
LA
REVISTA ALBOREÁ HOMENAJEA A ANTONIO MAIRENA
(No están todos los que son)
La
revista “La nueva Alboreá” que
edita la Consejería de Cultura de la Junta
de Andalucía, en su número 12 (octubre-diciembre
2009) dedica, en forma de homenaje, un total de 37
páginas a la vida y obra de Antonio Cruz García,
”Antonio Mairena”, en el centenario de
su nacimiento.
Sin duda, y ni que decir tiene, ha sido un acierto
incluir en esta revista (pagada por todos los andaluces)
un reconocimiento a la aportación del legado
que Mairena forjó para la historia del FLAMENCO
(sólo me refiero al flamenco tradicional, y
no esa basura llamada fusión).
Dicho lo anterior, tengo que decir, porque así
me lo parece, que no “ESTÁN TODOS LOS
QUE SON”; es decir, hay muchas más y
mejores acreditadas firmas que nos pueden transportar,
a través de los tiempos, a conocer quién
fue Antonio Mairena.
En la treintena larga de páginas he hallado
muy pocos datos novedosos e inéditos. Los articulistas,
en su mayoría, nos refieren datos y comentarios
ya publicados, por ellos mismos, e incluso haciéndose
eco de otros colegas. Tampoco faltan anécdotas
de vivencias y reuniones con el maestro de los Alcores
que, lógicamente, al no haber estado yo presente
en las mismas, tengo que darlas por buenas a pesar
de que la historia del flamenco está llena
de mentiras (“algunas merecerían ser
verdad”, como dijo Francisco de la Brecha).
Pero, y aquí viene el por qué de mi
artículo, ¿donde están esas otras
firmas que sí han aportado aire fresco a una
vida plagada de grandes logros y llena de reconocimientos?.
Sin querer erigirme en salvador de nadie, y mucho
menos de otros colegas, debo recordar a los responsables
de la revista en cuestión que “no están
todos los que son”.
Se han dejado ustedes, no sé sí inconscientemente
o por castigo, a muchas personas muy documentadas
en la “Vida y Obra de Antonio Mairena”.
Sólo citaré, como jemplo, más
que nada para que no parezca un rol de reivindicación,
a los premios de Periodismo Antonio Mairena Manuel
Martín Martín, Luis Soler Guevara y
Ramón Soler Díaz (compartido) y José
Cenizo. Supongo que este galardón debería
ser motivo más que suficiente como para haber
sido invitados a recordar la figura de Mairena. Me
gustaría saber el porqué no han sido
invitados a formar parte de esas firmas que componen
el homenaje en cuestión. Desde luego, no quisiera
encontrar boicot alguno (como a mí sí
me hicieron en la pasada Bienal de Sevilla) por sus
críticas, como es el caso de Martín,
hacia la labor que está llevando a cabo la
Agencia Andaluza para el desarrollo del flamenco,
dependiente de la Junta Andalucía, a las que
nos tiene acostumbrado el crítico sevillano.
Y me niego a creérlo porque de lo contario
estaríamos asistiendo a una dictadura informativa
dándole una patada en el trasero a la libertad
de expresión que tanto promulgan los políticos
a través de sus distintos estamentos oficiales
(para algo estamos en democracia). En fin, que cada
uno piense lo que le venga en gana; yo, desde luego,
lo tengo muy claro: lo vengo soportando en mis propias
carnes.
Nuevamente quiero dejar constancia del acierto al
dedicar el referido homenaje y, cómo no, el
incluir una reedición del “extra Mairena”
que la revista Candil publicó en septiembre
de 1982: aquí sí que hay testimonios
merecedores de leer con suma atención.
José
Ramón Zapata
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