TALLER FLAMENCO “COLMAO” I

Escrito por José Ramón Zapata el .

Desde los primeros datos fehacientes de los que disponemos, hasta nuestros días, se han vertido grandes ríos de tintas buscando la génesis del flamenco. Se han publicado cientos de libros, en su mayoría plagios; y otros tantos, plagios de plagios. Por eso, la historia del flamenco está plagada de grandes mentiras; ya lo dijo Francisco de la Brecha (seudónimo de Paco Vallecillo): “en el flamenco existente tantas mentiras, que muchas de ellas merecerían ser verdad”. Esto ha sido posible debido al secretismo  con el que ha vivido el flamenco en el correr de los tiempos.
Ni que decir tiene, en este taller que hoy inicio, no es mi intención sentar cátedra, no más lejos de la realidad, sino la de aportar datos basados en los muchos años que llevo investigando de dónde, cómo y cuándo surgió el flamenco como música.
El arte flamenco no nació de la noche a la mañana, como arte de magia. El flamenco, tal y como lo conocemos hoy día,  ha tenido que partir de unos cantes pre flamencos originarios del folklore andaluz. Qué duda cabe que, los distintos asentamientos étnicos que poblaron toda la geografía andaluza, dejaron su impronta en la génesis de los cantes. Pero, ¿podemos afirmar, sin temor a errar, cuál de esos pueblos aportaron más ingredientes a la hora de elaborar el cante flamenco?. Rotundamente no. Los datos disponibles a día de hoy no son determinantes como para afirmar con total rotundidad que el pueblo árabe, asentado en Andalucía ocho siglos, el pueblo gitano (llegado a Andalucía allá por el año 1447-1450), incluso anteriormente los fenicios (como afirman algunos partidistas), fueron los creadores del flamenco. Según mis apreciaciones, todos los pueblos que cohabitaron en la Tierra de María Santísima han tenido, directa o indirectamente, aportaciones a la música andaluza por excelencia como es el flamenco.
Sirvan estas primeras líneas como preámbulo a este taller flamenco. Obviamente, el tema daría mucho juego, tanto como para escribir varios libros. Pero, créanme, no es mi intención entrar en detalles bizantinos que, a la postre, no beneficiarían en nada a nuestro “arte”; sino a engrandecer, aún más si cabe, esa leyenda negra de “esto es mío y lo crearon los míos”. Para eso ya están otros, yo no. Por lo tanto, me centraré en la antesala  de los cantes etiquetados como flamencos y que, en su día, conformaron el árbol genealógico de los cantes. Y esa antesala no puede ser otra que los “cantes pre flamencos”.
Muchos eruditos dan como buenos los datos que aporta Estébanez Calderón en su libro “Escenas Andaluzas” publicado en Madrid en el año 1847. La visión que este malagueño nos refiere en su libro es sólo eso, su visión.  Pero no aclara, al menos a mí, cómo se gestaron los cantes, toques y bailes flamencos. ¡Ardua tarea nos queda!.
Si partimos del poema del sevillano Manuel Machado: “vino, sentimiento, guitarra y poesía/ hacen los cantares de la patria mía/ Cantares…/ Quien dice cantares dice Andalucía”, estarán conmigo que, Andalucía, es cantaora por excelencia; porque lo lleva en los genes. Pero no quisiera que mis lectores pensasen que mis palabras se refieren al folklore andaluz como marchamos del flamenco. Que el flamenco actual fue sembrado, regado y recogido de la semilla folklórica no me cabe la menor duda; pero no debemos mezclar folklore con flamenco. El primero es del pueblo, mientras que el segundo es un trasplante de todos y cada uno de los artistas que han ido amoldando ese folklore a su propio aire musical.

CANTES PRE FLAMENCOS:
No están todos los que son, sino aquellos que, a mi juicio, han servido como punto de partida y permitieron allanar el camino a los distintos cantes y derivados que hoy conocemos.

NANAS:
No es necesario haber cursado una carrera musical para saber cuál ha sido el cante más antiguo del mundo. En todas partes y, desde siempre, se han cantado nanas pero es en Andalucía donde adquiere ribetes flamencos.
Sí es cierto que en las nanas podemos encontrar ecos muy flamencos, pero sólo se queda en eso: eco. Por su naturaleza, la nana va a pecho descubierto, sin acompañamiento de guitarra; aunque hay quienes las cantan a ritmo de seguiriya (y otros ritmos también) y, entonces, sí que admite este instrumento. Valga como ejemplo una nana grabada por  Bernardo el de Los Lobitos y acompañado por Perico el del Lunar en “Antología del cante flamenco” con el sello discográfico Hispavox en Madrid,  1958.
VIDEO:

TIRANAS:
Este cante, localizado en la provincia de Málaga, tiene cierta similitud con las malagueñas (cante, no baile). Incluso hay quien afirma que fue éste el embrión del cante por malagueña. Me van a permitir que no esté en absoluto de acuerdo: la malagueña se convierte en tal pausando el abandolao (cuando lleguemos a este cante analizaremos mis palabras).
Yo me aproximo a la versión que nos da Felipe Pedrell en “Cancionero musical popular español”: “…Las composiciones que llevan este nombre  fueron en un principio aire de baile con canto. Más tarde el baile cayó en desuso, conservándose sólo la canción que solía nombrarse con algunas palabras, como “Tirana del caramba”, Tirana del contrabandista, etc…”.
En 1805, “Don Preciso” publicó “Colección de las mejores coplas  de seguidillas, tiranas y polos que se han compuesto para cantar a la guitarra”: “…La Tirana, al paso que se cantaba con coplillas de cuatro versos asonantados de ocho sílabas, se bailaba con un compás claro y demarcado, haciendo diferentes movimientos a un lado y a otro con el cuerpo, llevando las mujeres un gracioso juego con el delantal al compás de la música, al paso que los hombres manejaban un sombrero o el pañuelo a semejanza de las nociones que conservamos de los bailes de las antiguas gaditanas…”.
Desgraciadamente, en el cante flamenco hallamos un denominador común: “tradición oral”. Pues sí, es en la tradición oral donde se han fundamentados eruditos, tratadistas, flamencólogos, etc. para hacernos llegar la composición y elaboración de los cantes que hoy conocemos; por lo que no es de extrañar aquello que decía “Francisco de la Brecha”.

PREGONES:
Uno de los cantes pre flamencos más bellos, que no hace mucho aún se conservaban, eran los pregones. Los pregones no son patrimonio de Andalucía (a qué negarlo), pero sin duda sí es en esta tierra donde se han cantado con más arte flamenco.
La vida de los pregones se me antoja muy corta. Según todos los datos orales (otra vez) sitúan a la posible aparición de los pregones a finales del siglo XIX; sinceramente, tengo mis dudas.
Pero qué es y por qué se crearon los pregones. Los pregones no se crearon, sino que surgieron espontáneamente entre los vendedores ambulantes anunciando sus mercancías. A través de estos cantos pre flamencos se vendía todo tipo de productos (en el video que aquí expongo, podemos ver a un Chano Lobato vendiendo pescados). Algunos tratadistas afirman que algunos estilo de cantiñas: mirabrás y caracoles, tienen su origen en los pregones. Por su parte, el gaditano Fernando Quiñones, en su libro “De Cádiz y sus cantes” nos refiere lo siguiente: los pregones jugaron un papel muy importante en la vida folklórico-musical de Cádiz”. Pero hay algo que no me cuadra: cómo es que quien más famas obtuvo cantando pregones fue, precisamente, el cantaor malagueños Gabriel Díaz Fernández, “MACANDÉ”. 
VIDEO:

TEMPORERAS:
Las temporeras, cantes del arar o cantes de gañanías, son cantes pre flamencos totalmente en desuso. Este cante era muy popular entre los gañanes, sobre todo durante las labores del campo. Se empezó a conocer (según datos orales) en las campiñas de Córdoba: Montilla, Lucena, Cabra, etc.; ramificándose hacia tierras costeras como Granada y Málaga. Muy parecidos a los fandangos, por su forma de cantar, pero con matices de la “trilla”; algo lógico teniendo su cultivo en los cantes del campo. Yo me atrevería a decir que noto ecos de “serranas".
Era típico cantar las temporeras en rondas entres varios gañanes, pero enlazando los versos; no como ocurre con los fandangos que se canta las letras completas por cada uno de los cantaores.

TRILLERAS:
Las trilleras o cante de la trilla es un cante pre flamenco que, a día de hoy, se viene conservando en la provincia de Málaga; sobre todo en su famoso concurso anual.  Pero, este cante, no es patrimonio de la campiña malacitana, sino de todos aquellos pueblos andaluces del interior.
Según todos los testimonios, al menos los escritos con rigor, dan a conocer dos modalidades o estilos: Los de la Bética y los de Málaga. El cante de la trilla es muy sosegado y somnoliento cantado desde el sillín del trino; mientras los mulos daban vueltas y vueltas  a la era haciendo sonar sus colleras.
Al ser un cante netamente campesino, no es de extrañar que fuera importado. Pues estas labores campestres se daban en toda la geografía española.
VIDEO:


ROAS:
Parece ser que este cante pre flamenco fue netamente gitano, que se conservó amparado en una antigua ceremonia religiosa. Se cree que el nombre bien podría deberse a la costumbre gitana de reunirse para cantar haciendo ruedas. Nada de extrañar teniendo en cuenta que, las ROSAS, son una especie de fandangos.
Poco más que comentar sobre este cante. Y es que tampoco se sabe mucho más: especulaciones y más especulaciones fruto de su hermetismo propio del pueblo gitano.


POLICAÑA:
Estamos ante un cante que, aunque yo lo he clasificado como pre flamenco, bien pudiera no serlo.
Tenemos que partir de la “Colección de cantes Flamencos” de Demófilo donde aparece, por primera vez, la palabra “policaña”. Si tenemos en cuenta que, este libro, está escrito en Sevilla año 1881, podríamos hacernos una idea del posible origen del mismo. Pero veamos que nos dice Demófilo: “…Respecto a los Polos, Cañas y Policañas, no son más que  músicas especiales con que se acompañaban también las coplas comunes de cuatro versos: cualquier copla del cancionero de Fernán Caballero puede cantarse  por Polo, Caña y Policaña (combinación de la música del Polo y la Caña)…”. Como verán, de este comentario, poco podemos sacar en claro.
En conversaciones (hace más de 25 años) con cantaores ya desaparecidos y de cierta relevancia en el mundillo flamenco, la gran mayoría de ellos me confesaban no saber a ciencia cierta la veracidad de este cante. Todos coincidían en que, según pudieron ellos constatar en sus largas reuniones de cantes, la Policaña como tal no ha existido nunca.  Por tanto, estaríamos ante una amalgama  del Polo y de la Caña entrelazados éstos con una tanda de soleras; teniendo en cuenta que, rítmicamente, son exactamente iguales.

Como dije al principio, no están todos los que son. Otros muchos cantes pre flamencos inundan la geografía andaluza anidados en el folklore autóctono del lugar. Pero, según mi parecer, estos que menciono en el PRIMER TALLER FLAMENCO “COLMAO”, son los que más relación, directa o indirecta, han tenido en la génesis del cante flamenco.

En el segundo taller (8 de marzo) analizaremos los pregones. Pues, aunque bien podrían etiquetarse como pre flamencos, merecen una sesión sólo para ellos; dado su importancia e indicios fehacientes, que los sitúan en el vestíbulo del flamenco.

NOTA.- Todos los videos que ilustran mis comentarios son bajados de internet y publicados aquí mediante enlaces.