LOS
ARTISTAS FLAMENCOS NO NOTARÁN LA CRISIS
Sólo hay que echar un vistazo al BOJA (Boletín
Oficial de la Junta de Andalucía) para comprender
el significado del título que encabeza este
artículo. En él se recoge la convocatoria
sobre “ayudas al tejido profesional” que
este año alcanza la bonita cifra de 600.000
€; o si lo prefieren, 100 millones de pesetas.
Según se expone, “el interés cultural,
el fomento del empleo y la trayectoria de la compañía
son algunos de los criterios de valoración
que se barajarán para otorgar las ayudas”;
siendo la producción de espectáculos
y giras los destinatarios de tan golosa suma. Estas
ayudas tendrán una cuantía máxima
de 75.000 € por solicitante y convocatoria.
Existen dos modalidades de ayudas: a la producción
de espectáculos de flamenco(sólo faltaba
que fueran de fusión), en sus distintas expresiones,
y para contribuir a la distribución de estos
espectáculos por los diferentes espacios escénicos
y festivales, aunque sin olvidar los gastos de desplazamientos
de personal y material de las compañías,
alojamiento y promoción.
Otro tipo de subvenciones destinadas al tejido asociativo,
fomento de la investigación y promoción
del flamenco completarán las ayudas para este
año que, la Agencia Andaluza para el Desarrollo
del Flamenco, anuncia a bombo y platillo como algo
muy bueno para el flamenco.
Desde luego, conociendo el percal flamenco que desde
la Junta de Andalucía se encargan de tejer
cada año, estas ayudas-subvenciones irán
(espero y deseo equivocarme) a los bolsillos de los
mismos: los funcionarios flamencos (artistas que viven,
y muy bien, a costa de los contribuyentes).
Estamos ya cansados de ver como las subvenciones son
otorgadas siempre a los mismos artistas que, por mucho
que se empeñen en vendernos, presentan espectáculos
caducos y, la mayoría de los casos, carentes
de interés cultural; es decir, no portan nada
a la mejora de nuestro arte.
No estoy en contra de las subvenciones y/o ayudas
a la investigación del arte flamenco, siempre
y cuando se premie la exploración auténtica
de nuestra cultura musical; y no como ocurre muchas
veces, a libros y más libros que, en su mayoría,
son plagios de plagios.
Tampoco me opongo a los apoyos que recibe el tejido
asociativo (las peñas flamencas, pongo por
caso) que deberían tener como fin único
el fomento del flamenco en su trilogía cante,
toque y baile. Y no a cumplir con uno o dos recitales
al año para que unos pocos socios (a la mayoría
les importa el flamenco lo que a mí el órgano
reproductor de los peces de colores; u sea ser: nada)
se diviertan.
Como ya habrá quedado meridianamente claro,
apruebo totalmente las subvenciones que, la Junta
de Andalucía, otorga al flamenco; es más,
las considero irrisorias viendo lo que se gastan en
otros menesteres. Pero, en lo que no estoy de acuerdo
y, por tanto, no puedo dar mi aprobación, es
en las formas y modos con que se reparten.
Los políticos tienen el deber de cuidar, apoyar,
fomentar, etc., nuestros bienes culturales. Pero,
también, y con más ahínco si
cabe, poner al frente de los distintos departamentos
a personas con los conocimientos suficientes para
que puedan hacer un seguimiento y/o aprobación,
en su caso, de todos y cada uno de los proyectos que
se reciban. Y no como ocurre, en un gran porcentaje
de ocasiones, que prima más la amistad de los
solicitantes que la calidad de los proyectos.
Una fórmula que bien pudiera resultar, sería
entregar por correo ordinario, sin nombres y referencias
a artistas alguno, solicitudes con lemas no identificados
(como se hace en concursos literarios y fotográficos),
de proyectos y espectáculos. Una vez cumplido
el plazo de recepción, un jurado imparcial
y entendido, debatiría sobre tres aspectos
a tener cuenta: Originalidad, calidad y viabilidad
del proyecto.
Si, ya sé que algunos estarán pensando
que estoy soñando despierto. Posiblemente les
asista la razón, pero tal y como se otorgan
las subvenciones hoy día, el flamenco tradicional
seguirá, siempre bajo mi punto de vista, estancado
y sólo rentable para unos pocos: los artistas
funcionarios del flamenco; amén de contribuir
al declive de un arte cada vez menos flamenco con
tanta “fusión y flamenquitos”.
Los
datos de las subvenciones han sido extraídos
de la revista “Alboreá” que edita
la Agencia Andaluza para el desarrollo del Flamenco.
José Ramón Zapata
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