Artistas

SE NOS FUE UNA DE LAS MEJORES VOCES DE LOS TABLAOS FLAMENCOS

Escrito por José Ramón Zapata el .

El pasado día 5 de agosto de 2006, un infarto terminó con la vida de José Llerena Ramos más conocido como “El Chato de la Isla”.
Nació en San Fernando (Cádiz, 29 de junio de 1926) en la calle del Carmen. Su aprendizaje flamenco tuvo como escenario los tranvías; en sus recorridos de San Fernando a Cádiz, cuando contaba tan sólo siete años de edad. Se formó, artísticamente, en la Venta de Vargas hasta el año 1961; cuando probó fortuna en los tablaos madrileños de las Brujas, Canasteros y Café de Chinitas hasta el año 1991. Aquí terminó su dedicación al cante en los tablaos por sufrir su primer infarto.
En el año 1972 es nombrado Popular del Diario Pueblo. A principios de los años noventa fue nombrado, por los isleños, “hijo predilecto”. Y, en el 2002 le fue concedido, en la Feria Internacional del Turismo (FITUR), el premio (no pudo recogerlo por su deteriorado estado de salud) a la promoción de la identidad isleña que concede cada año el ayuntamiento de la ciudad de San Fernando.
El veintisiete de abril de 2002 recibió un cálido y más que merecido homenaje en el Teatro de las Cortes.
Aún guardo en mi memoria su actuación en la Cumbre Flamenca de Melilla en agosto del año 1985 cantando los estilos de su tierra y, como no, esos fandangos de Caracol que interpretaba magistralmente.
Es habitual, en los humanos, hablar siempre bien de una persona cuando fallece. Pero, en este caso, está más que justificado. Porque como persona era, como dicen los flamencos, “buena gente”. Y, como cantaor, un gran aficionado y respetado profesionalmente. Respeto que se ganó a pulso en los tablaos donde trabajó por todos y cada uno de los compañeros que tuvo en su larga carrera; donde cabe nombrar a Carmen Moreno, Terremoto, los Hermanos Reyes, Carmen Montiel, María Vargas, Manolo San Lucar, Merche Esmeralda y un sin fin de artistas.
Los aficionados de Fuenlabrada (Madrid), donde residía desde 1961, han sido testigos de su entierro que tuvo lugar ayer 6 de agosto de 2006. 
Para todos los que amamos el flamenco (flamenco puro, tradicional, etc.) ha sido un duro golpe la perdida del “Chato de la Isla”. Máxime si tenemos en cuenta que, en los tiempos que corren, los niños/as que van surgiendo están más preocupados en ganar dinero fácil y pronto, que aprender a cantar de los maestros; por ejemplo de José Llerena Ramos. 
Descansa en paz amigo Chato.