Cabecera Colmao

(16/02/07)

Málaga, en tan sólo dos años, ha pasado de ser la cenicienta ha tener un sello propio de identidad flamenca. Lo que empezó como un proyecto de cara a lavar la imagen de esta región, cantaora por excelencia, ha terminado siendo un referente en este bello mundo del flamenco. Los artistas se han revalorizado fuera de nuestras fronteras. Los aficionados pueden disfrutar de más y mayor calidad en cuantos eventos se programan. Se están dando pasos agigantados de cara a la modernización de certámenes y festivales. Y, todo esto, aún siendo susceptible de mejorar, hay que agradecérselo a la Diputación de Málaga; y a una persona en concreto, su presidente Salvador Pendón Muñoz. ¡Al Cesar lo que es del Cesar…..!

1º.- José Ramón Zapata: ¿Qué es y qué pretende “Málaga en Flamenco?
Salvador Pendón Muñoz.- Trasladar al flamenco el sentido del aforismo “pensar en global y actuar en local”. Es decir, contribuir, de manera general, al fortalecimiento de nuestro arte a partir del fomento y promoción del flamenco en Málaga, tanto en lo concerniente a las formas amasadas y fraguadas en nuestra tierra como a los intérpretes que en ella nacieron o residen. Y anteponiendo a cualquier otra consideración los elementos culturales de una manifestación que se origina y desarrolla en Andalucía pero que se nutre y participa de valores universales.

2º.-P: ¿Es usted consciente de la importancia, en el mundo del flamenco, que Málaga ha tomado en tan sólo dos años?
R.- Sería un irresponsable si no lo fuese porque, sin que se interprete como prepotente orgullo, pienso que la Institución que presido ha jugado un papel relevante para hacer posible el buen momento que el flamenco atraviesa en Málaga y que, por otra parte, ya tuvo en su momento, antes de que el desinterés de propios y extraños devaluara el territorio flamenco de nuestra provincia.

3º.- P: ¿Qué fue lo que le impulsó a dar este radical cambio?
R.- El convencimiento de que el momento por el que atravesaba el flamenco en Málaga y la consideración que de nosotros tenían en otros lugares en absoluto respondía a la rica diversidad de formas flamencas enraizadas en nuestra provincia, a la influencia que las mismas han ejercido en la conformación de otras localizadas fuera de nuestro ámbito territorial, a la evidencia histórica del papel preponderante que Málaga jugó en la aparición y expansión escénica del flamenco, a la calidad de los intérpretes malagueños del pasado, muchos de ellos creadores de formas consolidadas y apreciadas, y a la realidad insatisfactoria de una cualificada nómina de ejecutantes de cante, baile y guitarra que tenían dificultades casi insuperables para desarrollar sus capacidades en condiciones de igualdad con los de otros lugares.

4º.- P: ¿La puesta en escena de la bienal malagueña está enfocada, como así ocurre hoy día con la de Sevilla, de cara al turismo?
R.- Queremos actuar de manera pausada y sistemática. El primer objetivo que pretendemos cumplir es recuperar la afición malagueña y ampliar el público demandante a partir del acercamiento e incorporación de gente que si hasta ahora ha permanecido al margen de la actividad flamenca ha sido o bien por desconocimiento o bien porque no ha captado la potencia cultural de la misma. Queremos ganar, a continuación, el respeto de todo el mundo flamenco con seriedad en la programación y rigurosidad en el desarrollo de la misma, evitando que “Málaga en flamenco” se convierta en una mera sucesión de espectáculos. Una vez hayamos alcanzado tales objetivos será el momento de que el flamenco aparezca como una actividad complementaria de la amplia y consolidada oferta turística de nuestra provincia.

5º.-P: Además de este evento bianual, se están organizando otros de menor calado como son los ciclos “nos vemos en tu peña”, “los jueves flamencos”, etc., que, a mi forma de ver, tienen un objetivo claro: dar trabajo a los artistas malagueños. ¿Quizá porque éstos no son suficientemente valorados fuera de nuestras fronteras?
R.- No puedo estar de acuerdo con el enunciado de su pregunta. En primer lugar, porque considero que “Nos vemos en tu peña” o “Los jueves de la crítica” ni tienen menor calado ni desmerecen de cualquiera otra de las actividades desarrolladas por “Málaga en flamenco”. Son, eso sí, ciclos que tienen un fin y estructura determinados y una peculiaridad en función de los objetivos previstos, pero en razón de los artistas participantes, dignidad de la que se ha pretendido impregnar la propuesta, novedad de la misma y evaluación de su desarrollo hay motivos más que suficientes para pensar que tales actividades resisten la comparación, en plano de igualdad, con cualquiera otra. En segundo lugar, escasa proyección tendría nuestra voluntad de promocionar el flamenco en Málaga si el objetivo central de las actividades programadas fuese dar trabajo a los artistas. Esto es sólo una consecuencia de nuestras iniciativas y, más que trabajo, lo que ofrecemos son oportunidades. Con las mismas, los artistas malagueños tendrán ocasión de desarrollar y evidenciar sus capacidades y demostrar que, y para ese interrogante suyo mi respuesta ha de ser positiva, la escasa consideración de la que gozan fuera de nuestra provincia en absoluto está justificada.

6º.-P: Málaga ha sido siempre la cenicienta del flamenco; sin duda por culpa de los propios malagueños. Y muchos aficionados se preguntan: ¿Cuando el Presidente de la Diputación no sea flamenco, Málaga en Flamenco desaparecerá?
R.- Málaga ha dejado de tener el espacio que le corresponde a partir del período de recuperación del flamenco que se inicia en la segunda mitad del XX. Antes de la Guerra Civil, en una etapa que se inicia en el último tercio del XIX, Málaga sí que tuvo un papel de relevancia en el concierto flamenco. Analizar las causas que, progresivamente, llevaron a esa pérdida de pulso y de impulso sería largo y complicado, porque son muchos los elementos que de manera negativa confluyen. Hay circunstancias externas que tuvieron que ver, pero tal como usted afirma, mucho de culpa hay también en el comportamiento indolente de artistas y aficionados y en el desinterés de las instituciones malagueñas. Pienso que ese riesgo de que la apuesta por el flamenco de la Diputación de Málaga esté vinculada a la persona que tenga la responsabilidad de presidirla es algo superado. Nadie entendería en el futuro un viraje que tuviese como consecuencia la vuelta a situaciones ya felizmente superadas, o en trance de superar. Por eso intento que la labor de promoción, difusión y fortalecimiento, en definitiva, del flamenco que lleva a cabo Diputación de Málaga no se advierta como una cruzada particular, sino como el resultado de una acción de gobierno, colectiva por tanto, que pretende valorar y dignificar parte tan importante de nuestra más genuina cultura.

7º.- P: Supongo que será usted consciente de las muchas críticas, algunas muy duras, que recibió por la organización y dirección en la primer bienal. ¿Con la incorporación de José Luis Ortiz Nuevo, como director de esta segunda, acallará esas críticas?
R.- No sólo he de ser consciente de las críticas que pueda recibir una acción de gobierno de la que soy responsable, sino que he de tenerlas en cuenta a fin de superar los aspectos negativos de la misma. De todas formas, las críticas también han de atemperarse teniendo en cuenta las circunstancias que rodean a cualquier actividad y en el caso concreto que nos ocupa no se puede olvidar que hablamos de la primera edición, de la puesta en marcha, de un programa sin antecedentes ni en la Diputación ni en la provincia, con lo que resultaba inevitable la improvisación derivada de la inexperiencia. No obstante, con la ilusión, esfuerzo y coraje de las personas responsables, “Málaga en flamenco” salió adelante y por eso es posible hablar hoy de la próxima edición. Estoy seguro de que la solvencia de José Luis Ortiz Nuevo representa un valor añadido para un festival que ha de proponerse mejorar en cada propuesta.

8º.- P: La Unión tiene un gran certamen cuya seña de identidad son los cantes de las minas. ¿Han pensado ustedes que Málaga, tan rica en estilos de cantes, bien podría tener el suyo propio dedicado, exclusivamente, a sus cantes autóctonos?
R.- Este año hemos celebrado la I Exaltación del Cante por Malagueñas que, con los cambios que vayamos advirtiendo necesarios, puede convertirse en la referencia que ayude a cumplir mejor el objetivo de situar en el lugar que merecen a los cantes de nuestra tierra, sin necesidad de reproducir modelos de otros lugares y aportando diversidad en el ámbito de lo flamenco. Pero, como no puede ser de otra manera, abiertos estamos a propuestas que nos ayuden a enriquecer la segunda Exaltación de los cantes de nuestra tierra.

9º.- P: ¿Qué pretenden ustedes con esa decisión para cambiar la estructura de los festivales flamencos?
R.- Modernizar los tradicionales festivales veraniegos no es para nosotros otra cosa que hacerlos asequibles para un público más amplio del que en estos momentos acude a ellos, propiciar su celebración en lugares con encanto, dotarlos de armonía entre el espacio escénico y la muestra artística, ajustar su duración a la exigencia de los nuevos tiempos, propiciar la comodidad de los espectadores... En definitiva, tratar de evitar que una fórmula que tantos beneficios reportó en su momento acabe no sólo dejando de tener sentido sino incluso perjudicando al flamenco. Para ello, en diciembre pasado convocamos a los organizadores de 39 festivales en nuestra provincia para abrir un debate sosegado y profundo sobre el nuevo modelo que queremos poner en marcha en 2008.

10º.- P: ¿Como político, cree usted que las subvenciones que se aprueban tienen un riguroso seguimiento por el departamento en cuestión?
R.- En términos generales, estimo que los dineros públicos precisan de un control exhaustivo que garantice que su aplicación responde al fin para el cual se acordó el gasto. Sin poner en duda la honestidad de los destinatarios de subvenciones para actividades relacionadas con el flamenco, sí considero que sería necesario una mayor coordinación entre institución otorgante y entidades beneficiarias.

11º.- P: Si algún día llegase a ser el responsable de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía; rumores haberlos haylos. ¿Qué es lo primero que haría por el flamenco?
R.- En mi ya larga trayectoria de responsable público nunca me he dejado llevar por los rumores. Además, pienso que el actual equipo directivo de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía está desarrollando una meritoria labor en beneficio de la promoción, difusión y defensa del flamenco y que en su ánimo está profundizar en la misma a partir de la interlocución con todos los sectores implicados.

 

 

12º.- P: Dejemos a un lado al político y hablemos con el aficionado.
¿Qué recuerdos tiene usted de su época de verdialero?
R.- Mi condición de fiestero de verdiales tiene raíces familiares y la considero, por tanto, una irrenunciable seña de identidad. Lamento no tener el tiempo suficiente para seguir, con mis compañeros, rindiendo tributo a la comunión festiva que heredamos de nuestros mayores.

13º.- P: ¿Dónde se siente usted más a gusto escuchando flamenco?. ¿En una peña o en un teatro?
R.- Donde quiera que haya artistas y aficionados que respeten el flamenco, que respeten a las personas y que estén dispuestos a compartir expresión, en un caso, y pasión, en otro.

14º.- P: Dígame un cantaor/a, un guitarrista y un bailaor/ra.
R.- Difícil me lo pone, sobre todo porque soy aficionado más del momento, de la sorpresa, del dardo al corazón, que de convicciones inamovibles. De todas maneras, ahí van: Tomás Pavón, Diego del Gastor y Manuela Carrasco.

15º.- P: ¿Qué cante le gusta más?
R.- Mi primera intención es responder que todos, pero como sé que eso no le va a conformar y, además, no resulta nada original, me atrevo a confesar que la potencia expresiva, el equilibrio melódico y el sentido senequista subyacente en la soleá responden a la consideración de lo que debe tener un cante para satisfacer mis esquemas mentales y sentimentales de aficionado.

16º.- P: ¿Qué piensa de ese movimiento llamado fusión? ¿Perjudica o beneficia a nuestro arte?
R.- Lo suyo sería que en todos los ámbitos se supiese discernir bien sobre lo que es y lo que no es flamenco y, en ese caso, cada expresión artística podría seguir su camino en paralelo a las demás sin que, por tanto, tuvieran ni que perjudicarse ni que beneficiarse

17º.- P: ¿Es usted de los que opinan que si el flamenco no hubiese nacido en Andalucía, estaría mejor considerado?
R.- El flamenco estaría mejor considerado si los andaluces, todos y cada uno de los andaluces, nos hubiésemos preocupado siempre de reclamar la singularidad, la fortaleza y el potencial cultural del flamenco.

18º.- P: ¿Qué opinión le merecen a usted los críticos de flamenco?
R.- La misma que los fontaneros, los maestros de escuela, los médicos... Los hay competentes e incompetentes, honestos y deshonestos, torpes e inteligentes. No soy partidario ni de sacralizar ni de satanizar profesión alguna.

19º.- P: ¿Para usted, ser flamenco es una forma de ser o estar?
R.- Lo entiendo como una forma de ser que te permite estar. Si intentas estar sin serlo se nota mucho.

20º.- P: Dígame lo que se le ocurra en este momento.
R.- Prestemos todo nuestro esfuerzo para que más pronto que tarde no sea necesario repetir la pregunta 17 de este cuestionario.

¡Gracias!

José Ramón Zapata