El
premio Puerta de Alcudia viaja a Andalucía
Antonio
Ortega hijo, de Mairena del Alcor, y Manuela Cordero,
de Rota, han sido los grandes triunfadores del III
Concurso Internacional de Cante Flamenco Puerta de
Alcudia, certamen que se celebró la noche del
sábado, día 11, en la localidad de Puertollano.
Una treintena de cantaores procedentes de todos los
puntos de la geografía española, y en
su mayoría con una trayectoria jalonada de
los más importantes premios, acudieron a este
concurso que buscaba “al cantaor emergente más
completo”, ya que las bases obligaban a los
que accedían a la fase siguiente a no repetir
ninguno de los cantes ya ejecutados, con lo que la
disputa ha sido del mayor interés.
A esta luz, accedieron a la final el sevillano Niño
de Olivares; Toñi Fernández, de Almería;
el mairenero Antonio Ortega hijo y la roteña
Manuela Cordero, con lo que la juventud cantaora de
Andalucía imponía el peso de su veracidad
flamenca en Puertollano.
De los reseñados, el cuarto puesto fue para
Toñi Fernández, que siendo la finalista
de expresión más flamenca, destacó
en la taranta y, sobre todo, por tangos. El tercer
premio recayó en Niño de Olivares, que
evidenció su largueza cantaora a más
del modo con que salir de situaciones adversas, tal
que el sonido, que dejó bastante que desear,
lo que no restó méritos a sus tonás
y fandangos.
Pero fue tanta la igualdad que el jurado atisbó
entre Manuela Cordero y Antonio Ortega hijo, que,
por unanimidad, optó por conceder el primer
premio “ex a quo” entre ambos cantaores,
por lo que a los 12.500 euros más trofeo del
primer galardón, se sumaron los 5.000 euros
del segundo a fin de quedar repartidos a partes iguales
entre estos dos finalistas.
Tanto Cordero como Ortega tendrán, además,
la oportunidad de presentar de nuevo sus credenciales
en el Festival Minero, a celebrar en el mes de diciembre,
en base a la firme contribución que han hecho
tanto por el prestigio de este certamen cuanto por
la difusión de un arte que demanda figuras
emergentes de este calado y solvencia que sucedan
a las generaciones precedentes.
En tal sentido, hay que resaltar de Ortega el modo
de construir la soleá del eje Alcalá-Triana,
con un estilo de cierre de Joaquín el de Paula
que sorprendió a todos por igual, sin olvidar
la valentía de ejecutar cantes que difícilmente
son hoy día considerados como la minera de
Antonio Piñana o la mariana.
Manuela Cordero, por su parte, es una cantaora que
va a dar que hablar como siga en la línea de
progresión de estos últimos cinco años,
ya que en Puertollano dejó a todos atónitos
con un jabegote, cante poco recomendable en los concursos
rancios, y una extraordinaria seguiriya de Juan Junquera
que evidenció sus dotes artísticas,
tal que hondura, afinación y sentido del ritmo
interno.
Tras la final, la fiesta prosiguió en Casa
Vinagrito, donde Santiago ofició desde los
veinticuatro compases de un fandango con el rito manchego
del buen comer y mejor beber, con lo la sede de la
Peña Flamenca Fosforito, organizadora del evento,
hermanó a Andalucía con Castilla-La
Mancha como antaño hicieran Jacinto Almadén
o el Niño de la Mancha, entre otros.
Publicado
en diario El Mundo el día 12 de septiembre
de 2010 |
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