ha devuelto a la vida, pues
la hemos apreciado en la propensión al patetismo
expresivo y en la naturalidad del timbre y el llanto
de su voz, lo que contrasta con ese modo interpretativo
actual que roza lo puramente lírico.
Ítem más. Si a menudo es la inexpresividad
la que deja desnuda la actividad del alma cantaora,
cuando nos situamos, en cambio, ante una expresión
verbal viva y ardorosa, es el cante el único
medio por el que puede comunicar los sentimientos
quien, como Aurora Vargas, conjuga ética
y estética, talento y gracia, buen gusto
musical y estilo personal.
Salió toda vestida de negro y en su propuesta
se dieron los primeros acentos sugeridores por alegrías,
para luego mantener un difícil equilibrio
entre la contención y la pasión que
demanda la soleá, articulando un fraseo elegante
y rico en matices en la transiciones, mas el faltó
el aire de la guitarra de Amaya.
Al compás de los tientos, en cambio, la expresión
de los afectos fue sobrecogedora y la línea
melódica nítida y profunda, con dramatismos
que se agradecen y con una conclusión por
tangos donde entrelazó la sequedad expresiva
con la carga de un refrescante aliento poético,
lo que explica que levantara al público de
sus asientos.
Había que colocar la voz en el plano que
exige la taranta y el taranto, en la que los agudos
acusan algunas asperezas pero sin acercarse con
peligro a la estridencia, en contraste con el relieve
que concedió a las bulerías, en las
que logró que el color de la voz y la expresión
noble de los sentimientos fueran sus cualidades
más destacadas.
La sevillana, que había dedicado el cante
a su padre, formó el acabóse en este
palo, y no sólo por la acentuación
del factor rítmico o su marcado baile trianero,
sino porque la bulería resume la valía
de quien provoca lágrimas de felicidad hasta
en el rostro hierático de Curro Romero.
Con la bulería nos envolvió Aurora
Vargas. A medida que nos la acercaba sentíamos
incluso la respiración de los fandangos,
romances y tonás, variantes que nos enloquecieron
mientras algunos perdían la cordura calle
abajo… La Campana sevillana había quedado
extasiada con la reina gitana de la Macarena. Horas
después, el Viernes de Dolores anunciaba
el sonido cuproso de la Semana Santa. Son los contrastes
de Sevilla.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(4
de abril de 2009)
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Experiencia
compartida
‘FLAMENCO
VIENE DEL SUR’
Ciclo: Flamenco viene del Sur / Concierto: ‘Flamenco
Session’, de Dorantes / Voz: Juan San Juan
/ Bajo: Manolo Nieto / Percusión: Tete Peña
/ Colaboración especial: Pastora Galván
/ Lugar y fecha: Teatro Central. 14 de abril de
2009
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Dorantes no ha aportado nada nuevo en esta propuesta,
pero cuando se sale de sus conciertos, uno piensa
en la cantidad de músicos que levantan sus
composiciones con columnas frágiles, en los
sin propósitos estructurales y hasta en las
notas que les sobran, por más que sean muy
diestros en levantar fachadas de un acabado aparentemente
perfecto.
La solidez del lebrijano, aun cuando no todo lo
que toque sea flamenco, es axiomática. Si
tocas su música con el cincel del observador,
nunca se escucha por dentro la oquedad ni asoma
el artificio, porque toda está lleva de vida,
de alma, de aliento interior en definitiva.
Todos los temas eran conocidos, pero el pianista
es Peña y en su sangre arde el fuego del
deseo, de ahí que construya sólidas
torres musicales con destellos luminosos y que desde
el inicio hasta ‘Orobroy’, su pieza
más popular, o las ‘Semblanzas de un
río’, mantuviera la calidad y la ejecución
como un ente orgánico y no como una colección
de retazos mostrados por antojadiza conveniencia.
La idea era vivenciar y hacer experiencia en grupo,
en comunidad, y compartirla. Y Dorantes señaló
el camino hacia la madurez y la armonía desde
el sentimiento y la acción rítmica,
de ahí que temas como ‘Atardecer’
y ‘Como niños’ por bulerías,
contrastaran con los tanguillos ‘Regazos’
y ‘La danza de las sombras’, en las
que el baile de Pastora Galván, magistral,
contribuyó a que se corporizara la fluida
convergencia de melodías redondas y armonías
refinadas del pianista.
Salvo en ‘Barrio latino’, donde el flamenco
queda tan oculto que ni se ve, o la canción
atangada ‘Relieve’, los compases binarios
y ternarios de fuerte carácter rítmico
pusieron de manifiesto que se puede reconstruir
la continuidad del tiempo, de la experiencia, y
que se puede también postular una identidad
que se mantenga a lo largo de todo lo que acontece
en el escenario, como si se buscara el desarrollar
conceptos no tangibles pero que se comunicaran directamente
con los sentimientos.
Así es ‘Flamenco Session’, un
concierto que parece esconder en sus adentros la
máxima de que sólo vale la pena vivir
las cosas por las que uno puede morir, ya que todo
en él resulta compartido, una mezcla dulce
y refrescante de ritmo y armonía, ideal para
quienes no gustan del flamenco muy jondo.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(16
de abril de 2009)
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Rituales
en el baile
‘JUEVES
FLAMENCOS’
Espectáculo: Estreno de ‘Mandala’,
por la Compañía de Amador Rojas /
Baile: Amador Rojas / Cante: Encarna Anillo y José
Anillo / Guitarra: Jesús de Rosario / Percusión:
Lucky Losada / Violonchelo: Batio / Lugar y fecha:
Centro Cultural Cajasol. 16 de abril de 2009
(Dos estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Aunque los mandalas son utilizados en la India desde
tiempos remotos, nunca habían sido fuente
de inspiración para el baile flamenco, género
que utiliza unas coordenadas espaciales muy concretas
y que, paradójicamente, también utiliza
un sistema ideográfico que es, por demás,
contenedor de un espacio sagrado, el del rito que
reflexiona ayudado por la música.
Esta última peculiaridad es la que anima
a Amador Rojas, que concilia el baile con la música
a modo de ceremonia para la meditación, donde
cada melodía tiene un significado, lo mismo
que las líneas del dibujo corporal y las
simetrías de las coreografías, con
lo que el montaje relaja las mentes pero no las
estimula, ya que su misticismo permanente y su falta
de rodaje se lo impiden.
Amador se ensimisma desde la presentación,
donde alude a Chivá, diosa hindú que
le permite convocar a iconos de otras culturas y
sorprender ‘Buscando el amor’ en una
farruca de magnífica factura, para luego
dejar que sea José Anillo quien aborde ‘Traigo’,
un tango argentino de difícil encaje.
Encarna Anillo se abre a las alegrías, en
las que Rojas se recrea con el buen gusto que no
buscar remate para el aplauso fácil, en tanto
que el himno de los gitanos, el ‘Gelem, gelem’,
resuena en toda su pureza original en la voz de
la cantaora de La Viña, que lo afronta como
lo haría la rumana Penka Karacheva, poniendo
el cierre a la noche la soleá, ‘En
mí, en la que Rojas se sale de su laberinto
para situarse en su propio centro.
Aún falto de aclimatación, lo atrayente
del montaje es que con Rojas el baile ya no es ruido
y exhibición atlética, sino que el
artista comienza un viaje hacia su esencia, se mira
a sus adentros a fin de que brote su sabiduría
interior, de lo que se deduce tanto la búsqueda
personal hacia el sí mismo cuanto que el
cuerpo es un todo junto a la mente y al espíritu,
partes que no han de tratarse aisladas.
Para ello utiliza dos estrategias opuestas. Una,
la de abordar el baile desde el exterior hacia adentro,
y la otra, desde el centro hacia fuera, con lo que
muestra dos rituales, el que interioriza sus emociones,
profundiza en sí mismo y busca su centro,
la estabilidad, el equilibrio interior en definitiva,
y el que descubre lo que siente, el desahogo más
placentero.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(18
de abril de 2009)
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Poveda
está que se sale
XIX
SEMANA CULTURAL
Concierto: Clausura XIX Semana Cultural. Homenaje
a Curro Malena / Artista invitado: Miguel Poveda
/ Guitarras: Alfredo Lagos y Antonio Malena / Palmas:
Carlos Grilo y Luis Cantarote / Artista sorpresa:
Kiko Peña con Antonio García / Lugar:
La Comarcal, de Paradas. 18 de abril de 2009
(Cuatro estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / Paradas
La Peña Miguel Vargas puede mostrarse ufana
por colocar su semana cultural en la cima de la
actividad peñística. Paradas se siente
orgullosa por abrazar el éxito artístico,
por rendir pleitesía a Curro Malena con la
categoría que su maestría demanda
y por llenar hasta la bandera el local de La Comarcal.
Pero la afición está aún babeando
con el triunfo insultante de Miguel Poveda, dispuesto
a poner firmes a todos aquellos que vienen de vuelta
sin haber llegado.
Extraordinaria la actuación, pues, de Poveda,
que vive días de gloria y que, a más
de rozar la perfección de lo imperfecto,
permitió que su propuesta operara como la
huella de un pensamiento provocador, el de evidenciar
que no tiene quien le iguale, al tiempo de lograr
que su discurso, tan cargado de significados, se
ofreciera al respetable como espacio para un intensa
reflexión flamenca.
Sí, queridos lectores, Poveda arrolló
en Paradas como la noche anterior en Jerez o días
antes en Murcia, porque es auténtico; porque
sabe lo que canta mientras otros cantan lo que saben;
porque somete a su antojo las estructuras clásicas;
porque apabulla con su puesta en escena; porque
domina los tiempos musicales; porque avasalla con
los silencios y porque, en definitiva, es el verdadero
asombro ante lo cotidiano. Y al que le pique que
se arrasque.
Brilló por cantiñas con cierre de
bulerías; sorprendió por malagueñas
con jaberas; dio una visión más actual
a la soleá de Charamusco; asombró
con el taranto del Niño de Barbate; hizo
de la seguiriya, los tangos y el cuplé lo
que le vino en gana, y, para rizar el rizo, hasta
presentó a su “cantaor preferido”,
Kiko Peña, un niño de 13 años
que provocó la apoteosis en un auditorio
que no daba crédito no ya de cómo
se podía cantar tan en maestro con esa edad,
sino cómo tocó la guitarra para secundar
el cante por bulerías de Poveda.
Escribo estas líneas y se me ponen los vellos
como escarpias, porque no es habitual tanta maravilla
en una misma noche. Y todo por mor de Curro Malena,
que agradeció el merecido homenaje de Paradas
poniendo una pica en Flandes por cantiñas,
seguiriyas y bulerías, con lo que dejó
el terreno expedito para el nuevo perfume de Poveda,
ese que muda hasta la fragancia de los cantes.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(20
de abril de 2009)
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Serranito
y Pepa Montes en el homenaje al Perlo de Triana
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Cartel de arte mayor el que el Teatro Central acoge
esta noche para rendir honores al Perlo de Triana,
personaje del mundo flamenco y literario que, a
instancias de la Federación Provincial de
Entidades Flamencas de Sevilla, va a ser correspondido
como su trayectoria merece.
En tal sentido, por el módico precio de 15
euros, los aficionados podrán disfrutar en
el foro de La Cartuja de un cartel que, presentado
por el periodista Rafael Cremades, contará
con dos grandes de este tiempo, Serranito y Pepa
Montes, así como Ricardo Miño, Gualberto,
José de la Tomasa, Paco Taranto, Arcángel,
La Tobala y Argentina.
A los que anteceden se sumarán flamencos
de la talla de Manuel Molina, el pianista Pedro
Ricardo Miño y las guitarras de Pedro Sierra
y Manolo Montes, con lo que se garantiza el disfrute
y la variedad de una noche cuyo objetivo es complacer
al homenajeado, El Perlo de Triana, de ahí
que se haya creado una fila 0 para que los interesados
puedan hacer su ingreso en la cuenta 0030-41-19-6503890302,
abierta en la sucursal que Banesto tiene en la Gran
Plaza.
Ha sido inestimable la colaboración del Teatro
Central, la Diputación de Sevilla y la Agencia
de Flamenco, a fin de ofrecer este homenaje al Perlo
de Triana, ahijado de La Niña de los Peines,
nieto de Encarnación la Perla, gitana a la
que le dolía la cara de guapa, e hijo de
la cantaora en el recuerdo La Perla de Triana.
A nadie podía extrañar, pues, que
Eugenio Carrasco Morales, que así es su nombre,
se apodara artísticamente El Perlo de Triana,
arrabal al que llegó con un año de
edad -nació en Málaga, en la Navidad
de 1925-, y del que se exilió en 1958 al
declararse su casa en ruina, lo que le impulsó
a descubrir su vena poética.
Eugenio fue limpiabotas, lotero ambulante, frutero
y fundidor con Robles, para iniciarse como bailaor
en las compañías de Juanita Reina,
Estrellita Castro, Roberto Font, María Rosa,
Lola Flores o La Marucha, y luego pasarse al cante
en los elencos de Vicente Escudero y María
Márquez, donde destacaba con los boleros
por bulerías.
Debutó en la discografía en 1956 junto
a Niño Ricardo hasta disponer de cuatro discos
en su haber, siendo además escritor y letrista,
con versos hoy universales en los labios de artistas
tan importantes, como El Chocolate, Juan Valderrama,
Enrique Montoya, que le bordó ‘El mundo
en mis mano’, o El Turronero, que lo lanzó
a la popularidad con el ‘Me tocó el
perder’.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(22
de abril de 2009)
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El
ovillo del enredo
JUEVES
FLAMENCOS
Ciclo: Jueves Flamencos / Concierto: ‘Girvanando’,
de José Valencia / Guitarra: Miguel Iglesias
y Juan Requena / Baile: El Torombo / Invitada: Anabel
Valencia / Palmas: Bobote, Manuel Valencia y Juan
Diego / Lugar y fecha: Centro Cultural Cajasol.
23 de abril de 2009
(Dos estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / Sevilla
A qué negarlo: José Valencia me aburrió.
Le conozco desde niño y no hay premio relevante
que tenga este chico por el que el firmante no haya
apostado con firmeza y pudor, pero me resultó
tedioso. Incluso desafié al jurado de la
Bienal de 2006 ante la rivalidad con “el catalán”.
Y miren dónde está Poveda y dónde
el otrora Joselito de Lebrija.
El caso es que no cantó mal Valencia, sino
que no transmitió emoción. Salió
encorsetado y sin ganas de traspasarnos la piel
por mor de una puesta en escena que ni su peor enemigo
la mejora. Y desde la luna de su propio apellido,
con una secuenciación ligada sin respiro
para un jaleo o un aplauso, el chico se enredó
en la red que le colocaron en la retaguardia, de
la que quiso salir con discreción apelando
a la trilla y a la canción por bulería.
Como hay asesores que ahogan más que oxigenan,
a Valencia lo metieron en el laberinto de las tarantas
de Vallejo y Emilia Benito, sucumbió en el
verdial de Juan Breva y la jabera, y destapó
su laconismo melódico en la malagueña
de Chacón y La Peñaranda, con lo que
consiguió lo que hasta los palmeros de babero
saben: ¡pedazo de guitarrista que es Miguel
Iglesias!
Anabel Valencia, por su parte, se presentó
por alegrías pero poniendo el tono más
allá de lo admisible para sus condiciones,
aparte de que salió embutida en un traje
sin posibilidad de movimiento. Menos mal que cuando
le echó mano a la bulería, concretamente
‘A tu vera’, versión de Lola
Flores, salió El Torombo y nos encandiló
a todos marcando distancias con sus quiebros y replantes.
Tocaba el turno al protagonista, José Valencia,
que sabiendo la que le estaba cayendo, templó
las cuerdas de su garganta por tonás para
luego enmarcar a Bastian Bacán por soleá
y acreditar por bulerías por qué su
tío, Manuel de Paula, es un maestro de los
cantes de Lebrija.
Valencia evidenció, por tanto, que es ahí
donde une a sus sabias alforjas la capacidad de
emitir en toda la extensión de su registro
la magia de los llamados cantes fundamentales. Lo
contrario es olvidar que ni el dibujo queda definido
por la línea, ni la pintura por el color.
Uno y otra han de ser asimilados a través
de la emoción, que es lo que le faltó
transmitir en Sevilla… ¡Qué pena,
que tenga materia prima y no sepa hilar fino!
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(25
de abril de 2009)
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Juncal
tiene vida interior
‘DESTEMPLAO’
Ciclo: Jueves Flamencos / Espectáculo: ‘Destemplao’,
de María Juncal / Cante: David de Jacobo
y Manuel Tañé / Guitarras: Carlos
Maldonado y Cristóbal Fernández /
Colaboración: Eduardo Leal / Invitado: Juan
Parrilla / Lugar y fecha: Centro Cultural Cajasol.
7 de mayo de 2009
(Dos estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / Sevilla
María Juncal ha debutado en Sevilla como
quien hace una introspección para determinar
si su presencia en lo jondo va o no por el camino
correcto, según se desprende de ‘Destemplao’,
montaje en el que la canaria, en aras de intentar
superarse a sí misma frente al atrás,
lo que consigue es someterse a una autoconfesión,
la de mirarse hacia adentro.
En ese viaje ha sido determinante la aptitud de
los compañeros de viaje, con lo que no fue
del todo posible reflexionar en plenitud sobre los
propios actos, y menos aún la sensación
de captar estímulos o de tener la percepción
de un movimiento, paseo y/o gesto concreto para
reconocerlo y darle sentido.
Su entrada se anuncia desde la ralentización
de la guitarra por farruca, que languidece mientras
introduce falsetas por granaína, con lo que
Juncal, que salió vestida de hombre y apelando
al detalle tauromáquico, se nos antojó
como la risa de la tristeza, siempre acompañada
pero al final, a la hora de la verdad, siempre sola.
El martinete de Eduardo Leal bajo el cenital resultó
más atlético que verdadero, en tanto
que las bulerías del grupo fueron como avivar
la agonía de la muerte. Y cuando ya creíamos
apagada la luz de la vida interior de la protagonista,
salió de nuevo María para ofrecernos
la vida de la soleá de Ciro y Merche. Toda
de rojo, toda fuego, mientras que el frío
de la muerte del cante recorría su cuerpo.
¿Cómo le iba a importar dejar de vivir
quien al momento estuvo muriendo? Pues eso, que
ahí caló tan profundamente como el
temperamento en los huesos del grupo acompañante,
al que impidió que hasta la sangre se le
congelara.
Mismamente, María se guardó para sí
un rayo de esperanza a fin de continuar iluminando
su vida interior. Y a eso que salió Juan
Parrilla, que aparte de dejar su magisterio rindiendo
homenaje a Huelva, posibilitó que la Juncal
nos sorprendiera por alegrías, y no por el
abuso de la petaca del sonido, sino porque fue como
situarnos ante la cascada de la vida, pero con una
cascada de lágrimas buleaeras que se escurrió
hasta el sudor del zapateado y la jota, que la percibimos
como las hojas suaves que adulan a una piel desnuda
¡Que pena que se sintiera tan sola cuando
el grupo estaba a su lado! En su ausencia se sintió
viva, viva e iluminada.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(9
de mayo de 2009)
_________________________
La
Susi, esa voz de cristal
‘DE
TRIANA’
Concierto: ‘De Triana’ / Cante: Chiquetete,
con Eugenio Iglesias y Fran Cortés, y Doctor
Kelly (palmas). La Susi, con Manuel de la Luz (guitarra);
Bernardo Parrilla (violín), y Bobote, Samara
y Carmen Amador (palmas) / Lugar y fecha: Teatro
Central. 5 de mayo de 2009
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / SEVILLA
Chiquetete y La Susi cuentan con un gusto expresivo
y una dicción que embriaga a quienes gustan
del cante fetén. Dan a los cantes la sensualidad
y elegancia más apropiada para el ambiente
en que se desarrollan. También son apasionantes
porque en sus gargantas se mantiene vigente el encanto
de los estilos, cargan la suerte de pasión
y tienen un ligado en el desarrollo melódico
tan inadvertido como el del maestro Chocolate en
el recuerdo.
Por orden de antigüedad, Chiquetete buscó
el fraseo perfecto por tonás, gratamente
contenidas, para luego hacer que el sentimiento
puro cristalizara en las soleares trianeras, mas
sus versos no pudieron tejer pupilas para darle
luz a los tientos-tangos, fandangos y bulerías
por mor del sonido, tan impropio de un teatro público
que se cargó la actuación de tan buen
cantaor.
La Susi, por su parte, buscó con su voz de
ángel el pecho tierno de las tonás
y cantó con palabras de cristal de bohemia
la seguiriya de Tomás Pavón con la
toná-liviana, lo que explica que penetrara
en el público sabedor, en ese sector al que
no se le escapa por qué de los labios de
la alicantina bajaron ríos de hondura hacia
el secreto vidrioso del fruto de las malagueñas
de Manuel Torre y Chacón para que la rondeña
floreciera madura.
Magnificó, igualmente, la armonía
de los tangos y sorprendió a todos con las
soleares de Fernanda de Utrera y con una vidalita
estremecedora, para luego decaer en la bulería.
Con todo, La Susi goza de una voz con un timbre
tan puro y un eco tan gitano, tan limpio y transparente,
que parece que vaya a rompérsele en el momento
más inoportuno. Y nada más lejos de
la realidad, porque su técnica es excelente,
tiene una pasmosa facilidad para jugar con el falsete
y una enorme destreza para alcanzar la intensidad
que demandan los cabales.
Pero si La Susi proyectó ternura y sabor
a canela y clavo a la soleá, por seguiriyas
supo a matita de alhucema quemada, ya que en ella
dejó un río de nostalgia en los ojos
de almendra de los asistentes, en tanto que la vidalita
la sentimos como una nube que lloraba encima de
nosotros, con unos quiebros de nostalgia que quedaron
lejos de los ojos pero cerca del corazón.
En definitiva, una voz que, como dijo Federico García
Lorca, deja cristales en la herida.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(7
de mayo de 2009)
_____________________________
Un
congreso estudia el legado artístico de Manolo
Caracol
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / SEVILLA
‘Manolo Caracol, un cantaor de leyenda’,
es el lema del congreso que Sevilla acogerá
en esta semana en torno al centenario del nacimiento
del genial artista sevillano, con lo que la Agencia
Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, que es
de quien parte la iniciativa, se adelanta a una
efemérides que se producirá el próximo
7 de julio.
Este congreso queda bajo la dirección artística
de Rafael Infantes, otrora rector de la Universidad
de Sevilla, y si bien en la mañana de hoy
por fin el Ayuntamiento procederá a devolver
a la Alameda el monumento erigido a Manolo Caracol,
se celebrará en el recinto universitario
del Pabellón de México, sito en la
Avenida de la Palmera, del 6 al 8 de mayo.
A tal fin, la conferencia inaugural estará
a cargo del poeta y escritor jerezano Manuel Ríos
Ruiz, que abordará ‘Manolo Caracol,
todo el cante’, ponencia que algunos estudiosos
consideran hartamente presuntuosa y que otros, en
cambio, entienden desde la metáfora poética,
lo que unido a las ausencias notables, han hecho
que las voces disidentes cuestionen de antemano
la validez de la cita.
La jornada matinal del miércoles proseguirá
con ‘El centenario milenario’, ponencia
propicia para la hinchazón lírica
de Félix Grande, en tanto que la tarde principiará
con una mesa redonda que, coordinada por Manuel
Curao, cuenta con la presencia de Manuel Morao,
Sebastián Santos Calero, Ana María
Bueno, Manuela Carrasco y Manuel Loreto.
La sesión del miércoles se completa
con la conferencia de Rafael Utrera Macías,
‘Presencia y actuación de Manolo Caracol
en el cine español’, así como
la proyección de la película ‘Embrujo’,
y un recital de cante en la Peña Torres Macarena
a cargo de Antonio Reyes con la guitarra de Manolo
Herrera.
La sesión del jueves, día 7, arranca
con la palabra de José María Velásquez
Gaztelu, que hablará de una ‘Fiesta
en Casaquemada’, para luego presentarse el
CD-libro conmemorativo del centenario de Manolo
Caracol, y la conferencia ‘Caracol y su mundo’,
a cargo de Catalina León Benítez.
La tarde, por su parte, acogerá para la proyección
de la película ‘La niña de la
Venta’, y el recital de Manuel Cuevas en la
Tertulia Calixto Sánchez.
Lo más interesante del congreso se reserva
para la clausura del viernes, día 8, en que
será José Blas Vega el que aporte
un estudio técnico a través de la
conferencia ‘Manolo Caracol. Primera época:
1929-1943’, en tanto que Antonio Murciano
pondrá el matiz poético a la conferencia
‘Caracol, genio y figura’.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(5
de mayo de 2009)
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PEPA
DE UTRERA
La
Pepa, la última de la fiesta
MANUEL
MARTÍN MARTÍN
Los cantes festeros de la baja Andalucía
quedan huérfanos de uno de sus referentes
más determinantes. Ha muerto a los 83 años
de edad Pepa de Utrera, la cantaora que mandó
en el orden natural de un mundo donde el espacio
y el tiempo eran invariables.
Josefa Loreto Peña, nieta por línea
materna de Pinini, hija del bailaor jerezano José
Loreto Reyes, alias El Feongo, y de María
Peña Vargas, forjadora de cantes estremecedores,
además de hermana de El Charrúa y
de Juana la Feonga, una bailaora de las que ya no
existen, y prima hermana de Fernanda y Bernarda
de Utrera, se ha ido con su apostura seductora y
la elegancia de su ritmo cuando ni tan siquiera
tuvo tiempo de celebrar su cumpleaños como
a ella le gustaba, entre amigos, con mucho ángel
y cante y baile hasta que el cuerpo aguante.
Pepa de Utrera, conocida entre los amigos por La
Pepa, nos dijo adiós el pasado domingo desde
la Residencia Geriátrica de Utrera, en la
que se encontraba ingresada por un maldito Alzheimer,
después de haber pasado por sus homónimas
de Alcalá de Guadaíra y Écija,
donde la visitábamos desde su ingreso en
septiembre de 2003.
En el caleidoscopio de su vida aparece el número
19 de la utrerana calle Nueva, donde vino al mundo
para consuelo de la afición, ya que asumió
en las fiestas familiares toda la carga de cante
y baile tan abiertos que luego subyugarían
a la afición.
A partir de ahí debutó en El Guajiro
(1951), de Sevilla, y trabajó igualmente
en la Venta de Antequera, a más de figurar
en el espectáculo ‘Salero de España’
(1953), de doña Concha Piquer, hasta que
en 1959 compartió con La Perla de Cádiz
un segundo premio por bulerías y tangos en
el II Concurso Nacional de Córdoba, galardón
que le impulsó a trabajar en los tablaos
madrileños, evidenciando desde entonces que
en su arte no podía entrar la luz del analista
porque su fin último era alegrar la vida
a la gente.
Se erigió, por tanto, en abanderada del flamenco
utrerano, protagonizó las fiestas más
entrañables y fue esclavizó los tiempos
del compás en los festivales y peñas
flamencas, de ahí que mereciera el Mostachón
de Plata (1987), que ese mismo año le rindiera
honores la Peña Flamenca Curro de Utrera
en su célebre III Festival del Mostachón,
que la Peña Alegría 76 le ofreciera
un homenaje grandioso el año 2001 o que el
Ayuntamiento le aprobara el 28 de octubre de 2006
una calle de nueva creación, Pasaje de Pepa
de Utrera, aparte de que dos meses después
le descubriera un mosaico en la fachada donde estuvo
su casa natal.
Figuró en series de TVE como ‘Flamenco
(1964), ‘Rito y geografía del Cante’
(1971), ‘Caminos flamencos’ (1988) y
‘El Ángel’ (1992), y su voz quedó
registrada en el LP ‘Pepa de Utrera’
(1990), al par de compartir otros discos como ‘Potaje
Gitano de Utrera’ (1968), ‘Flamenco
en Torres Bermejas’ (1968), ‘Juerga
flamenca’ (1970), ‘9 estilos de flamenco’
(1968), ‘XV Potaje Gitano de Utrera’
(1971), el retablo 5 de la ‘Antología
del Cante Flamenco’ (1978), ‘Utrera
canta’ (1982), ‘Maestros del flamenco.
Rumba flamenca’ (1988), ‘La bulería.
Una gran fiesta’ (1988), ‘Rumba flamenca.
Garbo y enjundia’ (1988) y ‘Utrera en
directo‘ (1998).
Empero, a partir de la caída que sufrió
en el domicilio familiar allá por enero de
1998 en la que se partió la cadera, a Pepa
le crecieron los problemas, por lo que nos acostumbramos
a admirarla desde el recuerdo: Su fin cantaor fue
la belleza. Como mujer apasionada, no utilizaba
las pasiones en sí mismas, sino como estímulos
imaginativos. Empezaba por interesar a la comprensión
buleaera del aficionado y terminaba apoderándose
de ellos.
Así fue hasta las seis de la tarde del domingo
3 de mayo, en que la bulería, tangos, cantiñas,
fandangos y rumbas, sobre todo, se resentían
con el adiós de quien fue el poder de la
razón del ritmo, Pepa de Utrera, poder sólo
limitado por la razón divina del Cristo de
los Gitanos.
Ayer tarde, tras el funeral celebrado en la Parroquia
de Santiago el Mayor, Utrera descorrió de
nuevo el velo de lo cotidiano, en tanto que los
pinceles de la imaginación pintaban sobre
la cúpula de Consolación el eco, el
replante y el son de quien trascendió a su
propia realidad social.
Josefa
Loreto Peña, ‘Pepa de Utrera’,
nació en Utrera el 1 de mayo de 1926 y falleció
en su localidad natal el 3 de mayo de 2009
Jublicado
en el Diario "El Mundo"
(5
de mayo de 2009)
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La
austeridad de El Mistela
‘XIII
GURUMELÁ FLAMENCA’
Festival: XIII Gurumelá Flamenca / Cante:
Palodulce, con Cecilia y Rocío González
(voces); Carmelo Picón (guitarra), y Gonzalo
Castellanos e Inés Romero (palmas) / Baile:
El Mistela, con Enrique Soto (cante); Salvador Gutiérrez
(guitarra); Fina (palmas), y Mario Carmona y Sergio
Toledo (percusión) / Lugar y fecha: Teatro
Municipal de Valverde del Camino. 30 de abril de
2009
(Dos estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / VALVERDE DEL CAMINO
La crisis ha llegado a los festivales flamencos.
Desde hace años, el pistoletazo de salida
lo da la Gurumelá de Valverde desde la primavera
de sus buenas intenciones, pero cuando los problemas
económicos acucian, no es de recibo hacer
gastos inútiles llenando aún más
las arcas de los divos, de los de siempre, de aquellos
que se llaman artistas y que no dejan de ser funcionarios
subvencionados.
El público potencial de lo jondo, por su
parte, bastante hace con lamentarse y buscar entre
los pliegues de las conciencias malditas el motivo
de la queja, con lo que la austeridad no sólo
ha presidido este entrañable festival del
Andévalo onubense, sino que ha congelado
el ambiente festivo de años atrás.
Empero, la propuesta no estaba exenta de imaginación.
Se incardinaba en el certamen la presentación
de ‘Andevaleando’, la obra discográfica
de José Pérez Sánchez, de Calañas,
que fue presentada por Francisco Cuaresma, al par
que se conmemoraba el centenario del nacimiento
de Manolo Caracol y Antonio Mairena apostando por
jóvenes como Palodulce, el grupo emergente
de Moguer.
En este punto, a las hermanas Cecilia y Rocío,
magníficamente secundadas por Carmelo Picón,
les vino grande la noche, aparecieron como desubicadas,
lo que no les resta méritos a su entrega
y ganas de agradar por alegrías, fandangos
personales, tientos-tangos y bulerías.
El dilema artístico era, por tanto, abrumador.
Para colmo, la farruca de El Mistela resultó
monótona, carente de vivacidad y más
próxima al lucimiento de la guitarra, en
contraste con el taranto de Enrique Soto, que fue
el primero en anunciar medidas contra la crisis:
dejar la farsa en el camerino y dar los veinte reales
del duro en el escenario.
Pero la receta ideal llegaría con El Mistela,
que puso de manifiesto que en tiempos de propaganda
y despilfarro, el que tiene el duro es el que lo
cambia. Y así lo hizo por soleá, regenerando
los pasos y haciendo una constante invitación
metafórica a la verdad del arte. Ahí,
en el fuego de lo auténtico, donde sopla
el viento a favor de cabales como Antonio Moreno,
es donde los festivales tienen su tabla de salvación.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(2
de mayo de 2009)
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Jaén
dedica su XXIV Semana de Estudios Flamencos a Diego
Clavel
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / JAÉN
El mes de mayo en la capital del Santo Reino está
protagonizado por la Semana de Estudios Flamencos,
que, al tiempo de alcanzar la vigésimo cuarta
edición, está dedicadas a Diego Clavel
(La Puebla de Cazalla, 1946), que recibe este reconocimiento
cuando ya viene de vuelta de estar en plena madurez,
cuando su sabiduría es mayor que nunca, como
bien avalan sus veinte trabajos discográficos.
Esta semana está organizada por la acreditada
Peña Flamenca de Jaén y arrancará
mañana noche, a las 21,30 horas, con la ponencia
‘La devoción insatisfecha de Diego
Clavel’, a quien seguirá un recital
de Raúl Montesinos con la guitarra de Antonio
Carrión.
La sesión del martes, día 5, se reserva
para Gerardo Fuentes, que abordará ‘El
mundo de la seguiriya’, para el que cuenta
con la ilustración del nuevo valor del territorio
roteño, Manuela Cordero, y la guitarra de
Manuel Herrera.
Tras el descanso habitual del miércoles,
la noche del jueves será el periodista Juan
Antonio Ibáñez quien se adentre en
el ‘Contenido social en el verso flamenco’,
encomiable tarea que encontrará su justa
correspondencia en el recital de José Gersol
con la guitarra de Antonio Rueda.
Para el viernes, día 8, se anuncia el homenaje
al maestro Diego Clavel, quien agradecerá
a los jienenses este reconocimiento con un recital
apoyado en el instrumentista Ramón del Paso,
con lo que se garantiza una jornada pletórica
de emociones y duendes.
La clausura, por último, llegará el
sábado, día 9, con la ya tradicional
misa flamenca en la Iglesia de San Bartolomé,
que, bajo la dirección de Rosario López,
será cantada por el artista local Eduardo
Martínez Redondo, alias Niño Jorge,
con la guitarra de José Rojo, dándose
así paso a la ulterior cena del XXXVIII aniversario
de la fundación de la Peña Flamenca
de Jaén, que contará, además,
con la actuación del bailaor iliturgitano
Antonio González.
Desde estas consideraciones, el flamenco adquiere
un especial relieve en Jaén rindiendo honores
a Diego Clavel, el único cantaor de la historia
con seis antologías en su haber , tal que
‘31 malagueñas’ (1992); su ulterior
‘La malagueña a través de los
tiempos’ (2001), con 47 malagueñas,
todo un hito en la historia, además de ‘Por
los rincones de Huelva’ (2004), ‘Por
soleá’ (2006), ‘Por Levante’
(2007), y la más reciente ‘Por seguiriyas’
(2008), antologías con letras de cuño
propio que albergan los palos más sugeridores
de la baraja flamenca.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(3
de mayo de 2009)
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El
camino del futuro
‘JUEVES
FLAMENCOS’
Ciclo: Clausura de los Jueves Flamencos / Concierto:
Estreno de ‘Sin muros ni cadenas’, de
Dorantes / Contrabajo: José López
/ Bandoneón: Marcelo Merchante / Guitarra:
Ricardo Moreno / Violín: Faiçal /
Palmas: Tete Peña y Los Melli / Voz: Pedro
Peña y Arcángel / Lugar y fecha: Centro
Cultural Cajasol. 21 de mayo de 2009
(Dos estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / Sevilla
Aunque en los prolegómenos se confirmó
que el darwinismo existe y que la vida del detritus
cantaor es la cloaca, lo que interesaba al arte
era el estreno de ‘Sin muros ni cadenas’,
la nueva obra discográfica de un Dorantes
que pretendía avivar nuevas emociones.
La propuesta se incardinaba en la clausura de los
Jueves Flamencos, pero Dorantes, en aras de evolucionar
y aportar rarezas, pone las miras tan lejos que
hasta se olvida de dónde viene. Más
claro aún, que no todo lo que tocó
fue flamenco, pues con sus elaborados esquemas armónicos
y giros o cambios de ritmos bastante inesperados,
nos condujo a otro tipo de música, ahora
con cadencias más argentinas que andaluza,
por lo que hasta resultaría imposible de
adoquinar bajo un solo concepto.
En el anticipo de ‘Sin muros ni cadenas’,
Dorantes presenta el todo como una realidad diferenciada
y distinta del flamenco de siempre, de ahí
que se anuncie con desarrollos indefinibles para
la rondeña clásica o que, midiendo
ritmos y consonando rimas musicales, busque por
bulerías la justificación de imposibles
metáforas, en contraposición a la
seguiriya, en la que aquí sí mezcla
conceptos muy sólidos.
Su calidad instrumental es, a fuer de sincero, magnífica
y su virtuosismo prodigioso, al par de que persiste
en remarcar la reutilización de la idea expuesta
en el movimiento final de la composición,
pero el personal demandaba flamenco y éste
llegó con el romance del patriarca, Pedro
Peña, cuya voz sonó como los silencios
de Dios pese a ocupar la misma silla que quien se
muestra hostil a los gitanos.
El compás alterno del piano se abrazaría
más tarde al violín y al bandoneón,
hasta llegar al cierre, en que las amaneradas cantiñas
de Arcángel, de relleno en el grupo, no encajaron
en las bulerías del piano por su vaciedad
y ausencia de hondura.
A Dorantes, con todo, le falta cada vez más
flamenquería. Como instrumentista no tiene
rival, pero se equivoca al ver el camino futuro
a través de la ventana de las variaciones
rítmicas incorpóreas. Si quiere conquistar
el mundo, que lo haga con sus armas, el flamenco,
que, aparte de corredores secretos y puentes levadizos,
tiene puertas hacia todos los horizontes del entendimiento.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(24
de mayo de 2009)
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Por las cuerdas al cielo de lo jondo
MANUEL
MARTÍN MARTÍN
El guitarrista Parrilla de Jerez murió la
noche del pasado sábado en su localidad natal,
tras una larga enfermedad que lo había imposibilitado
desde aquel 12 de noviembre de 2004 en que, aquejado
de una patología vascular, ingresara en el
hospital jerezano del Servicio Andaluz de Salud.
Dice así adiós uno de los músicos
flamencos con más olvidos a sus espaldas
y probablemente el compositor que más falsetas
ha creado en el complejo mundo de la bulería,
un artista que quedó encarcelado en el sanatorio
Beato Juan Grande, antaño conocido como de
Santa Rosalía, y que a las seis de la tarde
de ayer domingo, poco antes de ser incinerado en
el Tanatorio de Jerez, se despidió del Cristo
de La Expiración en la Ermita de San Telmo.
Manuel Fernández Molina, conocido por Parrilla
de Jerez, nació el 21 de noviembre de 1945
y fue hijo de Tío Parrilla, de quien heredó
el apodo, y de la algecireña Bernardita Molina
Vega, sobrina por línea materna de Manuel
Torre y cantaora no profesional que dio a conocer
a su marido la bulería de ‘Policarpo
se desespera’.
Discípulo de Rafael del Águila y legatario,
por tanto, de la escuela de Javier Molina, hizo
su debut en la Feria de Abril de Sevilla a los 13
años de edad, pasando más tarde a
trabajar en los tablaos de Cádiz, Ibiza y
Madrid, hasta dar en 1965 su primer concierto en
solitario en la Academia San Dionisio de Jerez.
Su carrera como acompañante guitarrístico
dejó entrever el más puro estilo jerezano,
bien secundando las voces de La Paquera o la de
su compadre Curro Malena, además de Agujetas,
José Menese, Enrique Morente, Pansequito,
Manuel de Paula, Tío Borrico, Manuel Moneo,
Juanata, Diego Rubichi, Ana Peña o La Macanita,
o incluso dando realce al baile de su hermana Ana
Parrilla, cualidades a las que se han de sumar su
faceta de bailaor, en la que confiaba su intimidad
espontáneamente, siguiendo la escuela paterna
y regalándonos la indiscutible calidad que
brota del más auténtico personalismo.
Desde el apartado compositor, Parrilla propendía
a una línea compositiva con gran abundancia
de ideas e interesante colorido, como bien puede
comprobarse en sus dos discos en solitario, ‘Jondura’
(1996) y ‘Nostalgia’ (1999), o en su
concierto de 1976 para piano y guitarra, ‘Retablo
flamenco’, aparte de en la adaptación
de la Misa del Gallo Jerezana o en la marcha procesional
dedicada a la Virgen de la Piedad.
Destacó, igualmente, en el apartado pedagógica
con su ponencia en el XII Congreso de Flamenco (Cáceres,
1984), así como en la Escuela de Guitarra
Flamenca que desde 1993 regentó con su hermano
Juan, además de su ‘Breve paseo a través
del arte flamenco’, su primera conferencia
en Jerez en abril de 1994, o el impagable trabajo
de divulgación que llevó a cabo con
la colección ‘Así canta nuestra
tierra en Navidad’.
Creador de melodías indescriptibles para
el acervo jerezano junto a La Paquera y otras figuras
locales, Parrilla de Jerez estaba en posesión
de un accésit en el V Concurso de Córdoba
(1968), del Premio Nacional de Guitarra de la Cátedra
de Flamencología (Jerez, 1973) y del trofeo
Cabal de Plata (RNE, 1989).
De él sentenció el actor y periodista
Pepe Marín que "su guitarra es tan sabia
que bucea en la historia, antes de nadar a cuerda
partida en busca de un hipotético éxito
multitudinario". Y en la IX Bienal de Sevilla
de 1996 se escribió que “su guitarra
suena con un toque sabio en falsetas como verdadera
novia del cante, maestro y conservador de los sones
antiguos, la sencilla grandeza de su conocimiento
convierte a la guitarra en un arcón celestial”.
En efecto. Hasta el cielo azul de lo jondo, donde
habita la pasión de los sueños de
la guitarra y en el que reinan los destellos de
Javier Molina, Antonio Sol, Rafael el Águila,
Crévola, Currito de la Jeroma, Perico del
Lunar, Sebastián Núñez y Juan
Morao, ha llegado una estrella. A partir de ahora
serán sus falsetas, alzapúas, rasgueos
y arpegiados, los que iluminarán la vida
nueva del instrumento según el soniquete
de Jerez.
Manuel
Fernández Molina, ‘Parrilla de Jerez’,
nació el 21 de noviembre de 1945 y murió
el 6 de junio de 2009.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(8
de junio de 2009)
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Poveda estrena las
‘Coplas del querer’ en el Lope de Vega
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / SEVILLA
Miguel Poveda, el cantaor que hoy polariza la atención
de todos los flamencos sin distinción, vuelve
por sus fueros regresando a sus raíces, la
copla, a la que pretende devolver buena parte de
la felicidad dada pero con aires nuevos, con todos
aquellos ingredientes que el género venía
demandando hace años.
‘Coplas del querer’, que así
se llama el estreno, es la consumación de
una demanda interior que tímidamente Poveda
fue lanzando a cuentagotas, tal y como se constata
en la zambra de su disco ‘Suena flamenco’
(1999), o en el popurrí ‘La radio de
mi madre’ que incluyó en el disco ‘Tierra
de calma’ (2006), además de en el espectáculo
‘Romance de valentía’ (2005)
junto a Martirio, o la impronta que, de la mano
de Amargós, dio en Peralada a ‘Te lo
juro yo’ (2007), que versionaron tanto Miguel
de Molina como Melchor de Marchena.
Este concierto, que se anuncia con el mismo título
que el doble CD que Poveda sacó al mercado
el pasado día 2, tendrá lugar esta
noche y mañana en el Teatro Lope de Vega,
y las coplas elegidas conforman el testimonio sonoro
de las vivencias tempranas del artista, a excepción
de ‘A ciegas’, la zambra de Concha Piquer
que, arreglada por Alberto Iglesias, es el tema
principal de la película ‘Los abrazos
rotos’ (2009), de Pedro Almodóvar.
En tal sentido, Poveda recuerda que “no sé
si lo primero que oí de pequeño fue
una copla, el caso es que esta música ya
estaba instalada en mi cada cuando llegué
al mundo, la oía a través de la radio
de mi madre. Fue esta música la que me llevó
al flamenco, aunque pienso que siempre han ido de
la mano a través de los cuplés que
cantaban La Niña de los Peines, Fernanda
y Bernarda o Manolo Caracol”.
Son en total 18 coplas de siempre pero adaptadas
a los arreglos actuales de Joan Albert Amargós,
por lo que, a más de rendir honores a autores
como Quintero, Valverde, León o Quiroga,
rescatará de la memoria los ecos de Concha
Piquer a Isabel Pantoja, pasando por Juanita Reina,
Miguel de Molina y Marifé de Triana, a más
de poner notas de colores a la copla de flamenco
como Manolo Caracol, Camarón, Bambino o Rafael
Farina.
A tal fin, Miguel Poveda saldrá esta noche
secundado por el piano de Joan Albert Amargós,
la guitarra de Chicuelo, el violín de Olvido
Lanza, el contrabajo de Horacio Fumero, la trompeta
de Julián Sánchez, la batería
de Antonio Coronel, las percusiones de Paquito González
y las palmas de Luis Cantarote y Carlos Grilo.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(9
de junio de 2009)
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Al
alma con otros ojos
‘COPLAS
DEL QUERER’
Concierto: Estreno de ‘Coplas del querer’,
de Miguel Poveda / Piano: Joan Albert Amargós
/ Guitarra: Chicuelo / Violín: Olvido Lanza
/ Contrabajo: Horacio Fumero / Trompeta: Julián
Sánchez / Batería: Antonio Coronel
/ Percusión: Paquito González / Palmas:
Luis Cantarote y Carlos Grilo / Directora de escena:
Pepa Gamboa / Lugar y fecha: Teatro Lope de Vega.
Días 9 y 10 de junio de 2009
(Cuatro estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / SEVILLA
Poveda puso el cartel de no hay billetes y Sevilla
lo despidió emocionada. El por qué
de su triunfo ya nos lo dijo el maestro Quiroga,
que, cuando le preguntamos en qué fallaban
los noveles de la copla, sentenció: “en
el gusto, tienen voz pero no tienen estilo”.
En efecto. Poveda tiene alma cantando y a lo que
toca le quita la pátina del pasado hasta
hacerlo atemporal, como hizo con ‘La bien
pagá’ y ‘A ciegas’, que
cantaba Concha Piquer, o en el modo con que, sin
quitarles la medida, manejó desde la distancia
histórica obras maestras de Miguel de Molina,
tal que ‘Ojos verdes’ o ‘Me da
miedo de la luna’.
Además sabe que la copla ocupa un espacio
poético y que, aparte de una fuente de simbolismos,
es un elemento cultural de una colectividad que
se asocia a una época pretérita, de
ahí que la haya arrancado de las garras que
la encorsetan pero sin descuidar en su rastreo el
significado literario e incluso estético.
Fue por eso que quitó los cojines que incomodan
a coplas de Marifé de Triana (‘Mis
tres puñales’), Imperio Argentina (‘Rocío’)
y Juanita Reina (‘Ni un padre nuestro’
y ‘En el último minuto’), con
las que se sentó para clavarle los ojos del
cariño. O que forjara un puente de ternura
entre la rumba de Camarón (‘Sere...
serenito’) y ‘Los tientos del cariño’,
de Rocío Jurado, disolviendo así la
línea del ayer y el mañana.
Pero si la copla se cantaba con el corazón
en la cabeza, ahora es ésta la que pone el
corazón de la letra a merced de la música,
y lo mismo bombea pasiones que desencuentros cuando
evoca a Caracol (‘Compañera y soberana’),
Bambino (‘Vamos a dejarlo así’)
o Farina (‘Vente tú conmigo’,
‘¡Ay, mi hermanita!’, ‘Como
las piedras’ y ‘La senda del viento’).
La tonadilla se depositaba a los pies de los poetas,
aquellos que navegaron sordomudos en la bruma de
la noche pero que en Sevilla se han reivindicado
en la mar de Poveda, que hasta puso rumbo al rescate
de las ‘Coplas del querer’, de aquellas
que reposan ancladas en el aire y que habitan en
su memoria, como ‘Dime que me quieres’,
de Concha Piquer; ‘Y sin embargo te quiero’,
de Juana Reina, y ‘Vino Amargo’, de
Farina.
¡Qué maravilla!. Sin quitarle misterio
a su piel poliédrica, sólo desnudando
el alma de sus versos, Poveda evidenció que
la copla no tiene límites ni bordes, aunque
sí muchas aristas. La tenía guardada
en un rincón de su niñez y ya no deseaba
soñar con ella, sino descifrar su mirada.
Ahí, con el vuelo propio de su garganta,
concluyeron los vientos que ardieron en su infancia.
Y si la voz se enreda en los ángeles de la
copla, es porque la melodía borró
la tristeza.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(11
de junio de 2009)
_________________________
Viaje
de ida y vuelta
Ciclo:
Danza / Espectáculo: ‘SMS’, por
el Ballet Nacional de España / Montajes:
‘Caprichos’, de Fernando Romero y música
de Cañizares y Amador; ‘Dualia’,
de Rojas y Rodríguez, y música de
José Nieto, y ‘Cambalache’, de
Canales, y música de Livio Gianola, Canales
y Diego Losada / Bailarines principales: Miguel
Ángel Corbacho, Elena Algado, Tamara López
y Jesús Carmona / Dirección: José
Antonio / Lugar y Fecha: Teatro de la Maestranza.
16 y 17 de junio de 2009
(Cuatro estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / SEVILLA
La dirección de José Antonio se nota,
qué duda cabe, en el Ballet Nacional de España,
pues, a lo ya conseguido desde 2004 hay que sumar
esta propuesta cuyo título no sólo
justifica el amor que siente por Sevilla y Madrid,
sino que dice mucho a favor de quien apuesta por
coreógrafos invitados, de la hermosura del
vestuario y de quien, en definitiva, prefiere el
valor de los jóvenes talentos a la monomanía
de una compañía de autor.
En este caso planteaba un viaje de ida y vuelta,
otro modo de ver las competencias de maestros como
Fernando Romero, que con ‘Caprichos’
recela de la llama del arte. El ecijano es una de
las cabezas mejor amuebladas de este tiempo y tiene
una fragua en sus entrañas que transforma
cuanto le viene en gana -farruca, milonga o rondeña-,
de ahí que su modo de concebir la coreografía
es su verdad, su manera de ser, tan compleja; de
sentir, tan rococó, y de soñar tantas
y tantas cosas tan bien elaboradas.
El resto de este montaje lo ponen Cañizares
y Amador, dos artistas para que Romero nos muestre
los caprichos de sus fantasías. Y es que
su modo de diseñar la coreografía
es una excelente herramienta para el bien decir
de la música y un magnífico soporte
para utilizar el baile al límite.
Con ‘Dualia’ nos interesamos por el
portento de Rojas y Rodríguez pero disfrutamos
con los refinamientos planteados por la coreografía,
con sus sentidos aguzados y vibrantes del clásico
español, y hasta con su espíritu dolorosamente
sutil de la escuela estilizada.
Es esta coexistencia de tendencias diversas la que
da un plus de calidad superior a Rojas y Rodríguez,
hecho que se confirmó con ‘Cambalache’
la más convencional de la terna pero muy
flamenca, en la que Canales se apoya en la farruca,
tangos, seguiriyas y bamberas hasta buscar el momento
cuando todo se congela y es la mirada de un espectador
invisible la que hace ver al respetable cómo
se transmutan los pasos y recursos del baile unos
a otros. En definitiva, la historia del flamenco,
un viaje de ida y vuelta lleno de colores e imágenes
de distintas procedencias y elegantemente esculpidas.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(18
de junio de 2009)
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Poveda
y Kiko, el néctar del placer
FESTIVAL
DE FLAMENCO
Espectáculo: V Festival de Flamenco de Sevilla
/ Recital: Miguel Poveda, con Chicuelo (guitarra)
y Luis Cantarote y Carlos Grilo (palmas) / Concierto:
‘Al aire de Morón’, con Paco
del Gastor (guitarra), Miguel Funi (cante) y Merche
de Morón (baile) / Artista sorpresa: Kiko
Peña / Lugar y fecha: Paseo del Ombú
del Monasterio de la Cartuja. 25 de junio de 2009
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / SEVILLA
La noche se abrió ‘Al aire de Morón’,
con lo que gozamos de la creatividad de Paco del
Gastor, maestro que, junto a sus nietos, Gastor
de Paco y Antonio del Gastor, nos llenó el
corazón de duendes al tiempo que evidenciaba
por qué la semilla es el rumor dentro del
fruto.
Dentro del mismo, los atributos de un Miguel Funi
que, aparte de soltar un exabrupto contra Poveda,
permitió que Juan del Gastor nos emocionara
por bulerías, en contraste con Merche de
Morón, cuyo baile por soleá quedó
en una invitación metafórica.
Y a esto que llegó Miguel Poveda, el esperado
que puso el recinto hasta la bandera de público
y el mandón de este tiempo que, pese al perjuicio
de su propio técnico de sonido, evidenció
en las cantiñas por qué para el viaje
de sus propuestas solamente lleva un zurrón
con brasas para alimentar en cada suspiro su propio
corazón.
En consecuencia, Poveda enarboló como única
luminaria posible la antorcha del cante verdad,
encendida obviamente por la precisión sonora
de un grupo de lujo, de que ahí clarificara
los entresijos de la malagueña resuelta con
verdial, abordara la soleá de manera irreprochable,
echara el corazón por la boca en la seguiriya
-sencillamente magistral-, o impulsara a las bulerías
con una encomiable estética imaginativa.
Pero se guardó una sorpresa, la invitación
a Kiko Peña, un niño de 13 años
al que mandó traer desde su lugar de vacaciones,
Chipiona, y que excitó el delirio en Sevilla.
Kiko, junto a Antonio García, fue como el
amor sin prisa, pues si sus cantiñas resultaron
pasionales, sus bulerías simbolizaron el
deseo cumplido de hacer del cante grande una meta
por alcanzar.
El niño también acompañó
con la guitarra a su protector, confirmando así
el haber acariciado al respetable con la suavidad
exquisita del mejor duende. Suave en el perfume
de la piel de Jerez. Suave con las caricias a Los
Puertos. Suave como la brisa de primavera en Utrera
y Lebrija. Y tan suave como el goce que acarrean
los aires de Triana. En definitiva, Miguel Poveda
y Kiko Peña, el presente y el futuro, fueron
como el néctar del placer, un milagro que
aún le chorrea a Sevilla por todos sus costados.
Tan memorable momento lo enmarcó el objetivo
de Beni de Paradas, que ratificó por qué
el festival sevillano, gracias a Poveda y Kiko,
fue como un diagrama en el que se conciliaron aquellos
esquemas del presente que hoy recibimos como un
ritual mágico, y también esos símbolos
del mañana en los que las formas han de sugerir
la más cabal idea de perfección.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(27
de junio de 2009)
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Jaén
dedica su XXIV Semana de Estudios Flamencos a Diego
Clavel
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / JAÉN
El mes de mayo en la capital del Santo Reino está
protagonizado por la Semana de Estudios Flamencos,
que, al tiempo de alcanzar la vigésimo cuarta
edición, está dedicadas a Diego Clavel
(La Puebla de Cazalla, 1946), que recibe este reconocimiento
cuando ya viene de vuelta de estar en plena madurez,
cuando su sabiduría es mayor que nunca, como
bien avalan sus veinte trabajos discográficos.
Esta semana está organizada por la acreditada
Peña Flamenca de Jaén y arrancará
mañana noche, a las 21,30 horas, con la ponencia
‘La devoción insatisfecha de Diego
Clavel’, a quien seguirá un recital
de Raúl Montesinos con la guitarra de Antonio
Carrión.
La sesión del martes, día 5, se reserva
para Gerardo Fuentes, que abordará ‘El
mundo de la seguiriya’, para el que cuenta
con la ilustración del nuevo valor del territorio
roteño, Manuela Cordero, y la guitarra de
Manuel Herrera.
Tras el descanso habitual del miércoles,
la noche del jueves será el periodista Juan
Antonio Ibáñez quien se adentre en
el ‘Contenido social en el verso flamenco’,
encomiable tarea que encontrará su justa
correspondencia en el recital de José Gersol
con la guitarra de Antonio Rueda.
Para el viernes, día 8, se anuncia el homenaje
al maestro Diego Clavel, quien agradecerá
a los jienenses este reconocimiento con un recital
apoyado en el instrumentista Ramón del Paso,
con lo que se garantiza una jornada pletórica
de emociones y duendes.
La clausura, por último, llegará el
sábado, día 9, con la ya tradicional
misa flamenca en la Iglesia de San Bartolomé,
que, bajo la dirección de Rosario López,
será cantada por el artista local Eduardo
Martínez Redondo, alias Niño Jorge,
con la guitarra de José Rojo, dándose
así paso a la ulterior cena del XXXVIII aniversario
de la fundación de la Peña Flamenca
de Jaén, que contará, además,
con la actuación del bailaor iliturgitano
Antonio González.
Desde estas consideraciones, el flamenco adquiere
un especial relieve en Jaén rindiendo honores
a Diego Clavel, el único cantaor de la historia
con seis antologías en su haber , tal que
‘31 malagueñas’ (1992); su ulterior
‘La malagueña a través de los
tiempos’ (2001), con 47 malagueñas,
todo un hito en la historia, además de ‘Por
los rincones de Huelva’ (2004), ‘Por
soleá’ (2006), ‘Por Levante’
(2007), y la más reciente ‘Por seguiriyas’
(2008), antologías con letras de cuño
propio que albergan los palos más sugeridores
de la baraja flamenca.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(3
de mayo de 2009)
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Sentar
cátedra sin la Cátedra
‘HOMENAJE
A LA CÁTEDRA’
Festival: X Noche Flamenca Cerro de San Juan / Al
cante: Calixto Sánchez y Manuela Cordero
/ Al toque: Manolo Franco y David Barrera / Al baile:
Fernando Jiménez y Saray, con David Carpio
y Juan y Carmen Cantarote (cante), y José
Manuel Tudela y Rubén Romero (guitarras)
/ Guitarra de concierto: David Santos Marina y grupo
/ Lugar y fecha: Cerro de San Juan, de Coria del
Río. 3 de julio de 2009
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTIN MARTIN / CORIA DEL RIO
Lleno hasta la bandera en la Noche Flamenca de Coria
y en un encantador marco, el Cerro de San Juan,
donde la organización había creado
un entorno decorado como escenario de la habitabilidad,
esto es, capaz de infundir la ética y el
rigor que demandan quienes transitan con decencia
por la vida flamenca.
Desde este altozano todo parece distinto. No se
ve el flamenco, sino la poética del flamenco,
y así advertimos a David Santos, del que
resultó difícil evadir su seducción
técnica pese a la insipiencia del grupo acompañante.
Pero en las variantes que tiene el flamenco para
contagiar, figura en primer plano el cante, en el
que la mujer cumple un papel vital, como la propuesta
de Manuela Cordero, que si abordó los tangos
como algo esencial, su posición frente a
las alegrías, soleá y bulerías,
fue tan primigenia como sugestiva.
Del mismo modo, resultó reconfortante asistir
al homenaje que el Ayuntamiento hizo a la Cátedra
de Flamencología de Jerez, que de ser la
conciencia del pasado desde 1958 ha pasado a dar
pena, ya que ni siquiera mandó a un “catedrático”
a dar las gracias, y a la admirada Peña Flamenca
Mazaco, que desde 1979 es quien determina en Coria
el papel que tiene la memoria colectiva en la identidad
local.
Otro ángulo de visión fue el baile
por alegrías de Saray García, magnífica
en la ejecución de pies y arraigada en la
esfera de lo temperamental, y la presencia del también
jerezano Fernando Jiménez, nieto de Tía
Anica la Piriñana que por soleá se
nos antojó radical, visceral, inapelable,
telúrico.
Y como es imposible ser flamenco en un mundo sin
memoria, el broche de oro lo enlazó Calixto
Sánchez, quien, inspirado en la guitarra
de Manolo Franco, sentó cátedra sometiendo
a la malagueña a una matización más
rica de la habitual, para luego abrirse a los espacios
abiertos de la milonga, que junto a los tientos-tangos,
las cantiñas y las bulerías, parecieron
surgir de los orígenes de lo muy flamenco,
como quien conocedor de sus posibilidades, asciende
en profundidad para provocar el delirio irreprimible,
que en realidad es el objetivo sensorial de todo
artista.
(publicado
en el Diario El Mundo el día 5 de julio de
2009)
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José
Menese arremete contra la XLI Reunión de
Cante Jondo
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / LA PUEBLA DE CAZALLA
Cuando esta noche principie la XLI Reunión
de Cante Jondo, de La Puebla de Cazalla, habrá
una ausencia notable, la de José Menese,
uno de los creadores de tan célebre encuentro
y el cantaor más relevante del lugar que,
paradójicamente, se cae del cartel porque
“vamos para atrás, si antes fuimos
pioneros, ahora la organización no es ni
capaz de adaptarse a los nuevos tiempos”.
A criterio del cantaor morisco, “falta imaginación,
sobra amiguismo y arrastramos una lacra en el formato
que nos remite a convertir un espectáculo
serio en una verbenera insoportable, o sea, que
hemos pasado de ser un festival de prestigio a ser
el más rancio de Andalucía”.
“Hablé -refiere Menese- con uno de
sus responsables, y le dije si el festival no cambia,
no canto nunca más”. Pero no está
por la labor, de ahí que el maestro señale
al Ayuntamiento “como el único culpable
de este retroceso, que pone en manos de pobres ignorantes
este certamen que ya ni atiende a la ética
del flamenco ni mucho menos defiende la estética
que siempre nos distinguió”.
Menese propugna, por tanto, un festival cargado
de rigor y donde impere la elegancia y el buen gusto,
“que finalice a una hora prudencial, con sillas
cómodas, sin neveras, y si al Ayuntamiento
le sobra el dinero, pues que lo haga en dos días,
pero me niego a cantar más a las cinco de
la mañana”.
El cantaor de La Puebla, que en estas fechas está
preparando su particular homenaje al centenario
de Antonio Mairena a través de la reedición
en su propia voz de la obra ‘Cantes de Antonio
Mairena’, y para la que está a la espera
del apoyo de la Agencia de Flamenco, confía
“en que reine el sentido común y se
imponga la sensatez en unos de los festivales que
más ha hecho por la difusión de la
pureza flamenca en Andalucía”.
Entre tanto llega esa cordura, señalar que
el cartel de esta noche lo presenta Génesis
García y lo conforman seis cantaores, Nene
de Santa Fé, José Valencia, Encarna
Anillo, Marga de Jerez, Raúl Montesinos y
Diego Clavel, aparte del baile de Rosario Toledo
y Luis de Luis.
En otro orden de cosas, días atrás
se dio a conocer el número 4 de la revista
Arte Jondo, publicación en la que destacan
por encima de todos los escritos las aportaciones
de Diego Clavel, que se erige en el mayor antólogo
de la historia del cante, así como las contribuciones
del investigador Antonio Barberán, que desde
el rigor científico sitúa a Cádiz
en el lugar que le corresponde.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(11
de julio de 2009)
_________________________________________
VIATOR
/ FLAMENCO
Buen
cante sin fronteras
‘V
FESTIVAL FLAMENCO’
Espectáculo: V Festival Flamenco Ciudad de
Viator / Cante: Marcelo Sousa, Antonio Reyes y Segundo
Falcón / Guitarras: José Luis Postigo
y Pascual de Lorca / Baile: Chelo Ruiz, con Niño
de las Cuevas (cante); Rubén de Rosario (guitarra);
Pedro Caro (flauta), y Salvador Martos (percusión)
/ Lugar y fecha: Colegio Público Joaquín
Visiedo. 18 de julio de 2009
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN
Nada mejor que la crisis económica para acabar
con la falacia de quienes se tienen por encima de
lo que valen, para que todo vuelva a la normalidad
y cada cual cobre no en función de la subvención
que el dedo caprichoso de la Agencia de Flamenco
señala, sino de los valores que encarna y
la demanda que provoca en la sociedad.
Hay, en tal sentido, cantaores que no se arrogan
representación alguna pero que, en cambio,
se reclaman a sí mismos como artistas auténticos,
esto es, que si ponen verdadero amor y pasión
en lo que hacen no es por una sobrecarga de trabajo
oficialista, sino por obligación, porque
saben y porque creen en lo que hacen.
Así lo testificaron José Luis Postigo,
maestro pasado de experiencia, y Pascual de Lorca,
que huele a Cádiz que embriaga, dos instrumentistas
que impidieron cualquier atisbo de vulnerabilidad.
En el chiclanero Antonio Reyes, verbigracia, no
sólo maduran los cantes por soleá
y seguiriyas, sino que hasta restablece la comunicación
con las generaciones precedentes, lo que explica
ese toque de legitimidad tan de reconocer, aparte
de ofrecer una recreación muy ajustada de
los tangos al modo de Chiquetete y reconciliarse
con unos fandangos y bulerías que ahondaron
cargando la suerte en los juegos rítmicos
de la copla.
Segundo Falcón, por su parte, derrochó
ganas, profesionalidad y entrega, pero no logró
llegar a la almendrilla de ningún cante,
por más que siguiera las huellas de los grandes
maestros o buceara en el interior de Morente para
mejor construir su memoria.
De estimulante fue, en cambio, el reencuentro con
Marcelo Sousa, uno de esos cantaores que no están
en los circuitos oficiales pero con un conocimiento
de los estilos que para sí quisieran los
artistas funcionarios, como así entendió
el público, que si quedó impresionado
ante sus alegrías y tientos-tangos, le agradeció
que arrojara luz sobre la penumbra de la petenera
y los fandangos.
Resaltar, por último, el baile de Chelo Ruiz,
del que destacamos la exploración que hizo
del taranto y la soleá, a los que convirtió
en arte sólo a medida que avanzaba por entre
su propio yo, consiguiendo entonces transmitir en
forma rica y positiva.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(20
de julio de 2009)
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La
madre que parió a Pansequito
‘DE
TRIANA A CADIZ’
Ciclo: Jueves Flamencos / Espectáculo: ‘De
Triana a Cádiz se pasa por el Puerto’
/ Cante: Aurora Vargas, Pansequito y Raúl
Gálvez / Guitarras: Diego Amaya y Niño
la Leo / Palmas y jaleos: Rafael Junquera y Rafael
el Eléctrico / / Lugar y fecha: Baluarte
de la Candelaria. 16 de julio de 2009
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / CÁDIZ
La tierra que instaló las bases del saber
ha principiado los célebres Jueves Flamencos
con un éxito aplastante, tanto porque el
cartel inaugural satisfacía la innata necesidad
de comprender cuanto porque esta edición
rinde honores a Chano Lobato, el maestro que durante
60 años ejerció de vigía de
los cantes de Cádiz, facilitando las orientaciones
y modos distintos para el enriquecimiento de nuestro
patrimonio sonoro.
Las tres visiones de la noche escondían muchas
verdades. La primera es que Cádiz no ha tocado
fondo, como evidenció Raúl Gálvez,
un cantaor que si no olvida que la acción
jonda es un proceso lento, puede proporcionar grandes
satisfacciones, según concluimos de su soleá,
malagueña, alegrías, tangos y bulerías,
muy bien secundadas por Niño la Leo.
En el otro extremo, el magisterio de Pansequito,
que pese al día desafortunado de Diego Amaya,
fue capaz de invadir cualquier territorio para imponer
su impronta, tal que por alegrías, a la que
desentrañó todos sus misterios; por
soleá, donde sentó cátedra;
en el taranto, al que dotó de una hondura
vibrante, y por bulerías, en las que la conjunción
de ritmo y melodía pareció impulsada
por una voluntad extrahumana.
Y tan divina. Como que el incienso que se ofrecía
a la Virgen del Carmen en la Alameda Apodaca, se
unió al perfume cantaor de un Pansequito
que hasta rivalizó con la Banda de Salteras
para añadir hermosura a la que habita en
la iglesia del Carmen.
Al cierre, Aurora Vargas, magnífica de voz
pero incapaz de romper los lazos que Diego Amaya
le trenzaba en su garganta, lo que explica que diera
un perfil menor en las alegrías y la soleá,
mientras se crecía en los tangos e inducía
al delirio por bulerías.
En cualquier caso, la memoria registra la apoteosis
que provocó Pansequito. Hace falta fe para
creer sin ver, pero hace falta valor para escucharlo
cantar y no levantarse de la silla para aplaudirlo
como un poseso. Su ralentización y sabor
expresivo fueron razones suficientes para que los
duendes asaltaran las murallas de Baluarte.
Pansequito no es, pues, un cantaor al uso. Tampoco
una voz para reñirle al último de
la fila. El portuense es un artista para quienes
tienen ganas de volar a la búsqueda del espíritu
incorpóreo y la emoción sonora, que
en realidad son quienes nutren la acción
flamenca. Ahí radica el por qué de
su triunfo insultante. No basta con ser la teta
del cante gitano. Hay que ser/tener algo más,
porque no es la teta la que nos alimenta, sino la
leche. ¡Viva, pues, la madre que lo parió!
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(18
de julio de 2009)
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El
flamenco confía a Cádiz el liderazgo
de la canícula andaluza
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / CÁDIZ
El Baluarte de la Candelaria hospeda a partir de
esta noche al duende en sentido lato porque principian
los célebres Jueves Flamencos de Cádiz,
encuentros únicos en su género que
convierten a la Tacita de Plata en la capital del
flamenco en Andalucía.
Aparte de la calidad del largo centenar de artistas
que conforman el programa, la originalidad del formato,
la idoneidad de la puesta en escena y el acierto
en el sistema de financiación, méritos
imputables, sin duda, a la Peña Enrique el
Mellizo que preside Antonio Benítez, la novedad
de esta edición es rendir público
reconocimiento a Chano Lobato, maestro de los cantes
gaditanos que dijo su último adiós
el último Domingo de Ramos en la capital
sevillana.
Y de Sevilla, precisamente, arranca la primera muestra
de agradecimiento a Chano, ya que esta noche, a
las 22,30 horas, abre plaza en los Jueves Flamencos
la popular Aurora Vargas, que junto a Pansequito
y el joven Raúl Gálvez, justifican
la denominación del concierto, ‘De
Triana a Cádiz se pasa por el Puerto’,
con lo que se van a poner en valor las variantes
que conforman la identidad musical de la Andalucía
la Baja.
La presentación se encomienda a José
Cía, en tanto que los cantes llegarán
con el perfume morado de Aurora Vargas (Sevilla,
1956), gitana de soberana belleza descontrolada
que aúna el baile y el cante y que sabe recrear
éste último examinando, previamente,
donde admite mejora, tal y como evidencia en sus
dos trabajos discográficos, ‘Acero
frío’, editado en 1997, y ‘Orso
romí’ (2001).
Pansequito, por su parte, vive días de gloria
y ha logrado que el mundillo no cese de elogiar
su próximo trabajo discográfico, ‘Un
canto a la libertad’, obra que aún
no ha salido al mercado pero de la que va a ofrecer
sus primeros adelantos en una tierra, Cádiz,
que goza con las propiedades mágicas de su
música, ya que en un recital suyo todo es
arte. Solo hay que mirar y escuchar.
Por lo que hace a Raúl Gálvez, la
afición se sitúa ante un cantaor local
de sólo 22 años de edad pero al que
hay que tener en consideración, pues el año
pasado se alzó con el Concurso Nacional de
Cante por Alegrías, certamen en el que destacó
por ser el menos malo, de ahí que hoy tenga
la oportunidad de convencer a propios y extraños.
Completan el cartel dos guitarras eficaces para
el papel que se les encomienda, Diego Amaya y el
gaditano Niño la Leo, así como las
palmas de Rafael Junquera y Rafael el Eléctrico.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(16
de julio de 2009)
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CÁDIZ
/ FLAMENCO
Museos
de Andalucía
‘VIVENCIAS
FLAMENCAS’
Ciclo: Jueves Flamencos / Espectáculo: ‘Vivencias
flamencas’ / Cante: Juana la del Revuelo,
José Méndez, María Mezcle y
Felipe Scapachini / Guitarras: Martín Chico,
Antonio Higuero y Víctor Rosa / Baile: Estefanía
Cuevas, con Juan el Sobrino y Churumbaque hijo (cante)
y Jesús Majuelos (guitarra) / Palmas: Pedro
de Chana y Diego Montoya / Lugar y fecha: Baluarte
de la Candelaria. 23 de julio de 2009
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN
Segunda jornada de los Jueves Flamencos y si el
público acude en masa para el disfrute con
lo jondo, es porque se ha conseguido el propósito:
hacer del Baluarte de la Candelaria una muestra
que alberga un día a la semana voces de interés
artístico, instrumentos de utilidad histórica
y pasos y movimientos que debieran delinear nuestros
sueños pictóricos.
En efecto. La Peña Enrique el Mellizo propone
cada jueves colecciones de arte conservadas y exhibidas
para el entretenimiento del público, de ahí
estas ‘Vivencias flamencas’, que permitieron
una información actual de Sanlúcar,
Jerez, Triana, Cádiz y Córdoba, cinco
focos que iluminan la exuberante riqueza musical
de Andalucía, por más que no todos
cumplan los requisitos exigibles en materia de conservación,
documentación, exhibición e investigación.
María Mezcle, verbigracia, salió escoltada
por una guitarra a retener, la de Víctor
Rosa, lo que no le resta mérito alguno a
la sanluqueña. Antes bien, es joven y evidenció
sobradas condiciones para las alegrías, bulerías
y la seguiriya del Tuerto de la Peña, mas
le faltó renacer la soleá por bulerías
en su garganta, hacerla suya pero jugándoselo
todo en cada tercio.
José Méndez es, en cambio, un cantaor
curtido en mil batallas. Conoce todos los paisajes
de su Jerez natal y sabe darle el matiz y la tonalidad
que demanda el recuerdo por bujerías a su
tía, La Paquera y la seguiriya de cierre
de El Brujo, por más que le faltara entrega
en la bulería de escuche o no encontrara
al Niño de la Isla en la malagueña.
Felipe Scapachini, que fue el triunfador sin paliativos,
simbolizó la sala dedicada a Cádiz,
con lo que no sólo nos enseñó
la riqueza de sus alegrías y las soleares
de El Mellizo y Paquirri, sino que nos emocionó
en la malagueña, extraordinaria, y las bulerías
de Chano Lobato, de ahí que se erigiera en
el mejor arqueólogo de la noche.
De Triana nos llegó Juana la del Revuelo
con su peculiar selección de orfebrería,
ya que además de echar el corazón
por la boca grabando en la memoria del aire los
tangos, fandangos y bulerías, permitió
que su hijo, Martín Chico luciera la teoría
del pulgar, y que su marido, Martín Revuelo,
evidenciara como ‘burlarse’ de la bulería
colando por los tercios filigranas de colores.
Y como Córdoba, como dijo el poeta, no podía
quedar lejana y sola, de ahí la presencia
de Estefanía Cuevas, bailaora que modeló
con el taranto y los jaleos un pabellón de
esculturas pero cinceladas de manera estática,
endurecidas con el granito pulido de Pozoblanco.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(25
de julio de 2009)
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Cádiz
/ CONCURSO NACIONAL DE CANTES POR ALEGRIAS
El
baile calló al cante
‘FINAL
DEL CONCURSO NACIONAL’
Espectáculo: Final del Concurso Nacional
de Cantes por Alegrías de Cádiz /
Finalistas: Antonio Ortega hijo, Niño de
Gines, Laura Román, Juan Antonio Camino,
Esteban Guerrero ‘Caracolillo’, Anabel
Rivera y Pilar Villar / Guitarras: Niño la
Leo, Javi de Puerto Real, Rafael Rodríguez
Cabeza, Antonio Migueles y Miguel Salado / Invitados:
María Moreno y Raúl Gálvez
/ Lugar y fecha: Baluarte de la Candelaria. 24 de
julio de 2009
(Dos estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN
Si un concurso no es más que el registrador
del momento que vive el cante, un certamen monotemático
como el de las alegrías de Cádiz va
más allá, y no porque tenga carácter
nacional, sino porque además de cuestionar
el proceso de formación de los cantaores,
valora de dónde vienen y, lo que también
es importante, adónde van.
Dura habrá sido, en tal sentido, la fase
selectiva celebrada durante el mes de junio, pero
los finalistas estuvieron por debajo de sus conocidas
posibilidades, por más que Esteban Guerrero,
alias Caracolillo, se alzara con el primer premio
valorado en 3.500 euros más la estatuilla
al constatar que estamos hechos de pasado y que
ahí es donde reside el valor de la memoria,
aunque se le fuera la malagueña.
Anabel Rivera salió demasiado excitada y
mereció los 1.500 euros del segundo premio
en base a la imagen poética que hizo de las
alegrías, ya que por bulerías se pasó
de velocidad, en tanto que Juan Antonio Camino quedó
relegado al tercer premio, dotado con 1.000 euros,
por evidenciar que su experiencia es quien lo define,
quedando los accésit de 750 euros a manos
de Laura Román, que ha de buscar medio tono
menos, y Pilar Villar, que debe olvidar el taranto.
Por lo que hace al premio al cante libre, dotado
con 1.500 euros y estatuilla como segundo cante
que admitían las bases después de
las obligadas alegrías, se le concedió
a Antonio Ortega hijo por el modo con que impuso
su ley por seguiriyas, sin olvidar la suficiencia
que empleó en las alegrías, mientras
que el premio al cantaor joven, cifrado en 750 euros,
quedó a merced de Manuel Jesús García,
aun en fase de formación.
Entretanto deliberaba el jurado, resaltar el cante
de Raúl Gálvez, que gana por días
y que actuó de invitado como triunfador del
año pasado, y, sobre todo, el baile de María
Moreno, una chica que ya nos impresionó en
la clausura de los Jueves Flamencos de 2008 y que
un año después nos ha hecho sentir
paz bajo el cielo de sus brazos, nos ha ilusionado
con los quiebros, levitado con su recogimiento y
la hemos recibido, por tanto, como un sol valiente,
como una lengua de fuego que nos quemó por
alegrías, mientras que por tangos se metía
en nuestra piel con todos los grados de satisfacción
del mundo. El baile sin concesiones a la galería
había sometido al cante.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(26
de julio de 2009)
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EL
RUBIO / FLAMENCO
El
delirante olor de la esperanza
Espectáculo:
XXII Festival de la Campiña / Cante: José
Galán, El Ecijano, Manuela Cordero, Regina,
Vanesa Rodríguez, El Canario y Kiko Peña
/ Guitarras: Paco Cortés, Manuel Herrera
y Antonio García hijo / Baile: María
José León, con El Ecijano y Niño
de Elche (cante); Manuel León y José
Luis Medina ‘El Piru’ (guitarras), y
Lucía la Piñona y Adolfo Vega (palmas)
/ Lugar y fecha: Caseta Municipal de El Rubio. 25
de julio de 2009
(Cuatro estrellas)
MANUEL
MARTIN MARTIN
Le dijeron de todo, hasta que “canta como
Dios”, como si el Todopoderoso tuviera descendencia.
Guarda en el entrecejo del alma surcos de sones
olvidados, esas formas que se asoman al mundo de
lo jondo cada decena de años. Pero cuando
abrimos los ojos del alma reparamos en un niño
de sólo 13 años que hizo vibrar al
público y que levantó pasiones hasta
en quienes ya creían marchita la rosa del
cante.
Hay lugar, pues, para la esperanza. Fuimos a El
Rubio a encontrarnos con el brillo del arte y nos
topamos con el sol de lo jondo, con Kiko Peña,
cantaor que hizo que en el cielo de la campiña
sevillana flotaran manantiales de gozo, porque por
muchas caras resbalaron lágrimas de felicidad.
Al público de El Rubio, sabio y culto, solo
lo inesperado le hace llorar porque están
harto de voces que les mojan de sombras y perezas.
Pero este Kiko, llevado en volandas por Antonio
García, deslumbró cual destellos de
diamante, pues si encerró a la cantiña
en la cárcel de los sentidos, puso la fe
en la herida del taranto, le dio un paisaje de armonías
a la trágica seguiriya y hasta nos anunció
la luz del alba con unas bulerías esparcidas
con los mejores granos de simiente, como quien lleva
siglos cantando, como si a su edad ya viera las
melodías por la ventana de los ojos de la
historia.
La noche, sin embargo, fue redonda pese a la extensa
nómina del cartel o al inaceptable doblete
de Manuela Cordero. Y es que disfrutamos de arte
total, porque si El Canario bordó la taranta
del Rojo y Vanesa Rodríguez es ya la primera
cantaora a retener de Marinaleda, la onubense Regina
dejó a todos perplejos por la sedosidad de
su voz, en tanto que Cordero nos emocionó
recordando a El Turronero.
Hay que resaltar también las guitarras de
Cortés y Herrera, asombrosas, mientras que
si El Ecijano superó el reto de alcanzar
la frontera de la dermis por tonás a ritmo
y soleá apolás, Galán se vació
en el afán desmedido por abrazar la gloria
en los fandangos, aparte de hacer que los versos
de la bambera y la petenera se acomodaran al espíritu
cantaor.
El baile, por último, quedó para María
José León, artista de la que sugiero
que nadie deje de disfrutarla. Es completa, elegante
y hasta recurrente, pues si la vimos espléndida
en la presentación, resultó flamenca
hasta lastimar en la evocación a Caracol
y sobrada de recursos en las transiciones.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(27
de julio de 2009)
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Flamenco
/ X FESTIVAL FLAMENCO JOVEN DE ANDALUCÍA
La
miel de la abeja melífera
‘HOMENAJE
A MARINA HEREDIA’
Espectáculo: X Festival Flamenco Joven de
Andalucía ‘Memorial El Moreno de Paymogo’
/ Primer día: Marina Heredia, con El Bola
/ Segundo día: Gema Jiménez, Rocío
Belén Cuesta, Juan Fariña y Kiko Peña
/ Guitarras: Carmelo Picón y Antonio García
hijo / Lugar y fechas: Castillo de Paymogo. Días
30 y 31 de julio de 2009
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN
Granada, siempre más cercana al olvido que
a la razón, centró el interés
de este festival pero focalizado en la figura de
Marina Heredia, quien a sus 29 años es sin
duda la cantaora más fecunda de la historia
del cante nazarí, la impulsora de una estética
tan imaginativa como variada, pues aparte de buscar
la música de sus gentes para encontrar las
raíces, vuela con alas propias a la búsqueda
de la libertad.
Marina buscó apoyo en el caudal de belleza
de la guitarra de El Bola, que por cierto forjó
una soleá asombrosa, y se convirtió
en la abeja melífera, ya que absorbió
el néctar de la flor del cante a fin de convertir
en miel de Granada todo cuanto fluía de su
garganta, de ahí que desbordara toda posibilidad
de análisis.
Para ello indagó en el origen de las alegrías
y la soleá como una exigencia para saber
quien es, al tiempo que se vaciaba en la malagueña
y la seguiriya hasta encadenar el agradecimiento
a la explosión de los tangos y las bulerías,
el reto acompasado en un mismo plano de dos modos
gitanos que se unifican sólo cuando provocan
el delirio.
Esa reivindicación de reconocerse en el lugar
de procedencia primó, mismamente, en la segunda
jornada, donde si bien Carmelo Picón nos
dejó perplejos con el estreno del garrotín
y luego escoltando el cante, Juan Fariña
habrá de no imitar a la voz niña y
ser él mismo, en tanto que Rocío Belén
evidenció disponer de unos registros a considerar.
Pero quien puso cara la noche fue Kiko Peña,
el niño que está agitando el flamenco,
ya que, junto a un Antonio García en estado
de gracia, puso de manifiesto que lo relevante no
es sólo seguir las huellas de los maestros,
sino bucear en su interior para mejor construir
la memoria, y lo mismo nos sorprendió con
la cantiña de María Peña que
provocó la apoteosis arrojando luz a la penumbra
de soleá de su abuela Teresa, sin olvidar
el enfoque tan cabal que dio a la seguiriya, cómo
abordó los fandangos de Huelva sin ser de
Huelva -¡ojo a este dato!-, o la reconfortante
lección de compás que ofreció
de las bulerías.
Y para redondear el certamen, dejar constancia del
compacto con centenar y medio de fandangos que el
Ayuntamiento regaló a los asistentes, y destacar
la madurez de Gema Jiménez, que aparte de
sentar cátedra en la taranta de Linares,
granaína de Vallejo o el fandango del Chiquito
de Triana, dejó muestras de cómo custodiar
la integridad del género y velar por la moral
del arte.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(2
de agosto de 2009)
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Flamenco
/ XXI NOCHE FLAMENCA PEDRO DE LA TIMOTEA
Efecto
inmediato, placer duradero
Festival:
XXI Noche Flamenca Pedro de la Timotea / Cante:
Marina Heredia, Antonio Ortega hijo, Rocío
Segura, Miguel de Tena y Kiko Peña / Guitarras:
José Quevedo ‘El Bola’, Antonio
Carrión y Antonio García hijo / Baile:
Clara Gutiérrez, con Raúl Núñez
(cante); Isaac Muñoz (guitarra), y Richard
Gutiérrez y Virginia Muñoz (palmas)
/ Lugar y fecha: Caseta Municipal, de Herrera. 5
de agosto de 2009.
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN
La crisis económica ha querido que esos triunfitos
que falsean la expresión jonda y que fueron
promovidos por el poder establecido con el dinero
de todos, por fin cedan ante quienes tienen un fuerte
componente de raza flamenca o se expresan de una
manera espontánea porque la naturalidad es
en ellos innata.
Partiendo de ahí, el festival de Herrera,
sólo estrangulado por el sonido, tan impropio
como inaceptable, ha presentado un cartel inteligente,
ya que acogió, por un lado, a quienes encuentran
en la melodía una importancia enorme y la
convierten en el elemento básico de la música,
y por otro, a los que buscan en lo jondo la sobriedad
de su contenido y la rebeldía de su expresión.
Entre los que dieron con el efecto inmediato del
cante, destacamos el modo de trazar los estilos
Rocío Segura, que certificó los contornos
de los tangos y los fandangos con una ternura embriagadora,
así como el acentuado cromatismo de Miguel
de Tena, un cantaor que, aborda las variantes con
tanto refinamiento que hasta hace olvidar las dificultades
de la vida diaria, como si reflejara seres armónicos
en una sociedad perfecta y sin problemas, de ahí
que, pese al sonido, se llevara todas las felicitaciones.
En la frontera situamos a Antonio Ortega hijo, un
valor que no sólo tiende a expresar el ideal
de lo bello, sino que da a su propuesta sentido
de perfección y de tranquilidad futura, sobre
todo cuando imparte lecciones por soleá o
se convierte en ejemplo a seguir por seguiriyas.
La segunda opción la encarna Kiko Peña,
que es una caja de sorpresas, y no por sus 13 años,
sino porque luchó como un poseso contra el
sonido para fijar con veracidad las conexiones sincrónicas
de las cantiñas, buscó la tragedia
tonal en la seguiriya de Paco la Luz como si fuera
un viejo y mantuvo el carácter individual
de la soleá de Fernanda, las bulerías
de Jerez y Cádiz o el fandango de Manuel
Torre, pero invitando al espectador a lo insólito,
a que se pellizque, porque lo que estábamos
escuchando era tan de verdad como los incontables
minutos de aplausos que se granjeó.
Y de placer duradero, igualmente, fue Marina Heredia,
la cantaora sin duda de este año, y no sólo
porque posea una cualidad de volumen original, con
una textura o densidad sonora sobrecogedora, sino
porque si dio a la soleá de Cádiz
y la malagueña de Gayarrito un importante
grado de individualidad y diferenciación,
cuando abordó las alegrías, las bulerías
y los tangos, llegó incluso hasta a recrear
el entorno humano de los creadores históricos.
Resaltar, por último, las guitarras de la
noche, sencillamente extraordinarias, y el baile
de Clara Gutiérrez, una joven cargada de
simbolismos por tangos pero con el escollo de que
no le pudimos escuchar la música de sus pies
por mor del sonido, inexistente.
En cualquier caso, el sonido sucumbió ante
la densidad de Kiko Peña, que cantó
por seguiriyas como debieran hacerlos los milloneuristas
de que dicen venir de vuelta sin haber llegado,
y ante la textura expresiva de Marina Heredia, una
cantaora que nos hace olvidar a cuantas viven del
cuento de la tarta de la merienda.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(7
de agosto de 2009)
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CÁDIZ
/ FLAMENCO
Bajo
la luz de los luceros
‘LA
VERDAD DEL CANTE’
Ciclo: Jueves Flamencos / Espectáculo: ‘La
verdad del cante’ / Cante: Juan Villar, Nano
de Jerez, El Boquerón y Emilio Florido /
Guitarras: Niño Jero, Pascual de Lorca y
Eugenio Iglesias / Baile: María del Mar Berlanga
/ Lugar y fecha: Baluarte de la Candelaria. 6 de
agosto de 2009
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN
El analista repara, en primer lugar, en la gran
foto que firma Joaquín Hernández y
que preside el escenario. Es Chano Lobato, la luz
del cante que parece decirnos que cuando contemplamos
en la Cádiz flamenca cualquier escena real,
observamos una iluminación determinada, afirmación
axiomática porque si no, veríamos
sólo oscuridad y negrura.
Claro que esta iluminación reviste en el
flamenco formas diferenciadas que, forzosamente,
condicionan el resultado final de la escena representada
y, por tanto, nuestra percepción de la misma,
tal que Emilio Florido, joven gaditano que se gustó
y nos gustó por romance y alegrías,
pero que tuvo efectos de claroscuro en la seguiriya
y bulerías, destacando mucho lo deseado,
y dejando en acusada penumbra la malagueña.
Diego el Boquerón, por su parte, iluminó
dramáticamente sólo lo que le convenía
a su propuesta, pues puso luz artificial a la soleá,
velas a los tangos y luces de colores a la seguiriya
y la bulería, cantes en los que impuso un
sentimiento ascético muy marcado, como quien
buscaba potenciar un sentimiento espiritual ascendente
en el espectador.
El baile quedó para María del Mar
Berlanga, en la que encontramos iluminación
con contrastes, pues si a las alegrías no
les pudo dar toda la luminosidad intrínseca
por no hacer la prueba del sonido, la bulería
la proyectó con irradiación extrínseca,
como quien pretendía cegar por su calidad
indiscutible.
Nano de Jerez, por su parte, reflejó con
fidelidad las condiciones reales de la luz solar
de los tangos y fandangos, pero fue en la soleá
por bulerías y las bulerías de fiesta
donde unió la intensidad del color expresivo
a la perspectiva rítmica, ganándose
a todos cuando rindió honores al ‘Bombero’
de Manuel de Jesulito.
Juan Villar, por último, es siempre un lujo
para los sentidos, pues ofreció un momento
único por tangos y bulerías, esos
instantes gloriosos que sacuden al espectador porque
los contrastes entre las luces y sombras son brutales,
sin caer en el tenebrismo, pero con el olor preciso
y la modulación exacta del grito, por más
que al personal gustara por fandangos y soleá.
Con todo, las luces del entendimiento del directo
las había dirigido Nano de Jerez, que hasta
con la voz apagada inundó el cielo de estrellas,
al punto que hasta con Luis, el de El Faro, el crítico
salió cantando por tangos de Cádiz:
‘Estaba la noche oscura / y con la luz de
los luceros, / yo me vine a emborrachar / en el
bar del Burlaero.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(9
de agosto de 2009)
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CÁDIZ
/ FLAMENCO
Al
goce por los sabores
‘JUEVES
FLAMENCOS’
Ciclo: Jueves Flamencos / Espectáculo: El
Compás / Cante: El Torta, María del
Mar Fernández, Manuela Cordero y Rubito hijo
/ Guitarras: Manuel Herrera, Juan Manuel Moneo y
Román Vicente / Baile: Espectáculo
‘Maera vieja’, con Lidia Cabello, El
Cuqui y Yolanda Cabello (baile), y Paco Reyes, Raúl
Gálvez, May Fernández, Samara Montañés
y Pilar Villar (cante) / Lugar y fecha: Baluarte
de la Candelaria. 13 de agosto de 2009
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN
Cuando la hambruna arreciaba y el apetito gastronómico
se asoció al apodo artístico y hasta
a la denominación de los festivales, las
posibilidades culinarias se relacionaron con el
género. Ahora, en cambio, pocos conservan
ese atributo como Cádiz. Asistir a sus Jueves
Flamencos es disfrutar de la esencia del arte. Aquí
no se confunden sabores y mezclas. Se trata de hacer
de lo natural algo excepcional y único, lo
que explica que del escenario vaya el producto directo
al paladar, sin intermediarios.
El calor de la noche hizo que nuestro paladar ansiara,
de entrada, platos más frescos con sabores
dignos del verano, como la media granaína
o las alegrías de María del Mar Fernández,
una chica a la que le fallaron los componentes al
utilizar una vajilla muy cara para su oferta, la
guitarra de Vicenti.
La roteña Manuela Cordero, en cambio, triunfó
junto a la mejor guitarra, la de Manolo Herrera,
y realzó el sabor en detrimento de las propiedades
del plato, ya que aparte de ofrecer una ensalada
muy imaginativa por bulerías, dio una cierta
frescura primitiva y refinada a la malagueña
y las alegrías e intensa a la seguiriya,
como expresión del menú que seduce
con aromas y sabor.
Rubito hijo arrancó sin emboque por tangos,
pero luego nos enganchó con una cabal portuense
sazonada perfectamente y con una cocción
exacta, midió los ingredientes que marcan
las diferencias de la bulería en Utrera y
se encumbró a lo grande con el punto salteado
justo de los fandangos de Toronjo, Manuel Torre
y El Gloria.
Cuando el paladar ya estaba dominado, qué
mejor que un vino de color intenso como el que propuso
El Torta, que si dio un aroma muy ácido a
las alegrías, buscó el equilibrio
en la soleá a ritmo, proporcionó taninos
de tragedia a la seguiriya y nos regaló unos
tangos y bulerías con el punto justo de rugosidad
en su paso por la garganta de nuestros sentidos.
Palmas a compás, igualmente, para ‘Maera
Vieja’, un espectáculo que es marisco
puro, del mar de la bahía al paladar, porque
si con Lidia Cabello y El Cuqui no hay que buscarle
al baile sabores innovadores, sino reconocerse en
el estilo, en las voces del atrás se registraron
los estímulos que prefiere el gusto, de lo
que se deduce que si la comida de lo jondo es placer
para uno mismo, es porque no entra por los ojos,
sino por los sabores.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(15
de agosto de 2009)
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CÁDIZ
/ FLAMENCO
¡Gloria
a Cádiz en las alturas!
‘JUEVES
FLAMENCOS’
Espectáculo: ‘Gaditanísimo’
/ Cante: Antonio Reyes, Mariana Cornejo, Carmen
de la Jara y Aguilar de Vejer / Toque: Antonio Higuero,
Juani de la Isla y Pascual de Lorca / Baile: El
Junco, con David Lagos y Manuel Tañé
(cante), y Queco Baldomero (guitarra) / Lugar y
fecha: Baluarte de la Candelaria. 20 de agosto de
2009
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN
Los ateos no pueden probar que no hay dioses flamencos.
Los panteístas no logran evidenciar que sus
artistas son dioses. Y los creyentes tampoco alcanzan
a probar la existencia del dios duende por medios
empíricos porque lo espiritual no se puede
limitar a lo material.
Todos creemos en algo. Nadie puede abordar lo jondo
sin tener fe en algo que al final es imposible de
evaluar. Pero como no existe efecto sin causa, la
causa del arte en el Baluarte se llama Enrique el
Mellizo, que era raro de feo pero que, al crear
una escuela cantaora y proveer a las siguientes
generaciones, permitió que Cádiz fuera
para el flamenco el orgasmo de dios.
Con Aguilar de Vejer ya fueron apareciendo los eslabones
perdidos que confirman lo que antecede, pues después
de ‘amarchenar’ las tonás, serrana,
milonga y fandangos, hasta las leyes de la probabilidad
mostrarían la necesidad de un creador.
Y qué decir de Mariana Cornejo, que con la
escolta extraordinaria de Pascual de Lorca trató
las alegrías y la soleá como el oro
y la plata, que se refinan con el fuego, en tanto
abordaba los tanguillos y las bulerías con
la entereza del carbón, que necesita tiempo
y presión para convertirse en diamante.
Pero un ángel salido de la iglesia del Carmen
le dijo a Cádiz que concebiría un
hijo con planta de vara de nardo, El Junco, que
con exactitud profética explicó nuestra
sed de significación por seguiriyas, al tiempo
que se despedía con la soleá por bulerías
con la certeza de ver resueltas las inquietudes
rítmicas del estilo.
Pero si la fe ofrece continuidad a nuestras más
profundas raíces, ahora se debe a Carmen
de la Jara, a la que ni la guitarra de Juani de
la Isla impidió que por cantiñas nos
llevara a la convicción que más que
una seguidora es una mártir de la escuela
gaditana, porque luego caminó sobre el agua
de los tientos, sanó el desamparo en la seguiriya
y los fandangos y, ya muda, hasta calmó la
tormenta de la bulería.
La razón del triunfo, empero, tuvo origen
chiclanero, Antonio Reyes, cuya soleá se
relaciona con el hambre de felicidad y su seguiriya
con las ganas de seguridad. Sus tangos los asociamos
al rigor del sentido estético, en tanto que
sus bulerías dieron respuestas a los agnósticos,
que, tras ver bailar la zambra a su mujer, Patricia
Valdés, salieron del recinto exclamando:
¡Gloria a Cádiz en las alturas y en
el Baluarte paz y buen flamenco a los hombres de
buena voluntad!
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(22
de agosto de 2009)
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CÁDIZ
/ FLAMENCO
Un
rayo junto al astro rey
‘JUEVES
FLAMENCOS’
Ciclo: Clausura de los ‘Jueves Flamencos’
/ Concierto: Perfeccionismo flamenco / Cante: Miguel
Poveda y Kiko Peña / Guitarras: Chicuelo
y Antonio García hijo / Palmas: Luis Cantarote
y Carlos Grilo / Baile: Pastora Galván, con
José Valencia y David Lagos (cante), y Juan
Campallo (guitarra) / Lugar y fecha: Baluarte de
la Candelaria. 27 de agosto de 2009
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN
Por su ejecución, es la estrella más
cercana a los cabales. Por su interpretación,
se nos antoja como el más caliente de su
generación. Y por el mensaje, es sin duda
el que más brilla, una fuente de luz y calor
que nos lleva a pensar que estamos ante la figura
más sobresaliente del sistema flamenco actual.
Se llama Miguel Poveda, el astro rey, tan intenso
que a nadie deja indiferente, y provoca reacciones
tan fantásticas que ha posibilitado el “síndrome
Poveda”, esto es, ha puesto a sus coetáneos
tan firmes que cuando creían que se le agotaba
las ideas, ha empezado a fundir el helio que conserva
en su interior y comenzado a crecer hasta hacerse
más grande aún y merendárselos
a todos.
El sol de este tiempo, Poveda, albergó en
su corona las alegrías y la malagueña,
a las que, pese al técnico de sonido, se
les vieron hasta las prominencias territoriales.
Luego reveló toda la energía de su
cromosfera generada por las llamaradas de la soleá
y la petenera, así como los filamentos de
expresión caliente de la seguiriya, para
seguir mostrando su interior hasta destapar lo que
guardaba en la fotosfera: Kiko Peña, un niño
de 13 años que está llamado a contribuir
al calentamiento del planeta flamenco.
En efecto. Como en 1886 hiciera Enrique el Mellizo
con don Antonio Chacón cuando éste
contaba con 17 años, Poveda apadrinó
a este niño, Kiko, que, si bien titubeó
en las cantiñas, mostró la radiación
ultravioleta de la soleá de Joaniquín,
el envejecimiento cutáneo de la cabal portuense
y hasta la piel fresca y tersa de los tanguillos
y las bulerías de Jerez y Lebrija, con lo
que consiguió el Trofeo Constitución
1812 ante un público que lo despidió
con la misma pasión con que colocó
el cartel de “agotadas las localidades”.
Miguel Poveda salió de nuevo y, estimulado
por su grupo, excepcional, formó el acabóse.
Los vientos de sus bulerías fueron tan sublimes
e intensos que envolvieron a todos los presentes,
al punto que fue correspondido con una heliosfera
de palmas que más parecieron un aletear de
agradecidas palomas blancas.
Hay que señalar, por último, que antes
del memorable concierto de Poveda y el prodigio
provocado por el rayo que fascina al astro rey,
actuó Pastora Galván, que nos pareció
más cargada de simbolismos que de arte, pues
si su baile tomó forma desde la ambigüedad
de las alegrías, retó al técnico
de sonido -tan malo como el de Poveda- a hallar
su sentido del tiempo en los tangos, pero no para
ser dueña de sí misma, sino para conocerse
a sí misma..
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(29
de agosto de 2009)
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XLVIII
CONCURSO DE CANTE ANTONIO MAIRENA
La
‘pureza’ no tiene gustito
’CENTENARIO
DE ANTONIO MAIRENA’
Espectáculo: XLVIII Concurso de Cante Jondo
Antonio Mairena. Pureza Flamenca / Finalistas: Rocío
Alcalá, Antonio Ortega hijo, Nazaret Cala
y María José Carrasco / Guitarras:
Niño Elías y Manuel Herrera / Artista
invitado: Rafael Campallo / Lugar y fecha: Casa
Palacio, de Mairena del Alcor. 4 de septiembre de
2009
(Dos estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / MAIRENA DEL ALCOR
En aras de atender las demandas de este tiempo,
este concurso ha aprovechado el centenario de su
promotor, Antonio Mairena, para crear un certamen
extraordinario que, de manera quinquenal, obligue
a los ganadores y/o invitados a la interpretación
de todo el abanico estilístico.
Lo impreciso de su denominación, Pureza Flamenca,
se aclara entendiéndolo como sinónimo
de esencia flamenca, según recoge las bases,
y admite tanto los estilos más tradicionales
como la evolución a que están sometidos.
Pero en aras de dar nuestra opinión, hay
que decir que los cuatro finalistas no estuvieron
a la altura exigida, ora por la responsabilidad
que conlleva el reto, ora porque en todos priman
más las voces que los ecos, el efecto que
la enjundia, pero sobre todo porque habían
de abordar seis cantes -mayúsculo despropósito-
y no podían repetir ni las letras de la fase
clasificatoria ni los estilos libres ejecutados
en la misma.
Las exigencias del concurso se asociaban, pues,
a las de los primeros Giraldillo de la Bienal, como
se advirtió en María José Carrasco,
que no pudo ahuyentar de su garganta los fantasmas
del miedo, en tanto que Rocío Alcalá
se enredó en el grito por el grito y sólo
destacó en la malagueña de Diego el
Perote.
Antonio Ortega hijo, por su parte, salió
con todo magníficamente combinado en su mente
y nos gustó por malagueña de Pastora
Pavón y la seguiriya de Curro Durse , pero
a la hora de componer las alegrías, bulerías
y las cartageneras de Chacón y El Rojo, no
cautivó el pensamiento del receptor.
Con la portuense Nazaret Cala se demostró,
igualmente, que aquí hay voz para espolear
el vacío de la voz. Fue la más preparada,
sin duda, y la más inteligente en la elección
de los cantes, lo que no significa que fuera la
más profunda. Aun así, sacó
provecho a sus inmensas facultades en la segunda
parte, en la que nos habituó a la sensación
del saber a través de la seguiriya, bulerías
y tonás, lo que explica que se erigiera en
ganadora.
El aburrimiento fue, empero, excesivo. Menos mal
que tras superar cinco horas y media en la silla,
que se dice bien pronto, el gustito lo trajo el
artista invitado, Rafael Campallo, bailaor que por
seguiriyas y, sobre todo, por alegrías, invitó
a que el espectador participara de su arte sin importarle
si tenía conocimiento o no de lo que estaba
viendo, lo que justifica que a todos convenciera
por igual.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(6
de septiembre de 2009)
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XLVIII
FESTIVAL ANTONIO MAIRENA
La
luz frente al oscurecimiento
‘CENTENARIO
DE ANTONIO MAIRENA’
Espectáculo: XLVIII Festival de Cante Jondo
Antonio Mairena. Homenaje a Antonio Mairena / Cante:
José Menese, Calixto Sánchez, Carmen
Linares, Aurora Vargas y Nazaret Cala / Toque: Manolo
Franco, Antonio Carrión, Diego Amaya y Salvador
Gutiérrez / Baile: Javier Barón /
Fiesta: Fernando de la Morena, Manuela Méndez,
Enrique el Zambo, Diego de la Margara, Tía
Curra, Tía Yoya, El Quini, Moraíto
Chico y Pepe del Morao / Lugar y fecha: Auditorio
de la Casa Palacio. 5 de septiembre de 2009
(Tres estrellas)
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / MAIRENA DEL ALCOR
El centenario del nacimiento de Antonio Mairena
era el aliciente esencial del festival, que no tuvo
el anodino marcado carácter elegíaco
pero que sí dejó que la fuerte presencia
del maestro se colara desde la primera palabra al
último quiebro cantaor, con todos los asistentes
plenos de gratitud a quien nos legó una música
tan indefinible con la misteriosa forma del tiempo.
Gracias, por tanto, a lo que se fue, pero también
a lo que nace, a la vigencia de sus cantes a través
de Nazaret Cala, que al ganar el premio Pureza Flamenca
anunció la esperanza del presente, ilusión
nada comparable con la que despertó José
Menese, maestro que no simboliza el paso del tiempo,
sino la memoria; no la fugacidad de la belleza,
sino la eternidad de lo que permanece, como su petenera,
la soleá de La Andonda o esa seguiriya del
Loco Mateo cargada de coraje, lealtad y tragedia.
Menese puso, pues, cara la noche, mas la malagueña,
la caña o las seguiriyas de Calixto Sánchez,
fueron como un poema inagotable por su entrega,
ternura y nobleza, en contraste con el homenaje,
que deambuló entre la sugerencia y los racimos
del reconocimiento que recogieron Manuel Mairena
y Ángeles Cruz, su hermana, en tanto que
Matilde Coral simbolizaba la imaginaría del
tiempo que se fue.
Tras el descanso, Javier Barón, con su estampa
de recia grandeza por seguiriyas y soleares a ritmo,
mientras que la memoria colectiva se bifurcaba entre
la gitanería apabullante de Aurora Vargas
y el enciclopedismo agradecido de Carmen Linares,
brisas que ventearon la ronda de tonás, donde
si Menese fue acogido con el respeto y la admiración
que algunos moriscos le niegan, Calixto le puso
un marco al embrujo de Antonio Mairena.
Quedaba el grupo Jerez en Fiesta, con quien la ebriedad
de la bulería embelesó a las más
de dos mil personas que, como acostumbran, dieron
una soberbia lección de saber estar y saber
ser. Habíamos sobrepasado las cinco horas
y media, pero las veredas del camino de vuelta estaban
colmadas de ecos y tercios de quien fue -y sigue
siendo- la guía del sentido artístico,
el manual del cante. Los caminos están, pues,
florecidos, y sólo el oscurecimiento impedirá
alcanzar la luz del ser de otros tiempos.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(7
de septiembre de 2009)
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Baile
gitano sin artificios
‘PURO
JONDO’
Espectáculo: ‘Puro y jondo’ /
Baile: El Güito y Manolete / Cuerpo de baile:
Judea Maya, Cecilia la Popi, Begoña Castro,
Jesús Carmona y El Tachu / Cante: Juan José
Amador, Juan José Amador hijo, José
Jiménez y Jony Cortés / Guitarras:
Basilio García, Juan Serrano y Juan Jiménez
/ Lugar y fecha: Teatro de la Maestranza. 15 de
octubre de 2009
(Tres estrellas)
MANEUL
MARTIN MARTIN / Sevilla
La imaginación de los programadores sevillanos
es tan sólida -por las que gila, que diría
Juan el Camas-, que han tardado nada más
que diez años en presentar al público
‘Puro jondo’, una propuesta que El Güito
y Manolete estrenaron en Madrid, en el Centro Cultural
de la Villa para ser más exactos, y con la
que el arte flamenco vuelve a las nociones de autenticidad,
hondura, realismo y verosimilitud.
Ambos maestros bailan a cámara lenta, componen
la figura en hombre, son gitanos en sus quiebros
y pasos hasta lastimar, y huyen de la retórica.
Por demás, buscan la claridad expresiva y
la comunicación con el espectador, de ahí
que sean referencias inexcusables, el azote de quienes
atentan contra nuestra identidad y nuestra tradición
más profundas.
Del cuerpo de baile sólo destacamos a Judea
Maya, en tanto que Güito y Manolete hicieron
la entrada de dos paso a dos, en la farruca y en
la bulería por solea, bailes que fueron como
sendas bofetadas a los enterradores oficiales, a
esos Torquemadas que imaginan que la memoria es
una propiedad del ordenador, sin entender que la
computadora es sólo una simulación
de la insustituible memoria humana.
Ya por separados, hay que señalar que el
maestro Manolete está en forma, acaso por
su trabajo como director del Centro La Chumbera,
de Granada, y reivindicó la intimidad, lo
individual, el sentimiento, incluso lo sentimental.
El secreto de sus alegrías es que manifiestan
el alma del estilo. Pese al sonido, infame, no busca
tanto el conocimiento o la comunicación para
el aplauso fácil, sino que va a la esencia
a fin de comunicar los estados del alma gaditana
con tanta sobriedad como tino.
De otra parte, fue imposible escapar a la magia
de El Güito. El maestro está igual que
en la Bienal de 1996, en la que le habló
de tú al duende en este mismo escenario,
de ahí que nos atrapara no más hacer
la presentación de una soleá que hay
que clarificar de gloriosa y única -porque
nadie ha bailado así en la historia-, tanto
por transformar en dibujos de vivos colores aquello
que siente memorable, cuanto por propiciar el retorno
a la raíz del baile, que no se sabe qué
pero que dice, que no se sabe dónde pero
está.
Al final, Güito y Manolete se despidieron por
bulerías, evidenciando, en consecuencia,
que no son el paso del tiempo, sino memoria, identidad.
Cuentan y describen lo vivido con formas aéreas
de imposible descripción, pero bailan haciendo
que de los fuegos de sus pasos resuciten la llama
del mejor baile gitano de este tiempo.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(16
de octubre de 2009)
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El
Mostachón de Utrera celebra sus bodas de
plata con mucho arte
MANUEL
MARTÍN MARTÍN / Utrera
El Festival del Mostachón de Utrera, el encuentro
flamenco más prestigioso del otoño
sevillano, celebra hoy sus bodas de plata no ya
superando la crisis que estrangula a los modestos,
sino que lo hace con un cartel de más enjundia
que pomposidad.
Como señala la tradición, la cita
es en el Teatro Enrique de la Cuadra, donde a las
nueve y media de la noche se conciliará la
hondura con la aportación de aquellos jóvenes
que, por calidad y flamenquería, están
reclamando un lugar de privilegio para la expansión
de su ideario, argumentos que son los que justifican
tanto la filosofía del festival como las
intenciones de sus organizadores, la Peña
Flamenca Curro de Utrera.
Para tan importante efemérides, el XXV Festival
del Mostachón reúne a las voces de
Antonio Reyes, Rocío Segura y Virginia Gámez,
una terna que, aunque parten de presupuestos formativos
distintos, confluyen en la reinterpretación
del clasicismo que demandan los cabales, de ahí
que sean acompañados por dos guitarras señeras,
tal que el cordobés Antonio de Patrocinio
hijo y el sevillano Manuel Herrera.
Significar, en tal sentido, que si Antonio Reyes
(Chiclana, 1976), está en posesión
de los premios nacionales Antonio Mairena y Manolo
Caracol; Rocío Segura (Almería, 1979),
logró la Lámpara Minera de la Unión
en 2000, y Virginia Gámez (Málaga,
1978), sorprendió a sus paisanos cuando en
1999 interpretó 35 palos distintos del cante.
A los que antecede se sumará Fany, la joven
artista local a la que en esta edición le
ha correspondido debutar en tan célebre encuentro
flamenco, en tanto que la faceta del baile queda
a merced de María José León,
que a sus 25 años, y desde que se confirmara
en la Bienal de Málaga 2007, cuenta sus actuaciones
por triunfos insultantes.
Especial mención merece, igualmente, el hecho
de que todas las actuaciones se dediquen a la memoria
de Bernarda de Utrera, la archiduquesa del compás
que nos dejó el pasado 28 de octubre a los
83 años de edad y que en 2002, cuando el
Mostachón rindió homenaje al Ayuntamiento
de Utrera, dio una soberana lección de arte
mayor.
Reseñar, por último, que la artista
homenajeada este año y que, por tanto, recibirá
de manos del maestro Curro de Utrera el máximo
galardón del festival, será Rosa Marín
(Utrera, 1976), el orgullo de Juan Manuel y Josefa
y canzonetista de altos vuelos que, tras su paso
por ‘Se llama copla’, de Canal Sur,
ha conseguido acaparar el interés y la admiración
de todos sus paisanos.
Publicado
en el Diario "El Mundo"
(7
de noviembre de 2009)
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