TALLER FLAMENCO “COLMAO V

Escrito por José Ramón Zapata el .

TALLER FLAMENCO “COLMAO V
Liviana
Al hablar de Liviana debemos tener en cuenta la tradición oral. Este estilo nos ha confundido más que aclarado su posible origen. El primero (o uno de los primeros) en complicarnos la vida al escribir de la Liviana es Demófilo; pues en su obra “Colecciones de cantes flamencos”, publicado en el año 1881 en Sevilla,  nos dice: “…sin guitarra también se canta las tonás y las livianas, de las que sólo hemos podido escuchar dos o tres, y esto en voz baja, al cantaor Juanelo de Jerez”. Como dato curioso y complementando a los escrito por Demófilo, en la bases publicadas en el Concurso de Cante Flamenco de Granada en el 1922, se recogía en el mismo apartado, tonás, martinetes, nanas, deblas y livianas.
La liviana es, a mi entender, un cante de preparación hacia la serrana, al menos eso es lo que se solía hacer en la década de los sesenta-setenta. Pues en la actualidad, rara vez escuchamos este estilo en festivales o recitales fuera de las peñas flamencas.
Musicalmente, la liviana lleva el mismo compás que la seguiriya (amalgama: 3x4 y 6x8)
 


Serrana
Como no podía de otra manera, la serrana también tiene un origen incierto. Los malagueños que la sitúan en Ronda (tal vez por la creencia de su relación entre los contrabandistas que se escondían en la serranía de ésta), mientras que los onubenses la localizan en las sierra de Aracena y Aroche, por ser cantaores de Huelva los que más han cantado este estilo.
Para quien esto escribe, el tratadista que con más rigor ha escrito sobre las serranas, ha sido José Luis Buendía. “Este estilo de cante, tan próximo a otras áreas del folklore no estrictamente flamenco, tiene una larga tradición  literaria y cultural en nuestra historia peninsular, que se ha dado en llamar genéricamente literatura pastoril, y que, aunque ancla sus raíces en la más rancia tradición greco-latina, es en nuestra literatura y en nuestro folklore (sobre todo en las letras del cante flamenco) donde ha adquirido verdadera carta de naturaleza. Sin embarga, la práctica cotidiana del cante jondo actual, parece alejarse de esas raíces nutricias de las serrana. Difícilmente los intérpretes de hoy suele ejecutar ese cante de tan asolerada textura. Difícil terreno el de precisar la cronología de un cante. Afinando mucho nuestras apreciaciones, solamente podemos inferir  que en el segundo tercio del siglo XIX, ya se cantaba la Serrana de un modo más o menos sistemático y profesional. La Serrana se iría formando, como todos los cantes, a base de estratos sucesivos, de sedimentos culturales y ciegos impulsos humanos, latiendo ritmo de los corazones de sus ignotos primeros intérpretes". 



La Serrana tiene ecos de seguiriya, liviana y caña, y se la guitarra toca en MI. Se empieza cantando la liviana para rematarla con el cambio de María Borrico.



Hasta aquí, el capítulo dedicado a la Liviana y Serrana. En el próximo taller (29/03/14) trataremos el mundo de las soleares.