Recitales

MARÍA JOSÉ PÉREZ ENGRANDECIÓ LA PRESENTACIÓN DEL XVII CONCURSO NACIONAL DE CANTE Y BAILE FLAMENCO“ESTEPONA CANTAORA”

Escrito por José Ramón Zapata el .

El pasado día 4 de marzo tuvo lugar, en la Peña Flamenca de Estepona (Málaga), la presentación del cartel anunciador del XVII CONCURSO NACIONAL DE CANTE Y BAILE FLAMENCO “ESTEPONA CANTAORA”. 
Como ya viene siendo habitual, año tras año, la junta directiva de la P.F. de Estepona asume el gran y no menos difícil reto de organizar un concurso nacional de cante y baile.
El presidente de la identidad, junto a la concejala de cultura del Ayuntamiento de la ciudad, fueron los encargados de la presentación oficial del cartel anunciador.
Tras los prolegómenos y exaltación, en pro de la labor que realizan los responsables de la entidad, como no podía ser de otra forma, la responsable cultural dio paso al presentador de los artistas invitados.
Y llegó el turno del cante y el toque, del buen cante y no menos buen toque de María José Pérez y José Javier Jimeno, respectivamente.
La almeriense María José, a pesar de sus 20 años, dio todo un ejemplo de entrega, sabiduría y oficio; impropio de una adolescente como ella. 
Inicio su actuación con unos tientos-tangos, siguió con una granaína y media granaína, para continuar con unas peteneras y cerrar la primera parte por cantiñas.
En la segunda mitad, nos ofreció malagueñas con abandolao, seguida de la caña, cantes de su tierra, seguiriya; y, para finalizar, un ramillete de fandangos.
Difícil tarea la de elegir a unos de los cantes como el mejor de la noche. Entre cosas porque todos; -y digo bien, todos- fueron interpretados magistralmente. En la malagueña de Chacón se recreo cuanto quiso en los bajos, modulando perfectamente como lo hacía el maestro jerezano. Los melismas de la granaína y en marcado acento los de la media, fueron de una exquisitez impropia de una garganta aún por hacer. Un buen y seleccionado recorrido por cantiñas –incluyendo un recuerdo a Pipini- puso de manifiesto el gran sentido del compás que posee. En los cantes de su tierra dejó patente que, la influencia geográfica, la tiene tan arraigada que estos estilos no tienen secretos para ella. Y qué decir de esos versos ligados de la seguiriya con sus ayes prolongados de Manuel Torre al estilo de Francisco la Perla. Y si los olés del respetable se dejaron oír en la seguiriya, a modo de aprobación, no fueron menos en los fandangos; sobre todo en los de Vallejo y Carbonerillo.
Y qué decir del guitarrista F.J. Jimeno. Pues que fue, en parte, en una gran parte, el bastón donde se apoyó María José para salir por la puerta grande. Sensacional en el acompañamiento, dejando a su compañera lucirse todo cuanto quiso. Pero cuando le llegó el turno a él puso de manifiesto, con su virtuosismo, cuanto oficio hay en su toque. Pero no solo oficio, sino sabiduría, maestría y gusto, mucho gusto a la hora de escoger todas y cada una de las falsetas interpretadas.
Resumiendo, noche de buen cante y toque el vivido en la Peña Flamenca de Estepona. Pero esto, siendo muy importante, no lo es menos la juventud de María José que, a buen seguro, los puritas tendremos, asegurado, durante muchos años, la conservación del flamenco, flamenco. Y, ya saben, “al buen entendedor……”