MARÍA HELENA “LA KUKI” ENGRANDECIÓ LOS CANTES PRECIOSISTAS EN LA PEÑA FLAMENCA “RINCÓN DEL CANTE” DE CAMPANILLAS

Escrito por José Ramón Zapata el .



El circuito de Peña en Peña no está obteniendo un mayoritario respaldo por parte de  la afición malacitana: sinceramente no lo entiendo. Anoche, la Peña Flamenca “Rincón del Cante” de Campanillas, acogió a la cantaora María Helena “La Kuki” y al guitarrista Juan Moreno. Decir, porque es verdad, que el salón social de esta peña, no obtuvo un lleno.
El circuito “De Peña en Peña”, patrocinado por el área de cultura de La Diputación de Málaga y organizado por la Federación de Peñas Flamencas, debería tener mejor respuesta presencial. Máxime, teniendo en cuenta que, los artistas que conforman estos espectáculos, son de la tierra: si los malagueños no apoyan  ni apuestan por sus propios artistas, algo mal se está haciendo. Pues yo creo que no: los estamentos oficiales sí están cumpliendo, en cuanto a subvenciones se refiere y, la federación de peñas, acomete cada año  una amplia agenda en apoyo y divulgación del flamenco. Por lo tanto, se me antoja que quien verdaderamente no está por la labor es, sin duda alguna, la afición. ¡El que esté libre de pecado…!
“La Kuki”, a la que no tenía el placer de conocer artísticamente, me sorprendió gratamente. Su cante dulce, su  voz laína: fina, delgada de registros muy agudos y brillantes levantó muchos aplausos.
Se presentó con unas soleá por bulerías. Muy bien de compás, cumpliendo sin más.
La malagueña del “Niño de Vélez” rematada por un jabegote, si estuvo magistralmente interpretada; y es que, en estos cantes, donde los tercios requieren de una modulación preciosista, “La Kuki” los borda.
Seguimos con los cantes de compás; en este caso unas alegrías de Cádiz. Como ocurrió en la soleá por bulerías, se amoldó perfectamente al compás 3x4, pero sin llegar a profundidades.
Terminó la primera parte con una milonga. Este estilo, enmarcado en los cantes de ida y vueltas, son muy agradecidos por el respetable, a pesar de su mensaje triste y melancólico como fueron esas letras que “La Kuki” dedicó a las madres allí presentes. Me gustó, y mucho, esos giros tonales cargados de melismas; permitiendo, con su saber modular, llegar a los registros más agudos: cómo me recordó a Vallejo y Marchena.
La segunda parte la abrió con unos tangos muy acompasados y con giros melódicos  muy brillantes; destacando en las letras de Triana y “La Pirula” de Málaga.
La granaína y media de Manuel Vallejo fue de una calidad impresionante. Esta mujer, lo he dicho más arriba, en estos cantes dulces, donde se requiere un saber modular y gran dominio de los registros tonales, lo borda. Es su fuerte (así se lo dije al término de su actuación) y, bajo mi prisma de crítico, pienso que debería explotarlo mucho más: ¡ahí atesora su sabiduría flamenca!.
Para terminar, nos regaló unos fandangos de Vallejo con ritmo de bulerías. Decir que, y disculpen que sea reiterativo, esta mujer tiene una facilidad innata para estos cantes. Su voz es muy apropiada (aunque anoche la tuviera algo mermada) y se presta a este tipo de estilos. Esos giros melódicos, garganteos y, paradas en la terminación, para rematar el último tercio, es oro de muchos quilates.
Su compañero de viaje artístico, Juan Moreno, estuvo a la altura de su compañera. Arropó, en detrimento de su lucimiento, a “La KUkI” con un toque fácil y entendible: demostró que el toque de acompañamiento no tiene secretos para él; lo que facilitó, sin duda, al lucimiento de su compañera.
Resumiendo. Buena velada de cante y toque donde sólo falló la afición: ¡menos quejarse que no hay espectáculos flamencos, y más apoyos presenciales a los artistas; sobre todo a los malacitanos!.
 

                                                                                              José Ramón “Zacha”