ALFREDO TEJADA ENARBOLÓ EL ESTANDARTE DEL DECORO PROFESIONAL

Escrito por José Ramón Zapata el .

ALFREDO TEJADA ZURITA, es un cantaor que lleva el flamenco en sus genes. Malagueño de nacimiento y granaíno de adopción. Su madre (gitana) cantaora, trabajó a diario en el conocido tablao ‘El Jaleo’ de Mariquilla; también su abuelo, ‘El Tito’, era igualmente cantaor. Pero, sus inicios musicales, estuvieron rodeados de pentagramas. Estudió solfeo y trombón durante cuatro años en el conservatorio superior de música Victoria Eugenia de Granada; siendo más tarde descubierto por el guitarrista Luis Millán; dejando aparcada la música clásica y dedicándose por completo al flamenco.
Tras una concienzuda preparación, iniciada en 2005 en Córdoba, y de la mano de  Calixto Sánchez, irrumpe en los circuitos habituales del flamenco cantando “atrás”; siendo las primeras figuras del baile quienes requieren de sus servicios.
Por tanto, Alfredo Tejada, es un consumado cantaor para el baile, y eso se nota cuando canta “alante”. Esto, lejos de ser un problema, o tomado como punto negativo (para muchos escribidores) es, al menos para quien esto firma, un doctorado. Recuerden a Antonio Mairena o Chano Lobato, siendo este último calificado como el cantaor de más compás de la historia del flamenco.
No sé qué tiene la Peña Flamenca “La Soleá” de Campillo que todos, absolutamente todos (al menos los que yo he presenciados) los artistas se entregan de principio a fin; de ahí el título de mi artículo.
Se presentó por tientos, rematados por tangos, siguió con soleares, cantiñas, seguiriya, abandolaos: Lucena, Granada y Málaga y soleá por bulerías.
Todos los estilos, excepto la seguiriya, fueron de compás. En estos estilos no existen secretos para él; los domina con soltura y pone de manifiesto que el aprendizaje maternal estuvo bien dirigido.
En cuanto a la seguiriya, me estremeció; máxime teniendo en cuentas que venía “rozado” (y recién aterrizado de una larga gira con la compañía de la bailaora malagueña “La Lupi”), y a pesar de esa gran dificultad, se entregó hasta la extenuación. Pero no conforme con ello, ya casi sin fuerzas, nos regaló un fandango del Niño Gloria fuera de micrófono. Si ya de por sí, este estilo de fandango tiene una gran dificultad y, además, requiere una voz limpia, Alfredo Tejada lo interpretó magistralmente.
Y de profesional a profesional: Antonio de Patrocinio hijo. El cordobés fue el compañero de viaje que posibilitó el lucimiento de Tejada. Creo haberlo dicho todo sobre este gran guitarrista, de sobra bien conocido en toda la provincia malacitana, ya que es un seguro para cualquier cantaor: deja cantar. Esto que debería ser lo normal, no lo es, al menos en la gran mayoría de los nuevos guitarristas.
Al término del recital le dije al presidente y secretario: “qué tendrá esta peña que todo el que viene  se entrega de principio a fín”; porque eso fue lo que ocurrió en todas las veces que he visitado esta peña.
Decir que este recital estaba enmarcado en el circuito “de peña en peña”, patrocinado por la Diputación de Málaga y organizado por La Federación de Peñas Flamencas de Málaga  .
En cuanto al respetable, decir que respetaron a los artistas, vitorearon, jalearon y aplaudieron, pero a su debido tiempo y en su justa medida.                                                                                                                                                                                                                                          
  José Ramón “Zacha”