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La gesta de un obrero del cante

MANUEL MARTÍN MARTÍN
Ildefonso Pinto, cantaor que creó escuela en el decenio de los setenta y que hasta los últimos días de su vida impartió el magisterio de su naturaleza artística, se ha ido a los 72 años de edad. Lo ha hecho desde una habitación del Hospital Juan Ramón Jiménez y desde el silencio de sus enseñanzas en Huelva, pero dejando constancia de cómo difundir el flamenco cabal desde la didáctica.
Lo definió mejor que nadie Onofre López, para quien Ildefonso era un obrero que había gastado toda una vida llevando el flamenco decente a todos los rincones del territorio nacional, desde que se inició en marzo de 1949 tras los sabios consejos paterno, que vio cómo el cielo onubense brilló más que nunca cuando con tan sólo 12 años le cantó por saetas al Cristo de la Vera Cruz en la calle Villalba.
A partir de ahí se instruyó en la universidad de la vida, cantando en tabernas, tómbolas y peñas flamencas, hasta debutar en 1960 junto al mismísimo Paco de Lucía, en el Teatro Almanzor, de Algeciras, donde hizo el servicio militar, para iniciar así una trayectoria jalonada por los más importantes premios, tal que en Bollullos (1961), Saetas en La Palma del Condado (1964) y Córdoba (1969).
En el decenio de los setenta impone su ley al par de conseguir prosélitos en los estilos mineros sobre todo, destacando en el concurso de Mairena del Alcor y Espartinas (1974), Saetas en Huelva y Melón de Oro de Montalbán (1975), Saeta de Oro de RNE en Sevilla, Espartinas y Los Palacios (1976), Cádiz y Tomares (1977), Loja (1978) y Huelva y tarantas de La Unión (1979).
A los anteriores le seguirían el certamen por granaína en Loja (1980), soleá en Triana (1982), granaína en Linares (1983), Taranta de La Unión (1984), Badalona (1985), Taranta de La Unión (1986), Taranta de La Unión y seguiriyas de Lo Ferro (1987), seguiriyas de Lo Ferro (1988), seguiriyas de Lo Ferro (1989) y la acreditada Lámpara Minera y taranta La Unión, a más de el Melón de Oro y Placa de la Comunidad Autónoma de Murcia (1990), constatando ser un especialista en los cantes mineros y levantinos.
Ildefonso Pinto, que compaginó el cante con su trabajo de administrativo del Juzgado de Instrucción nº 1 de Bollullos, puso en valor sus conocimientos en trabajos discográficos como ‘Cantes de ley’ (1991) y ‘El Pinto. Saeta de Oro’ (1992).
En 1998 se retiró de manera profesional por un cáncer de laringe ya superado, dando su último recital en la Peña Flamenca de Huelva, por lo que se dedicó a la docencia. En octubre de 2002 empezó a dar clases en la peña de Cante Jondo de Moguer, así como en su casa de Bollullos, sacando alumnos como los bollulleros Guillermo Cano, Elena de Carmen o Álvaro Díaz, o los onubenses Sonia León (Calañas), Raquel Cuaresma o Montemayor Gómez y Ángeles Cruzado (Moguer).
El Ayuntamiento de su pueblo acordó en 2000 ponerle una plaza con su nombre y erigirle un busto en ella, siendo inaugurados el 9 de septiembre de 2002, y el 7 de julio de 2007 recibió los honores del II Festival El Quitasueño, de Huelva, donde Ildefonso constató cómo sólo desde la humildad, el tesón y la credibilidad se procuran sensaciones artísticas duraderas. Toda una gesta que no caerá en terreno yermo por más que hoy sea enterrado a las seis de la tarde tras la misa oficiada en la Iglesia de Santiago Apóstol.
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Ildefonso Pinto Benjumea nació en Bollullos Par del Condado el 29 de octubre de 1937 y falleció el 15 de junio de 2010 en su localidad natal