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La hipocresía flamenca llega a Internet

Pues sí señores, así es. Internet es un escaparate mundial maravilloso; donde todo tiene cabida. Y el arte flamenco, transformado hoy día en “basura flamenca” por tantos vividores: críticos, flamencólogos, productores, etc. con las lógicas excepciones –por cierto, que pocas son- ha encontrado en este tipo de vitrina un filón de oro.
Cada vez son más los portales que se cuelgan en la red –el 99% buscando descaradamente el vil metal-. Y eso que, en principio, debería ser bueno para el arte en su trilogía: cante, toque y baile, está repercutiendo negativamente en la pureza de nuestra música flamenca.
Sólo tenemos que darnos una vueltecita por las distintas revistas flamencas (¿?) que inundan el ciberespacio para darnos cuenta de cómo está el panorama. Mucha información, secciones de ventas y algunas críticas (¿?) configuran la estructura de la gran mayoría de este tipo de publicaciones.
Vaya por delante que no tengo nada en contra –ni a favor tampoco- de esta forma de vender el producto flamenco. Cada cual es libre de hacer lo que le vengan en ganas; eso sí, siempre que se respete el producto sin adulterarlo. Claro que, esto, es un fiel reflejo de lo que está ocurriendo con casi la totalidad de las publicaciones impresas que, salvo un par de ellas, también buscan ingresar dividendos sin importarles el fin último: la defensa de Arte Flamenco.
Cuando leo algunas críticas, sobre los distintos lanzamientos discográficos que aparecen a lo largo del año, además de quedarme perplejo por lo leído, automáticamente me hago un examen de conciencia: ¿para qué me ha servido el tiempo que he empleado en escuchar –miles de horas- a los maestros del cante y del toque?. ¿Cómo es posible que se echen tantas flores a esos artistas mediocres que no conocen el cante; amén de desafinar e irse de compás una vez sí y la otra también?
Pues miren, ahora que lo pienso, tantas horas de estudio –perdón, no recordaba que el flamenco no se estudia; es un don que te manda Papa Noel- sí que me han servido para algo: para seguir viendo, cada vez más claro, la mucha basura que se le está echando al flamenco. Para demandar, cada vez con más fuerza, una asociación de críticos que no admita en su seno, a tantos ignorantes maliciosos y sin escrúpulos.
Quizás, no lo se, esa asociación de periodistas flamencos que acaba de nacer pueda poner a cada uno en su sitio: los que saben lo que escriben en una parte, y los que también saben lo que escriben –pero con fines distintos- en la otra. Ardua tarea sin duda; máxime si tenemos en cuenta que la admisión en dicha sociedad no está aún clara. ¿O sí?.
Y volviendo al tema de Internet, y desde la autoridad que me otorga los quince años de experiencia haciendo críticas a través de esta mí Web, sugiero a estos señores -ellos saben a quién me dirijo- respeten a los que nos dedicamos a escribir de flamenco defendiendo la pureza del flamenco. Que nunca me he vendido –ni me voy a vender- al mejor postor. Que me es indiferente que las casas discográficas me envíen o no sus publicaciones para escribir bien de ellos; seguiré comprando los discos –libros también- como he hecho siempre. Que seguiré llamando por su nombre a todo lo que apeste en el flamenco. Que, en definitiva, seguiré escribiendo lo que me venga en ganas respetando siempre a la persona.
Para terminar este artículo de opinión, quiero agradecer a tantos aficionados que me han seguido a lo largo de estos quince años asomado a la red, su fidelidad para conmigo. Que pueden dormir tranquilos que nunca les defraudaré. Que mis artículos no van dirigidos a los artistas buscando su agradecimiento, si no encaminados a contarles la verdad: mi verdad.
Y por último, ahora si, gracias a los más de cien mil visitantes –no está mal para ser una Web tan humilde y sin apoyo económico- que han tenido a bien asomarse a esta revista virtual flamenca. ¡Gracias amigos en el flamenco por estar ahí!

José Ramón Zapata

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La hipocresía de los escribidores

Uno, que está a vueltas de casi todo, no deja de sorprenderse con los vaivenes o bandazos que la mayoría de escribidores de flamenco dan un día sí y otro también.

En mi anterior artículo de opinión les hablaba sobre “la hipocresía flamenca llega a Internet”. Pues bien, hoy también les quiero hablar sobre la hipocresía, pero en este caso la de los críticos. Sí, aquellos que un día están a favor de un determinado colectivo y al otro día lo crucifican. Claro que esto tiene su explicación: donde dije “digo”, ahora digo “Diego”; según me cierren el grifo, o no, del chollo económico.

Recordando a Cervantes, en El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, nos dice: “¿Qué locura o qué desatino me lleva a contar las ajenas faltas, teniendo tanto que decir de las mías?”. Pues sí amigos lectores, los críticos y escribidores de flamenco también rezuman hipocresía por doquier. Aunque, y justo es decirlo, también los hay honrados; pero éstos, se lo aseguro, se pueden contar con los dedos de una mano.

Este tipo de escalpelos, que se han abierto camino en el mundo del flamenco haciendo de alfombra a todo bicho viviente que pudiera introducirlos en el ambiente, son el auténtico cáncer del flamenco. Suben a un artista, o lo bajan, del pedestal según le corresponda éste. Les da igual emular con otros compañeros e imitar, si fuese necesario, al caballo de Atila con tal de conseguir su objetivo.

Claro que, a pesar de que existan medios de comunicación que les den cobijo, seguirán oliendo a carroña por mucho “perfume embriagador” que se unten.

Y me despido diciéndoles: ¿por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no ves la viga en el tuyo? (Evangelio de San Mateo, VII, 3, y San Lucas, VI, 41.


José Ramón Zapata

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Sigue el culebrón de los Premios de la Crítica

El culebrón de los Premios de la Crítica sigue. Hasta ahora hemos publicado los testimonios negativos. Pero, en esta ocasión, y como no podía ser de otra manera, también hacemos publico otro punto de vista. En este caso, el de Estela Zatania recibido por correo electrónico hace unos días.
Ni que decir tiene, caso de llegarme más correos relativos a este asunto serán publicados. Ya que, escuchando – en este caso leyendo- todas las partes implicadas es la única forma de poder hacernos un juicio de valor. Aunque conociendo el percal flamenco, se me antoja una ardua tarea.


Respecto a lo siguiente que aparece en el artículo:
"3.- ¿Cómo se puede rotular como «Premios Nacionales de la Crítica», cuando no están representados nombres como los de Ángel Álvarez Caballero (El País), Manuel Ríos Ruiz (ABC, RNE), José María Velásquez Gaztelu (RNE clásica), Manolo Bohórquez (El Correo de Andalucía), Alberto García Reyes (ABC, Sevilla), Manuel Curao y Paco Sánchez (Canal Sur), Manuel Martín Martín (El Mundo), Silvia Calado (Flamenco-World), sólo por citar a algunos."

Antes de la votación solicité a Alfonso Eduardo Pérez Orozco la lista de miembros, y de los nueve nombres arriba citados, seis figuran como miembros con derecho al voto evidentemente. Si posteriormente, y a raíz de las mismas acusaciones abajo detalladas, estas personas han renunciado a su condición de miembro, como es el caso por ejemplo de José María cuyo nombre también figura, no se puede tener en cuenta, porque sería un caso del pez que muerde la cola. Tampoco es obligatorio que los miembros voten, ni que un crítico se asocie. Yo jamás he tenido relación alguna con la asociación de críticos encabezada (creo) por Gonzalo Rojo, ni me siento obligada a participar en aquella asociación.

Por otra parte, protesto la frase "sólo por citar a algunos". Opino que este tipo de acusación requiere datos reales.

• Del artículo: "En el caso del DVD, nadie había visto la película en el formato digital que se premiaba."
Nunca quedó establecida ninguna normativa para definir requisitos de las personas, organizaciones o productos premiados. El año pasado por ejemplo, Alfredo Lagos ganó como "joven promesa" porque muchos lo votamos así al no saber dónde meterlo, y Alfonso expresó su asombro la noche de la entrega de los premios. Hay muchos morentianos en el grupo y no me parece descabellado que hayan votado a su ídolo sin mirar demasiado si el producto había salido. El hecho de haber ganado un producto no editado no representa nada excepto cierta dejadez por parte de los votantes.

• Del artículo: "Con respecto al congreso, todo parecía indicar, al parecer, que pudiera haber sido canjeado por el pago de Agencia Andaluza de Flamenco, entonces dirigida por Alberto Bandrés, del viaje y alojamiento de toda la comitiva en Madrid."
Vuelvo a protestar, más enérgicamente si cabe, la acusación de "tongo" en el premio al Congreso de Pastora Pavón. En la misma terna figuraba un señor catalán al que no conozco, y la Fundación el Monte. Varias personas han repetido la historia que "nadie ha votado al Congreso, y además, lo sabemos porque hemos preguntado a todo el mundo". Como yo tenía muy claro que el Congreso fue una iniciativa novedosa, ambiciosa y de extremo interés en su concepto, concedí mi voto al Congreso en lugar de al señor catalán o a la Fundación el Monte - no me parece ni novedoso ni ambicioso ni extraordinario que un teatro en Sevilla programe actuaciones de flamenco (y el programa del año pasado fue mucho más flojo que el actual). Tampoco nadie llegó a preguntarme por qué opción había votado. Desde que he publicado esto en el foro, otras personas me han escrito en privado diciendo haber votado al Congreso de Pastora Pavón, casi tantas como los votos que dijo Alfonso haber recibido al favor del mismo.

En visto de esto, protesto el ninguneo implícito en las frases "nadie ha votado al Congreso", "hemos preguntado a todo el mundo".

Nuevamente el ninguneo en "toda la comitiva". Nadie pagó mi viaje ni alojamiento el año pasado, y eso que De flamenco quedó premiado (sé de algunos de los que nos han votado, así que no se puede hablar de "arreglos"). No sé quién vino a Madrid con los gastos pagados, pero si no han sido los premiados, habrán sido pocas personas, una suma insignificante para hablar de este tipo de intercambio.

Protesto el uso de "todo parecía indicar", "al parecer" y "pudiera haber sido" en una misma frase para prologar una grave acusación no respaldada con datos.

• Se habló mucho este año de haber vendido un premio a la Diputación de Cádiz a cambio de haber financiado la reunión en Cádiz el pasado diciembre. Como la Diputación no resultó premiada, opino que los que hayan inventado la historia deben una disculpa a los miembros del foro actual (sean quiénes sean), a la Diputación de Cádiz y a Alfonso Eduardo.

Que quede claro que no pretendo defender a Alfonso Eduardo - en todo caso tengo más amistad y mayor roce con José María - pero hasta que haya algún dato, todo queda en linchamiento frustrado.

Saludos a todos,

Empieza la polémica

Acabo de recibir un E-mail, de Carlos Sánchez, donde apoya lo dicho por José María Castaño sobre los Premios de la Crítica.
También se queja este periodista, especializado en flamenco, del trato recibido por el Presidente de la Asociación –fantasma- de Periodistas Especializados en Flamenco Alfonso Eduardo Pérez Orozco.
Por lo tanto, y siguiendo fiel a mis principios reproduzco, literalmente, lo escrito por el referido Carlos Sánchez.
Estén atentos por que esto sólo ha hecho que empezar. ¿Apuestan algo, con un servidor de ustedes, que este articulo no será el último?.


Por fin alguien dice más de cuatro verdades sobre los Premios "de la Crítica". Estimado José Mari, te apoyo al cien por cien y espero que esto sirva de algo. Ese "señor" me expulsó el año pasado de los Premios bajo motivos infundados (alegando que no escribía ni trabajaba para ningún medio) y menoscabó mi imagen con respecto a todos mis compañeros. Voy a abstenerme de utilizar ciertos vocablos mal sonantes sobre dicha persona, aunque los piense. Sólo me remito a decir que este señor: ¿en qué medio escribe?, ¿tiene algún programa?, ¿donde hay una crítica suya?. Aparte de vivir del cuento... no sé nada más de él. Sr. Orozco, para su información soy Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y trabajo para tres medios de comunicación especializados en Flamenco. Pero bueno, mis compañeros conocen mi trayectoria, así que tampoco viene mucho al caso. Sólo puedo decir que voy a apoyar a mi gran amigo y compañero José María Castaño para que este señor deje de manchar el prestigio de muchos de vosotros utilizando vuestro nombre de manera indebida. Creo que debemos tomar medidas al respecto porque este señor ha faltado al respeto, a la ética y a la profesionalidad de muchos de vosotros. Personas como el Sr. Orozco siguen estereotipando de forma negativa la imagen del Flamenco. Por tanto, hay que erradicarlos.

Salud y libertad!

Carlos Sánchez”

Los Premios Nacionales de la Crítica Flamenca bajo sospecha

Hace tan sólo un par de días colgaba en esta misma Web un artículo titulado “la hipocresía de los escribidores”. Éste, al igual que el anterior: “la hipocresía flamenca llega a Internet”, tenía como objetivo desenmascarar la falsedad constante que existe en un colectivo, cada vez más grande, como es el los escribidores de flamenco.
Pues bien, hoy sale a la luz una dimisión que deja muy tocada la recientemente creada Asociación de Periodistas Especializados en Flamenco. Se trata del flamencólogo José María Castaño Hervás, hasta hoy vicepresidente de la referida asociación, quien ha decidido separarse del colectivo por una “falta de claridad manifiesta” en la votación de los Premios Nacionales de la Crítica Flamenca.
Desde luego, a quien esto escribe, no le ha cogido de sorpresa; no ya la dimisión del vicepresidente, sino también el presunto tufillo que desprendía la publicación de los premiados.
El crítico gaditano, según se recoge en la Web: www.flamenco-news.com y firmado por P. Callejas –recogida a su vez en la “Voz de Cádiz”-, refiere una serie de circunstancias que han motivado su salida de la fantasma asociación: después de un mes de anunciar a bombo y platillos su creación, aún no ha sido registrada oficialmente.
Como quien esto escribe no quiere quitar ni poner rey, les sugiero darse una vueltecita por la mencionada Web y comprobarán cuanto les digo. No tienen desperdicios las quejas de Castaño Hervás. Ya era hora de que los escribidores desenmascarasen la mucha basura que hay en torno al flamenco. Y, aunque estoy totalmente seguro que esto no va ayudar en nada a cimentar una crítica mas honrada y coherente, al menos valdrá para poner a cada uno donde le corresponde; que no es poco.
Nada más estimados lectores, que les aproveche el artículo. Porque no será fácil de digerir
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EL CURSO ‘SALVADOR RUEDA Y EL FLAMENCO’ SE UNE A LAS ACTIVIDADES DE MÁLAGA EN FLAMENCO’07

Alguien dijo una vez –no recuerdo quien- aquello de: “difama que algo quedará”. Pues bien, hoy aprovecho esta frase para decirle a cierto personaje del mundo del flamenco malagueño que se le ha visto el plumero.

Aún resuenan en mi cabeza los ecos de su cabreo por la indeferencia que, según este personaje, le habían dispensado desde la Diputación Provincial de Málaga en la organización de la primera bienal malagueña.

Insultos, descalificaciones y un sin fin de exabruptos salían desde lo más hondo de su ser. Y yo, pobre infeliz, me iba creyendo una tras otra las historias de este “actor”; cometiendo un craso error al no escuchar la otra parte antes de decantarme hacia uno u otro lado.

El tiempo –único testigo en lo universal- ha venido, como siempre, a poner a cada uno en el lugar que le corresponde. Y a este figurón de turno lo ha dejado al descubierto. Claro que, seguramente, este protagonista estará pensando aquello de: “dame pan y llámame tonto”.

Y todo esto viene a cuento porque, el susodicho, ya tiene el pan que buscaba: formar parte de alguno de los eventos que, con motivo de la II Bienal de Málaga, la Diputación Provincial está llevando a cabo.

No tengo nada en contra de este estudioso (¿?) del flamenco –según reza en el programa-. Pero, simplemente, le recuerdo, que aunque haya conseguido meter la cabeza –y nunca mejor dicho- en la bienal malagueña, ha entrado por la puerta de atrás. ¡Ya veremos por cual sale!

Y ahora vayamos con el evento en cuestión. Se nos ha presentado una nueva aventura flamenca como antesala a la segunda bienal malagueña. Este acontecimiento, novedoso, sorprendente y sin precedentes en Andalucía, está dirigido tanto al profesorado como al alumnado de la provincia con el objetivo de ir introduciendo el arte flamenco en el programa escolar.

El curso, iniciado el pasado día 5 de marzo, ha obtenido una masiva respuesta. Con una participación de 103 profesores, pertenecientes a 65 centros docentes distintos, y una asistencia de 2.500 alumnos malagueños consolida esta iniciativa como un faro y guía de posteriores cursos en el resto del territorio andaluz.

Los encargados de difundir las veintiuna ponencias dirigidas al profesorado de la provincia son –transcribo literalmente- “siete estudiosos del flamenco, en su mayoría malagueños, (Juan Antonio Ibáñez, María Victoria Verdú, Norberto Torre, David Pino, Eusebio Rioja, José Luis Ortiz Nuevo y Miguel López Castro) con tres sedes comarcales donde se han ido sucediendo y se sucederán las mismas, a lo largo de este mes de marzo, éstas se vienen realizando en la Peña Juan Breva de Málaga, en la Peña Sierra Blanca de Marbella y en la Peña Niño de Vélez de Vélez Málaga.

En una segunda fase el profesorado asistente se les convoca a la participación voluntaria con trabajos escolares sobre Salvador Rueda y el flamenco, con el objetivo de incentivar la participación del alumnado, habrá charlas didácticas también en estas comarcas a cargo de Miguel López Castro. Como premio, el aula con el mejor trabajo visitará en excursión la Casa Natal del poeta modernista y universal Salvador Rueda en Benaque, y allí disfrutará de una merienda además de una actuación flamenca. Al profesor ganador, se le otorgará una placa acreditativa del mismo y al colegio al que pertenezca una antología poética y la asistencia gratuita a uno de los espectáculos de Salvador Rueda que se celebrará dentro de la bienal Málaga en Flamenco’07.


Espero, más bien deseo, que este curso consiga el objetivo marcado por sus organizadores. Porque, a pesar de contadas excepciones, el grupo de ponentes encaja perfectamente en el organigrama del curso.

¿Estaremos ante una nueva forma de ver y entender el flamenco? El tiempo lo dirá.

José Ramón Zapata

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Cómo ser crítico de flamenco y no morir en el intento

Cada día estoy más convencido de la extinción de la figura del crítico de flamenco. Dentro de unos pocos años, no muchos, el crítico de flamenco: persona preparada para hacer, con total objetividad, una valoración de una determinada actuación musical flamenca, habrá desaparecido del mundo flamenco.

Pero no hace falta extenderse mirando al futuro. Solo tenemos que ojear cualquier publicación para darnos cuenta de la abundancia de informadores y comentaristas que pululan por el panorama flamenco. ¿Y los críticos dónde escriben?. Pues eso, dónde escriben se preguntan la gran mayoría de los aficionados. Pero no crean que sólo los amantes del buen cante tradicional los echan en falta, sino también –y no son pocos- los propios artistas que demandan, cada vez más, las críticas hechas con rigor.

Todo esto pasa por el confusionismo que existe en torno a la figura del crítico flamenco. La gran mayoría de las personas que se mueven en torno a este arte, no saben distinguir entre flamencólogo y crítico. El primero no deja de ser un mero estudioso, en grado superlativo eso sí, mientras que el segundo debe, además de tener unos amplios conocimientos, saber expresarlos haciendo un juicio de valor de aquello que ve y oye. Tarea nada fácil por cierto.

Esto no debe extrañar a nadie; es normal que esté ocurriendo. Y más aún para los que pintamos canas. Este vacío de buenas críticas –ya sean positivas o negativas- no es ni más y ni menos que un proceso gradual y dañino que está experimentando el flamenco.

Hace unos años, no muchos, el artista flamenco, sobre todo el cantaor/a, pasaba por una época de aprendizaje antes de llegar a ser figura. Lógicamente, no todos llegaban a serlo; es más la gran mayoría alcanzaba la popularidad pasados los treinta años. Pero hoy, desgraciadamente, los niños/as que aparecen en el panorama artístico no ejercen de artistas; sino que van de artistas. Claro que ellos no tienen la culpa, sino quienes les aplauden lo que están haciendo.

Estoy cansado de ver a niños/as que lo primero que aprenden es a echarse el porta traje al hombro y pedir 1.200 € por una actuación de poco más de una hora. Pero, lo más grave de esto no es lo que antecede, sino que, encima, estos niñatos metidos a artistas, no saben distinguir entre una malagueña del Mellizo y otra de la Trini –por poner tan solo un ejemplo-. Y más penoso aún es, que tampoco les preocupa aprender. Claro que mientras haya gente que le den palmaditas en la espalda y les paguen por pegar voces sin ton ni son, ellos seguirán en su mundo; y bien que hacen. ¡Cada cual en su sitio!.

¿Y qué grado de culpa de lo comentado tienen los críticos? Pues toda la habida y por haber. Los pocos que van quedando, en su mayoría han decidido tirar la toalla: la auténtica y rigurosa crítica no interesa a los medios de comunicación social. Prefieren esos otros informadores que se dejan manipular y venderse por unas migajas levantando ídolos de barro. Y los que aún quedamos –me incluyo porque a mí nadie me compra- somos vistos, cada vez más, como bichos raros, intransigentes, arcaicos, intolerantes y un sin fin de calificativos que, a mí, desde luego, no me hacen daño; todo lo contrario. Mientras existan aficionados que te agradezcan seguir siendo fiel para con ellos, aquí estaremos. La opinión de los artistas me trae al pairo.

No dice Arcángel: “cada uno hace con la música lo que quiere y le apetece en cada momento”. Pues yo digo: cada uno hace con la crítica lo que quiere y le apetece.

Por lo tanto, aquellos que decidan dedicarse a la crítica flamenca, deben tener muy claro que es lo que les espera: o venderse al mejor postor, o morir en el intento. Que cada cual elija el camino que más le convenga.

José Ramón Zapata

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7 atentados contra los flamencos de Málaga

Apenas han transcurrido unos días desde la presentación de la Bienal Málaga en Flamenco’07, y ya se escuchan las primeras críticas. En este caso no son los críticos malagueños los que han desenterrado las hachas de guerra, sino los propios artistas. Éstos no están de acuerdo con el trato que se les dispensa y así lo ponen de manifiesto en este comunicado.
Ni que decir tiene, el autor-responsable de “colmao” no se hace responsable de los comentarios vertidos en este comunicado. Sólo recoge la opinión escrita de la Asociación de Artistas Flamencos de Málaga por expreso deseo de sus componentes.

“Los porcentajes, sin duda callan bocas; pero abren heridas profundas en muchos corazones. Que Málaga no ha tenido en la debida consideración a sus hijos, es algo que ya viene de antiguo. Recordemos aquella letra de la Rubia de Málaga que cantaba así: “Adiós Málaga, mi tierra/ que no sientes que me vaya/y yo siento que me dejo/el corazón en la playa”.

Pero debemos estar contentos, el 50% de los artistas de Málaga en Flamenco son malagueños: la mitad. De esta forma se intenta conformar a aquellos que constantemente alzan un poco la voz (un poco, que en Málaga a fuerza de recibir palos al final todos callados).

Vienen a nuestra mente, como relatos legendarios de tiempos ya ancestrales todo eso que cuentan, que si los cantaores tenían que esperar en las ventas toda la noche hasta que al señorito de turno le apeteciera escuchar un rato de cante (escuchar o apretar a una moza, lo mismo daba) por tres perras gordas si es que tenían suerte y el señorito no les pegaba el esquinazo.

Hoy ya el flamenco es más respetado, ya aquellos no mendigan, ya se sienten muy anchos, con los trabajos que realizan sin darse cuenta que siguen mendigando, porque no se atreven a coger la sartén por el mango. A decidir lo que quieren hacer o no hacer, lo que interesa a todos por el bien del Flamenco de la Cultura, perdón que digamos, la Cultura.

Aquí la cultura ha importado poco, sólo ha importado ganar algo con que pagar el pan que llevarse a la boca, mientras el arte ameniza a otros, sin que en la mayoría de los casos satisficiera las aspiraciones personales de los mismos artistas. La Ley de la selva, ya se sabe. Si yo sobrevivo poco importa que el otro muera, y por supuesto, sobrevivo porque me lo merezco, porque yo soy mejor que tú.

Todos sabemos que no siempre el que está arriba es mejor que el que está abajo, quién no tiene padrino… Y es que claro, ahora tenemos el problema del caché. Otra formula que nunca falla (o eso parece que piensan los que organizan los espectáculos); si es caro es bueno, si es barato malo y desde luego, los artistas malagueños salen baratos, y pensar de que pudiera parecer lo contrario, esto no es una ventaja de cara al trabajo, siendo empleados normalmente como “relleno” en pequeñas actuaciones, porque ¿quién los conoce?
Si es caro es bueno, la crítica los aplaude pero ¿qué crítica? Evidentemente la que se basa en el número de ventas, desde luego. Pero eso en el arte tampoco es cierto siempre, máxime si ocurre que te venden el gato por liebre, lo que no es flamenco por lo que lo es. Entonces, ¿valdría la pena pagar por tener algo que no vas a tener?; es decir, ¿vale la pena pagar por ver flamenco y no verlo? ¿Es siempre lo más caro lo mejor? ¿Acaso no nos venden en televisión productos que rezan como los mejores cuando en realidad sólo estamos pagando la marca?

Asusta el hecho que unos artistas cobren tanto cuando ni siquiera buscan la pureza (no hablando de cantes considerados puros o no, discusión manida a la par que infructuosa, ya que la pureza no radica en el cante, si no en el sentimiento) y otros tan poco. Y en esto, Málaga, una vez más, se lleva la palma porque ningún artista malagueño se ha promocionado nunca eficientemente. Todo lo contrario de lo que ha ocurrido en otras provincias con sus cantaores autóctonos, siendo siempre sus paisanos los primeros en sus respectivas tierras; eso es cariño y eso es reconocimiento, cuando sabemos de sobra que en Málaga encontramos artistas flamencos de excelsa talla, en el pasado y en el presente (o acaso no merecen ser elogiados Ángel de Álora, Diego el Perote o el mismo Juan Villodres, por poner un ejemplo). NO olvidemos nuestras raíces, que si la raíz se pierde el olivo del cante se muere irremisiblemente.

Málaga ha sido tan insolidaria para con sus artistas que estos mismos se han contagiado de esa insolidaridad, sin percatarse de que la división da fuerzas al fuerte. Pero la unión hace la fuerza y eso es algo que en Málaga no hemos tenido nunca, pero ningún malagueño en general, siempre nos hemos basado en la máxima de nunca morder la mano que te da de comer, que está muy bien para el que trabaja en una empresa y esa empresa tiene dueño…hasta que tu haces la empresa.

Jamás hemos tenido el valor para revelarnos contra el que rompe la fisonomía de nuestra ciudad o sus señas de identidad, siempre en pos de la modernidad y otras tantas cosas que nos venden y que nos creemos o que simplemente no nos importan, que nos dan igual, que yo mientras coma y tenga donde dormir, a mi plin. ¡Ole el pragmatismo malagueño! Y que conste que esto no es entrar en liza contra el fuerte mediante la rebelión de los artistas malagueños ni nada, pero los que comprendemos, amamos y valoramos el flamenco no podemos más que sentirnos indignados por los atentados que se cometen con nuestro arte, 7 atentados nada menos multiplicados por otros 7 y por otros 7 y…el 7 da juego, sin duda, pero el 8 darás más (8 provincias…ya se sabe). No, sólo se pretende desde aquí despertar nuestra conciencia dormida porque cuando el arte sea cosa de artistas, todo irá mejor y entonces el que dé de comer tendrá a su disposición asesoramiento, amistad y colaboración sin límites, nunca se ha pretendido otra cosa que los artistas tomemos las riendas de lo que debe ser el arte flamenco en nuestra ciudad.

De Juan Breva a Picasso, pasando por la Alambra, sin duda, con todos nuestros respetos a la que debe ser sin duda una de las maravillas del mundo. Nos da miedo pensar lo que encontraremos en ese espectáculo. Luego viene Pele Ando, Zambra 5.1 (no, no es un nuevo sistema operativo), etc. Esto es el nuevo flamenco.

Se habla de un 50% de artistas malagueños en la bienal, pero no se habla apenas de quién se lleva más de la mitad del presupuesto; pero se sabe que se va en apenas 3 o 4 artistas, dinero que pagaría a muchos más de Málaga, pero claro, no hay artistas malagueños de talla y hay que traerlos foráneos. Luego el 50% malagueño cobrará cantidades ínfimas comparadas con las del otro 50%, y ya no hablamos de esos 3 0 4. ¿Y eso es hacer justicia? Si los propios organizadores ya son augures, ya saben desde el principio que les lloverán las críticas, son conscientes pero ellos se lavan las manos como Pilatos ellos ya han metido el 50% de malagueños aunque algunos de ese 50% también es de adopción. Y todos los malagueños callan, por lo que pueda tocarles en años siguientes.

Cuánto se vituperó al pobre Marchena por cantar con orquesta y ahora resulta que tenemos la filarmónica en la Bienal de Flamenco y se cantará Amor Brujo. Al menos los tiempos cambian gratamente, pero ¿por qué palos entrará eso…? No es flamenco sin duda.

En fin, dejando ya de un lado cualquiera tipo de sarcasmo, queremos decir que estamos muy contentos de que la mitad (suena mejor que el 50%) de los artistas sean de Málaga, como no debía ser menos. Pero que ese porcentaje podría ser mayor tampoco es discutible y que deseamos que se apueste por el flamenco que es de lo que se trata y se dé cabida a jóvenes artitas malagueños y a oros veteranos que han quedado relegados al olvido tanto como han aportado a nuestro arte y que por cierto, aún tienen que aportar porque Juan Breva está muerto y es una fuente y el Cojo de Málaga, que era un fenómeno por Levante, está muerto y aportan su saber, acaso los artistas que viven no pueden hacerlo igual si no mejor porque están vivos… tenemos en Málaga la cuna de más de la mitad de los palos flamencos, un hermoso nacimiento sin duda. Bebamos de eso manantiales que aunque murieron en el mundo de los hombres viven y sobreviven en los artistas malagueños”

Asociación de Artistas Flamencos de Málaga

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Bienal Málaga en Flamenco’07,
un alarde de buenas intenciones

Siempre he venido demandando una apuesta seria por el flamenco en Málaga. Y, afortunadamente para la afición malacitana, hoy se puede hablar de la consolidación de unas bases firmes para que esta provincia vuelva a situarse en la cúspide de la geografía flamenca.

Atrás quedó ese primer intento con la bienal malagueña del 2005; donde los errores florecieron por doquier debido, quizá, a la inexperiencia de sus promotores. Pero como de los errores también se aprende, Salvador Pendón, alma máter del revulsivo que necesitaba el arte flamenco malacitano, tomó buena nota de ello.

Y ya tenemos aquí la Bienal Málaga en Flamenco’07 -mal que le pese al señor periodista-. Así se nos presentó en ese marco incomparable como fue los jardines del Colegio de Arquitectos de Málaga. El presidente de la Diputación, arropado por el Consejero de Turismo, Comercio y Deportes, Sergio Moreno y la Consejera de Cultura Rosa Torres, tras reconocer los errores del pasado –hecho que le honra- justificó el por qué de este mastodonte despliegue de eventos flamencos.

Desde luego, y ni que decir tiene, quien esto firma no tiene por costumbre lanzar pétalos de rosas ante cualquier tipo de programación; y mucho menos cuando de flamenco se trata. No obstante, no dejo de reconocer que, a pesar de la grandilocuente parafernalia con que José Luís Ortiz Nuevo, Director de la Bienal Málaga en Flamenco’07 nos regaló para dar a conocer lo que dará de sí esta segunda bienal, el éxito de público está más que asegurado. Más que nada por la gran repercusión que tendrá el amplio abanico geográfico malagueño que abarca esta nueva edición. A su debido tiempo se informará de todos y cada uno de los eventos programados.

Como Ortiz Nuevo es tan dado a los mastodontes espectáculos, rebuscando en los laberintos de la Real Academia de la Lengua rocambolescos títulos, voy a hacer las siguientes críticas en formas similares y recorriendo los mismos o parecidos senderos fantasiosos.

7 criticas 7

1ª.- “El honor es patrimonio del alma, y el alma sólo es de Dios”
2ª.- “El pueblo me silba, pero yo me aplaudo”
3ª.- “No están todos los que son”
4ª.- “Una cosa es la amistad. Y el negocio es otra cosa”
5ª.- “El ruido de las carcajadas pasa; la fuerza de los razonamientos queda”
6ª.- “La memoria es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados”
7ª.- “Pues de estas cosas veréis, si en esta casa os quedáis, al menos seis por semana”


Con estas “7 criticas 7” sólo se pretende una reflexión de cuanto se ha programado. Y como bien dijo Salvador Pendón: “de las críticas siempre se aprende”. Máxime cuando éstas, van encaminadas a descontaminar los viciados aires que siguen estancados en el cielo del mundillo del flamenco. Pero, o mucho me equivoco, o ni el paso de una docenas de tornados, limpiaría el edén de nuestro arte. Más que nada porque hay muchos intereses creados y otras tantas barrigas agradecidas que alimentar.

Sólo me resta desearles, a todos lo que de una u otra forma han intervenido en la elaboración del programa “Bienal Málaga en Flamenco’07”, los mayores éxitos en esta edición. Porque los más beneficiados serán, sin duda, los aficionados. Las críticas ya vendrán como asumió el propio Ortiz diciendo: “No te preocupes amigo Salvador, críticas vamos a tener”. Claro que si, faltaría más. Pero, ¿serán positivas o negativas?. El tiempo, único testigo, lo dirá.

 

José Ramón Zapata

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Esto sólo ha hecho que empezar

Ya presumíamos, los que de verdad sentimos el arte flamenco como lo que es, que la Bienal de Málaga en Flamenco’07 atraería muchísimos depredadores: artistas, comerciantes, representantes, organizadores de eventos y, sobre todo, informadores. Y fíjense bien que no digo críticos, sino informadores.

Sólo ha hecho que empezar esta segunda edición, con la puesta en escena de ‘En la Puerta de la Cueva’, primer espectáculo de la bienal Málaga en Flamenco’07 que se desarolló en el Dolmen de Menga de Antequera el pasado día 7 de julio, y los informadores serviles y gorroneros ya han marcado su territorio.

Los lavacaras de los organizadores no escatiman esfuerzos para ensalzar lo bien que se ha programado esta bienal. La magnífica puesta en escena del espectáculo de inauguración y/o la calidad de todos y cada uno de los artistas que han intervenido.

No voy a entrar a valorar sus artículos –bien que pudiera hacerlo y desenmascarar a este tipo de pelotas de tres al cuarto, pero eso lo dejo para los lectores aficionados al flamenco-, pero sí que les voy a prevenir que la afición no es boba. Y no se traga tantas mentiras cuyo objetivo no es otro que contrarrestar las crónicas rigurosas de los pocos críticos honrados y con vergüenza informativa que van quedando.

Que en la programación hay artistas de valía y de talla indiscutible es tan cierto como la vida misma. Que a Málaga se le ha dado el valor flamenco que había perdido, nadie lo puede discutir. Que los artistas malagueños, en su mayoría, no han sido bien tratados, no deja lugar a dudas –leer el comunicado de la Asociación de Artistas Flamencos de Málaga-. Que algunos de los espectaculos -y con ellos los artistas que aperecen en los mismos- no son de corte flamenco, es algo que ya intuímos desde el primer día en que se dio a concer la contratación del director José Luis Ortíz Nuevo.

Por todo lo expuesto, les ruego encarecidamente a toda esa legión de aficionados que me han alertado de algunas aberraciones informativas que han leído, les agradezco sus buenas intenciones. Pero esas denuncias deberían hacerlas en los respectivos medios donde han observado ese tipo de descarrío. Quizá, quién sabe, hasta tienen suerte y son atendidos.

Quien esto firma, por su parte, les asegura que seguirá en su línea: veraz, honrada y respetuosa. Criterio que será fiel a sus principios para seguir gozando de la credibilidad de sus lectores.

José Ramón Zapata